VOTA POR CIUDADANOS DEFENSORES DE LA HONESTIDAD

Ya se acercan las elecciones o próximos comicios electorales, y los políticos empiezan a organizar de distintas maneras estas constitucionales fiestas del pueblo que consolidan ampliamente nuestras acciones en democracia. A pesar de ello, la gran mayoría de los ciudadanos estamos cansados  o lo que es igual, con el agua hasta el cuello de los comentarios que se generan en el ámbito de lo político; halagando, adulando y elogiando en estas épocas a uno u otro aspirante o candidato perteneciente a cualquiera de las distintas organizaciones que integran los partidos políticos de nuestro país.

Algunos todavía intentan engatusar a los votantes, simulando adhesiones mayoritarias, otros cuando no hablan de adhesiones, entonces hablan de lo que hizo, fulano o zutano, del porque y para que, o seguramente sé sabalea finalmente, para poder ingresar o ser aceptado en uno u otro grupo del candidato respectivo.

Que fulano, mengano o perengano fue escogido, porque, esto o aquello, que zutano dijo, que el otro no lo apoya, por tal y por cual. Comentarios, dilucidaciones, aclaraciones y criticas, que siempre anteceden a estas fiestas democráticas que se avecinan; Sin embargo, la gente no se preocupa por exigirle a los candidatos, los remedios y las soluciones a tantos problemas que atraviesan muy seriamente a la sociedad y que deben arreglarse. Problemas plenos de necesidades básicas, primarias y urgentes. Preocuparse por los verdaderos problemas que tiene el pueblo y especialmente su comunidad, es lo más urgente y deber de todo candidato.

Lo que verdaderamente le interesa a los ciudadanos de a pie, es la falta de empleo o trabajo, las indiscriminadas alzas de los artículos que componen la canasta familiar y alimenticia de nuestros hogares. El abuso de los enormes precios de las medicinas genéricas que acaban con cualquier presupuesto familiar. ¿Quién no sufre hoy continuos dolores de cabezas con estas horribles situaciones económicas de exagerados rigores?

¿Quién de los pensionados se encuentra hoy en día satisfecho, después de tantos años de lucha y trabajo al servicio del Estado, si sus pensiones han venido subiendo lentamente a cuenta gotas, complementando salarios que a la hora de la verdad, no alcanzan para nada y que además no son competitivos ante el insensible mercado de valores y de consumo en que vive cualquier ciudadano de este siglo XXI?

Al ciudadano de a pie, le interesa escoger un candidato que mejore la sanidad publica, que la educación en los colegios distritales, mejoren también sus medios y subvenciones, que se preocupe por mejorar la calidad y nivel de vida de todos y no de unos cuantos. Estos son algunos de los argumentos primordiales que nos interesa a todos, sean resueltos por los aspirantes a gobernar y no los estrepitantes escándalos y algarabías, de plenas mentiras, engaños, chismes y disimulados alborotos reiterativos.

Seguramente protagonizados por alguno de los llamados Mandamás, de uno u otro partido o candidato, cuando en realidad los políticos y quienes aspiren a serlo, deberían dedicarse como es su obligación, a arreglar, restaurar o reformar lo mejor posible los valores más importantes que requiere su pueblo y en beneficio de nuestra sociedad magdalenense. Lo contrario es distraerse ante oportunistas que han querido llamar la atención inscribiendo sus nombres para aspirar a una u otra etiqueta que la democracia otorga durante las fiestas o comicios electorales constitucionales que el pueblo realiza en nuestro país.

Existen muchos ciudadanos magdalenenses cansados de entregar el voto a personas o ciudadanos que lo único que pretender tener, es un puesto de trabajo por cuatro años para mejorar o medrar y no hacer nada de lo que prometieron a sus ciudadanos en sus campañas.

Con los años, el pueblo ya tiene identificadas y conoce muy bien las diferentes técnicas o estrategias que adoptan los políticos para captar votos, sin embargo, ciertos candidatos y políticos todavía cuentan con alguna suerte al respecto, porque aun existen ciudadanos que no les interesa en lo absoluto a quien se elige, ni tampoco se preocupan mucho en pensar con quien tienen o deben votar; porque votan por inercia, desidia, indolencia y pasividad, eso es lo que aprovechan los políticos y sus medios publicitarios para captar votos.

Allí es donde se volcaniza el chisme, el cuento o el escándalo, es también donde esta la gran diferencia con el político que defiende y preserva la honestidad; ambicionan el poder, no por intentar realmente realizar el verdadero oficio de político profesional con espíritu de servicio a los demás y arreglar lo máximo posible nuestra sociedad, que por eso vota por él y le paga su sueldo con los impuestos que tributa cada ciudadano.

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SANTA MARTA, 15 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 2003.