REGIONALISMO DE CRECIENTE INSEGURIDAD

Los Magdalenenses debemos pensar con exigente prontitud en cuales deben ser, o que mecanismos compensatorios de la seguridad publica podrían ser los necesarios para imponer o implementar unas políticas capaces de prevenir los feroces desajustes existentes a la seguridad ciudadana. En Colombia las teorías del Regionalismo y asumidas hoy en día de manera inconclusa, no están actuando en condiciones suficientes para garantizar los valores básicos de libertad, justicia y seguridad, en concurrencia con el Gobierno Nacional.

En el Regionalismo inconcluso, podemos encontrar sin dudas, quizás, el punto de partida de la mayoría de las tensiones que vive nuestra Nación y que acompañan siempre al Regionalismo. La supremacía de las autoridades nacionales sobre los intentos regionalistas esta plagada de muchas turbulencias, malformaciones y repetidos abusos.

La relación Gobierno Nacional y Regionalización, aun no esta lo suficientemente resuelta del todo. No mas es observar los acontecimientos, las peticiones, informaciones y discusiones que vienen ocurriendo en los innumerables Consejos Comunales Regionales, que esta desarrollando a buena hora, el Presidente de los Colombianos y nos damos perfecta cuenta del excepcional tramite y dependencia tanto de las decisiones como de los recursos provenientes del sector central de la Nación.

El Gobierno con ello ha demostrado, a pesar del centralismo existente, que estamos practicando un Regionalismo Cooperativo conveniente y no de plena autonomía; porque siempre dependemos de las decisiones del sector Central del Gobierno Nacional. De manera que los atraso en los programas y gestiones para el buen desarrollo de las Regiones colombianas, obedece en gran medida, a la tardanza y demoras injustificadas en las que llegan a las regiones los recursos económicos provenientes del Gobierno Nacional. Promoviendo injustificadamente conflictos de intereses que son las evidentes causas de las regulares e injustas circunstancias económicas para un buen desarrollo.

En la mayoría de las Regiones de nuestro país existen muchos trastornos sociales de todo orden y en donde las alarmas están sonando todos los días, producto de las relaciones incompletas o aun no resueltas Constitucionalmente entre el Gobierno Nacional y las Regiones o Entes Territoriales. No quiere decir esto, que los variados conflictos existentes en el país son consecuencia de las malas administraciones.

Por el contrario, en la Costa Caribe a pesar del comprobado Regionalismo incompleto imperante, han habido excelentes y buenas administraciones; que además, han corrido parejas a los avances logrados y con aceptables niveles de honestidad. Estos estilos o modelos, han promovido una inseguridad en las libertades y en la justicia.

Durante muchos siglos Colombia a utilizado un sistema democrático recurrente, protegido por los Partidos Tradicionales dominantes en el Orden Nacional, quienes han interactuado periódicamente en alternancia; pero que en el cuadrante de las Regiones, se convirtieron en la esclerosis de los existentes caudillismo prolongados o extendidos con tradicionales variantes nepotistas.

Encadenadas pesadumbres cuyos resultados han promovido creciente inseguridad en todo sentido y a tales extremos, que en las Regiones están fuera o se escapan de los limites de un eficaz control. Por mas pretensiones renovadoras que aspiremos realizar, este Regionalismo de creciente inseguridad puede convertirse mañana en Colombia en el Waterloo de entonces, y también de cualquier Gobierno.

En la actualidad a pesar de los inminentes trabajos y avances de la Fuerza Publica contra los terroristas y guerrilleros, en muchisimos casos delincuenciales no responden oportunamente como debe ser; los asesinatos que ocurren a diario, los atentados, atracos, asaltos, secuestros y la corrupción, se identifican como un difícil juego que ha sido hasta ahora, incomprensible de contener, conviertiendose en un evidente ejemplo de Regiones de creciente inseguridad. OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO SANTA MARTA, 24 DE NOVIEMBRE DEL AÑO 2003.