REFERENDO, 18 VECES, SÍ

POR: RAMON PALACIO BETTER

La democracia en Colombia ha estado amenazada en varias direcciones, convirtiéndose estos desafíos y grandes retos en el primordial problema que existe para el actual gobierno de Uribe Velez. La perspectiva histórica de la evolución de nuestras actividades democráticas y ejercidas desde los innumerables gobiernos populares y republicanos que han manejado los destinos de esta nación, no es buena, ni en lo social, ni en lo económico.

Por ello consideramos el Referendo como una conveniente propuesta de 18 puntos que contienen un evidente motivo unificador para votar con un SI y poder consolidar de manera mas equilibrada los destinos sociales y económicos que requiere el inmediato destino de la democracia colombiana. El Referendo intenta sin lugar a dudas preservar mas la democracia socioeconómica del país, es quizás el principio de una gran etapa de históricos cambios, aun pendientes por resolver, plenos de igualdad y de justicia social.

Hace mucho tiempo Gaetano Moka señalo, que la ausencia de identidad cultural para resolver nuestros problemas entre los dirigentes de una nación y el grueso de la población, han sido siempre una de las principales causas de la inestabilidad y de la decadencia de un país, como ciertamente se puede constatar en nuestro país.

Colombia requiere en estos momentos de un gobierno fuerte, sin lugar a dudas, el compromiso aun pendiente por resolver de parte de los colombianos y por la innegable génesis de nuestro nacionalismo nacido al amparo de instituciones autoritarias, es indispensable, así nos lo indica y exige todos los días nuestra historia.

El Estado Colonial y el Estado Católico a los que fuimos sometidos desde entonces fueron siempre Estados ampliamente fuertes, benévolos y vigorosos. Claro, que de acuerdo a los hechos y resultados obtenidos durante todos estos años, la percepción es que, desde la implantación de la Constitución de los EEUU de 1787, se diversificaron en Colombia el Estado y la economía privada. Allí comenzó la subordinación del Estado colombiano en favor de una sola clase económica de interés particular.

Desde las épocas de la independencia Colombia siempre fue un instrumento al servicio de los intereses del capitalismo, también fueron desplazados del gobierno los llamados latifundistas, igualmente se han sustituido en diferentes épocas el viejo criterio pastoril por el de los empresarios industriales y financieros, que con la innegable colaboración de los gobiernos y las dictaduras militares, llevaron a Colombia al estado de desarrollo del que tanto nos ufanamos hoy, de manera equivocada.

Colombia siempre monto parte de su desarrollo industrial sobre los tradicionales esquemas de la sustitución de importaciones, seguramente pensando en que serviría para el ahorro de divisas. No podemos negar que este modelo ha permitido en efecto, el crecimiento económico del país. Pero también es muy cierto que el éxito ha sido flaco, muy débil y por muchas razones.

De manera que al aprobar el Referendo el próximo 25 de octubre/2003, se contribuiría esencialmente en la solución al crónico desequilibrio fiscal existente, atribuible en lo básico, al creciente exceso de las demandas del gasto publico, magnificadas por las exageraciones y abundancias de las viejas y nuevas funciones del Estado colombiano, que durante las ultimas décadas han sido un verdadero abuso y atropello, al propasarse y excederse injustificadamente las cuentas de la Nación.