SABER ADMINISTRAR LA POPULARIDAD

POR: RAMON PALACIO BETTER

La popularidad es realmente un inestimable bien del patrimonio político de cualquier gobernante, sin embargo se ha comprobado que solo hasta cuando gozan de un 50 % de imagen favorable, es solo cuando están verdaderamente en condiciones de gobernar. Y cuando estas cifras descienden, se multiplican los problemas de gobernabilidad. Cualquier ciudadano para llegar al poder necesita de un 50 por ciento de los votos que además le garantiza el acceso o ingreso al poder. Cuando ya se encuentra en el poder, debe entonces mantener el apoyo de todos los ciudadanos que lo acompañaron y también de quieren se adhieren en un nivel seguramente muy comparable.

Si por cualquier circunstancia el gobernante no mantiene estos niveles que sostienen su popularidad, empieza a descender la cifra mágica del 50 por ciento y también la gobernabilidad. Se inicia una conocida pero extraña manera de conducir su gobierno, cuando su apoyo popular desciende hasta quedar lejos del 50 por ciento. Los gringos, llaman estas situaciones, “Lame Duck” , y lastimosamente, languidece, se desanima, pierde el vigor, el animo, el gobernante de manera palpable y hasta que se produce el nuevo cambio. La popularidad por lo visto, repito, es un inestimable bien del patrimonio político de todo gobernante, sin lugar a dudas.

También puede ocurrir, lo contrario, que la cifra del 50 por ciento de su apoyo, aumenta y se excede holgadamente de lo previsto, como bien le ha ocurrido al Presidente Alvaro Uribe, quien ha mantenido un alto nivel de popularidad que estimamos en un 75 por ciento, si se legaran a promediar las encuestas realizadas hasta ahora por distintas empresas de consultorías y especializadas en suministrar estos datos.

Saber administrar la popularidad, sostenerla como hasta ahora lo ha logrado el Presidente Uribe, bien vale la pena preguntarnos, ¿Cómo ha logrado hasta ahora, mantener ese inestimable capital de la popularidad? Uribe Velez sostiene o mantiene una imagen de popularidad ampliamente superior a la del gobierno anterior y a tal extremo, que se atrevió proponer a la voluntad del pueblo un “Referendo” de características muy particulares, como igualmente importantes para la Nación.

Sin embargo, en lo económico han subsistido fuertes dudas. Uribe impresiona todos los días con su gran poder de iniciativas, plasmadas indistintamente en los treinta y tantos Consejos Regionales que ha efectuado en las distintas regiones del país, pero a pesar de esto, tiene que definirnos con mas precisiones, el rumbo económico que debemos tomar y seguir.

Ocurre igual cuando las gentes de nuestros pueblos se entusiasman con sus lideres políticos, al principio de las contiendas electorales, todo va bien, no hay problemas, pero una ves elegidos, el pueblo también hace cuentas y le exige su gobernante la solución a los asuntos económicos y para que cumpla lo prometido. Lo demás, son excusas que hacen parte de los precipitados descensos a la impopularidad.

Las precarias medidas económicas existentes en nuestro país, es indudable, que pueden bajar razonablemente la popularidad del Gobernante, sin embargo, observamos, como el pueblo acepta, se hace cargo y asume estas responsabilidades del Presidente Uribe, a cambio de la seguridad democrática, de la autoridad y de la paz que  necesita la sociedad colombiana.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
SANTA MARTA, 17 DE SAPTIEMBRE DEL AÑO 2003.