...Y A PESAR DE TODO, SIGUEN LAS INDIGNACIONES

POR: RAMON PALACIO BETTER

En la historia del mundo y en especial de América Latina, nunca antes una guerra ha logrado existir tanto tiempo en un país, como en el nuestro; la confrontación colombiana es la guerra más vieja del planeta tierra. ¿Desde hace cuanto tiempo en Colombia no se habla de Tirofijo y de otros Jefes guerrilleros? Un conocido Mexicano, Profesor y Maestro decía en una de sus cátedras en la Universidad: "Colombia es el caso único de un gran pueblo que se mira así mismo bajando a la tumba". Por supuesto que este historiador, no esta diciendo mentiras, ni imaginándose inventados hechos que ciertamente han trastornado a nuestra republica durante más de 50 años continuos de indignantes refriegas.

También han habido momentos de mucha esperanza e ilusiones entre las gentes de nuestra sociedad; como cuando el movimiento revolucionario M-19, y otros frentes guerrilleros en la década de los 80, se definieron públicamente y optaron por la lucha política de sus integrantes logrando transformarse en partidos políticos e ingresaron muy pronto a la sociedad civil. Hoy por lo que observamos desde esas épocas de evidente reinsersion del M-19; al parecer solo fue "un acto de buena fe, de sincera conciliación y un alto en el camino, entre el gobierno y el M-19".

A pesar de estos esfuerzos en el pasado, en la actualidad a la mayoría de los colombianos les ha retornado el pesimismo, la consternación y él desanimo, por las innumerables acciones al margen de la ley en Colombia. Desde luego, la falta de autoridad y también de grandeza tiene mucho que ver con esta vieja historia de siempre, las inconformidades abundan en este sentido por todas partes. Luego, la amplia generosidad, del presidente Pastrana fue sorprendente, entregando una extensa área de terreno al sur del país, para llevar a cabo el tan sonado proceso de paz en el Caguan. Al final, nada de nada y quien sabe cuanto dinero en exceso, le habrá costado al gobierno nacional la realización de este fracasado proceso de paz en esa zona de distensión, Averígualo Vargas.

Estas absurdas decisiones también nos recuerdan al presidente José Manuel Marroquín, quien en una extraña decisión, entrego el Istmo de Panamá, quizás, por el poco interés y abandono, que le ofrecía o prestaba su gobierno (1903) a la solución de los urgentes problemas de los hermanos panameños.

Los iniciales y delicados coqueteos de Pastrana con el Jefe guerrillero, de nada le sirvieron al país, puesto que, no logro durante su gobierno, absolutamente nada en el Caguan, ni en ninguna otra parte en busca de la paz. Ni los personales regalos obsequiados al Jefe guerrillero durante su primer amor, dieron los resultados que seguramente esperaba, (El Reloj sumergible, Carthier) y quien sabe cuantas cosas mas, en nada contribuyeron a la solución de tan delicado y espinoso tema.

Es indudable que estos periodos de la patria, plenos de gestos, muecas y apariencias fueron prueba de la buena voluntad existente en ese entonces; sin embargo, mientras se negociaba por una paz definitiva, también se ayudo a fortalecer y crecer mucho mas a las fuerzas en rebelión que operaban en la llamada zona de distensión; a pesar de esto, en la mayoría de los colombianos existió siempre inseguridad e incertidumbre por el futuro cobijado de inmensas dudas, evidentes titubeos y sutiles vacilaciones, persistentes desde entonces.

Inútiles y agotados tiempos perdidos de interminables posiciones, de inacabables posturas, y seguramente en detrimento del patrimonio económico de la nación, convertido en vanas ilusiones y breves anhelos de un afanado y desesperado mandatario, quizás, buscando muy seguramente figurar ante el planeta, como el presidente que por fin, lograba la paz en Colombia ante semejante y temible monstruo armado de la revolución y de la guerra que habita aun entre nosotros desde hace muchos años.

La ignorancia e inocentadas del presidente de ese entonces en estos temas del conflicto armado, son innegables; también participación de la comunidad internacional en estos temas, asuntos y transacciones internas en el Caguan, nos reflejó hasta hoy, que fueron mas bien, una extraña manera de seguir cediendo mucho mas los espacios de gobernabilidad y poder; también de ir huyéndole a las responsabilidades patrióticas que se debieron tomar, en caso de fracasar dichas tareas.

Ahora, mientras tanto, nos ha tocado seguir apoyando y esperando que el gobierno del Presidente Alvaro Uribe Velez, por fin decida lo que vamos a hacer los colombianos de ahora en adelante, en medio de tantas indignaciones que aun continúan desacreditándonos a todos por lo que hacemos y somos ante la civilización del planeta, como lo ocurrido hace pocos días en el criminal atentado a la ciudad de Florencia.

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SANTA MARTA, 30 SEPTIEMBRE DEL AÑO 2003.