TODO SAMARIO QUE VIVA DE ESPALDAS A LA CIUDAD, VIVIRA DE ESPALDAS A SU FUTURO

POR: RAMON PALACIO BETTER

Santa Marta esta llena de problemas sociales, económicos y urbanos de toda índole, basta con salir a las calles y de inmediato podemos comprobarlo. En materia económica estamos afectados por los fuertes azotes y coletazos, deficitarios que han sacudido violentamente e inclementemente nuestra Nación. No en vano se lucha a cualquier precio para salir adelante y poder superar estas circunstancias que han detenido enérgicamente, el desarrollo de nuestros pueblos. Por ello, entonces, tenemos todo el derecho y todas las razones para quejarnos y protestar por estas insolentes situaciones que padecemos actualmente.

Lo que nuestros antecesores han construido por mas de 460 años de la fundación de Santa Marta y con mas de 165 años de vida republicana, dista mucho de ser lo ideal en materia de desarrollo y progreso. No, nos engañemos, no hemos podido lograr unos niveles decorosos, ni suficientes, para el bienestar social y comunitario de nuestras gentes en general. Sin embargo a pesar de esto, las dificultades que tanto nos preocupan y angustian, son asuntos y problemas que si se comparan con los que actualmente existen en otras partes de Colombia, no se pueden cotejar, ni son tan mortificantes. Debemos promover un nuevo planeamiento, para que surjan y se construyan frescas ideas para un mejor porvenir. Frente a nosotros crece y se forma la ciudad, solo unidos lograremos unas razonables maneras para habitarla y animarla justamente ante el desarrollo.

Se han iniciado diferentes fases y particulares estudios que hacen parte fundamental del progreso de los pueblos. El Plan de Ordenamiento Territorial es uno de ellos, con normas y funciones indispensables para la modelacion, conducción e implementacion urbana y rural de tan importante plan para la ciudad. Tan significativo trabajo, quizás como la mas grande labor de planeación realizada hasta entonces, y cuyas metas garantizan unos convenientes ajustes físicos comunes y en completa armonía a los procesos de natural movilidad y racionalismo, que se efectúan indistintamente durante el crecimiento de la ciudad. De manera que podemos desalojar de inmediato todos los incidentes negativos de la añejada estructura de desarrollo y adoptemos desde ya, para el nuevo milenio que comienza, unos procesos técnicos y económicos más ajustados a la realidad y poder mejorar las condiciones de vida para todos, sin excepción.

En este plan, podemos evidenciar incomparables etapas, plenas de estudios, investigaciones de serios ajustes y de gran vitalidad, con muchas ganas de trabajar y de hacer las cosas bien. De manera que observamos prudentes y positivos procedimientos para conquistar las realidades y sueños, que requieren los indiscutibles y necesarios cambios. El lograr asumir las responsabilidades para la nueva planeación de la ciudad, hoy colmada de innumerables conflictos, nos demuestra definitivamente, la seriedad y el coraje adoptado para afrontar estos indudables retos y desafíos que han sabido aceptar. Crear un nuevo talento en la ciudad, es tarea de Arquitectos, Urbanistas, Ingenieros, Economistas, Administradores, como también de los Dirigentes, Políticos y de la gente de excepcional lucidez en sus labores y faenas técnicas. Para adoptar estos inconfundibles métodos que forman la nueva ciudad.

Si bien es cierto que atravesamos lastimosamente tiempos difíciles, en donde la cultura del facilísmo le ha impuesto a nuestras sociedades de manera desventajosa e inconveniente, unas cuotas de injusta violencia y excesiva corrupción, como consecuencia rutinaria del, odio, las diferencias, la guerra y el vicio, que imperan hoy libremente por nuestras calles sin talanqueras y en contravención; También es muy cierto que a pesar de la existencia de estos incidentes negativos, existen aun, muchos valores positivos y muy útiles que imploran urgentemente una nueva organización para nuestra ciudad.

Esto no será posible realizarlo, sin la participación decidida de las comunidades en general, todo samario que viva de espaldas a la ciudad, vivirá de espaldas a su futuro. Es una inminente realidad las transformaciones urbanas y rurales que adquiere y debe adquirir la ciudad con la puesta en marcha de los deberes y funciones que impone, del Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad de Santa Marta. Estos planes nos conducen a los caminos que circularan nuestros hijos y las generaciones del futuro, que son las nuevas energías que moverán el próximo siglo; de manera que proyectar desde ahora la nueva ciudad del mañana es una gran e irrepetible oportunidad.

Hoy Santa Marta es un gran edifico en obra negra, todo por hacer y lleno de esperanzas por un mejor futuro, que nos anima y nos alienta. Podemos luchar por la adopción de unas estrategias que logren un mejor soporte urbano y rural más útil, de una ciudad más solidaria, mas tolerante, más democrática, ajena de conflictos y de todos los males que hoy padecemos un exagerado numero de ciudadanos. Por esto, ninguna actitud distinta a esta, despierta tan buenos ánimos para el futuro de la ciudad, como la conveniente imposición e incorporación activa de estos formidables planes y a los que debemos atender de frente y nunca de espaldas.

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SANTA MARTA, 8 DE OCTUBRE DEL AÑO 2000