¿ PORQUE SIEMPRE YO ?

POR: RAMON PALACIO BETTER

Siempre me hago esta inquietante pregunta ¿Por qué siempre yo? ; ¿Por qué nos suceden tantas cosas plenas de inconveniencias y que no entendemos nunca?, ¿Por qué siempre yo?. Generalmente durante nuestra existencia en este Planeta, nos suceden muchas calamidades y contratiempos de maneras y formas injustificadas; Desventuras e infortunios que no entendemos ¿él porque tantos? Trabajamos honestamente, constantemente a toda capacidad, con suficiente fe y buen animo. Siempre creemos en lo nuestro, en lo propio y nuestras decisiones y actos se toman en este lado por convicción y con la firme esperanza de unos mejores acontecimientos para poder existir.

 

Realizamos y logramos muchas cosas para bien de todos, pero a pesar de las buenas intensiones, de los relativos éxitos y de esfumosos y breves triunfos obtenidos con mucha complacencia satisfacción, también han existido contundentes contratiempos e injusticias que obstruyen y dificultan siempre nuestro andar, intranquilizando continuamente nuestro destino. Cuando ocurren estos innumerables obstáculos y contratiempos, solo hasta ese momento, es cuando advertimos la presencia de Dios, en nuestras vidas. Antes no lo podíamos intuir en nuestras tareas y acciones.

 

Lo mas seguro es que hoy no le agraden nuestros actos realizados y alejados de su presencia. Nunca antes advertimos, ni presentimos de manera indiscutible, que podíamos recibir también su bendición y obtener su apoyo esencial y fundamental, especialmente en estos tiempos. De manera que en parte podemos saber, porque nos ocurren tantas calamidades ¿Él porque siempre yo?. Primero debemos entregar nuestros sacrificios al costo que sea y transformar nuestros corazones, debemos ser más agradables a Dios y seguramente se apiadara de nosotros siempre.

 

No debemos detenernos nunca y pedir perdón por los múltiples errores que cometemos, a pesar de tantas adversidades y contratiempos; San José, vivió siempre alejado del pecado y del mal; pero nunca pudo eludir las penurias y desdichas, que lo acongojaron enormemente; Siempre tuvo temor de Dios. Fue vendido como esclavo, perseguido por sus 11 hermanos; También la mujer de Putifar se enamora de Él, lo persigue y persuade por todas partes, a pesar de su asedio, sin ropas, ni vestiduras en su cuarto, se alejo de ella y de las tentaciones. Como no pudo lograr lo que quería lo denuncia ante las autoridades por intento de violación y lo encerraron injustamente; muy a pesar de tremendos sacrificios y sin importarle él haber predicado constantemente para el Señor. Y nosotros nos preguntamos ¿Por qué siempre yo?.

 

Existieron y existen hombres que han vivido con muchas penas, tragedias y reveses, peores que los nuestros y sin embargo son amores sufridos que no guardan rencores y sí muchas esperanzas. David, fue escogido por Dios, fue ungido por Él, llego a ser Rey, respetado por todos, victorioso en el trono; sin embargo le vinieron un horno de fuego y adversidades que lo pusieron a sufrir de maneras increíbles. Su hermano Saúl, intento matarlo, perseguirlo, lo asedio por todas partes y tuvo que esconderse en cuevas y sótanos, conviviendo con indigentes y desechables despreciados por el Pueblo.

 

Es muy probable que Dios permita estas injustas circunstancias, pero con el único fin de que logremos reflexionar, en algo nos estamos equivocando, tenemos que corregir de inmediato nuestras posturas y conductas. Sufrimientos que con valor y tesón soportamos valientemente, son duros golpes y sacrificios, que solo aguantan hombres de verdad verdad. Siempre creemos en Dios, pero no le cumplimos nunca, se nos olvidan nuestras promesas y juramentos, siempre dejamos sus reglas y normas o Mandamientos para el final de la carrera, cuando ya no tenemos ni podemos hacer nada, mejor sea dicho, cuando ya estamos metidos en el hoyo, es cuando nos acordamos del Señor y nos seguimos preguntando entonces ¿Por qué siempre yo?.

 

Tenemos que vivir de la mano de Dios; amarlo, El siempre anda con nosotros, desde luego nos observa siempre, su presencia esta constantemente en medio de nosotros. Saber humillarnos ante Él, es una virtud del hombre humilde y tranquilo, El que ama a Dios sobre todas las cosas, siempre obra para bien. Nuestros corazones no deben fallar mas, las debilidades debemos derrotarlas con toda la fuerza necesaria. Su amor por nosotros es mas dulce que la miel y su misericordia es nueva cada día, es por eso que te alabo, es por eso que te sirvo, es por eso que te doy todo mi amor.

 

Jesucristo, es Rey, es fe, es majestuoso, es poderoso, proclamemos su grandeza hoy, Jesucristo es bueno. Pasamos por muchas cosas y desidias, pero debemos pedir ayuda a Dios y humillar nuestros corazones ante el Señor. Tenemos que edificar un mejor camino, un nuevo camino, que por parchado o restaurado que este sea, nos permita desplazarnos hasta su Reino.

 

El amor a Dios es lo importante, lo fundamental, es el fortalecimiento de nuestras vidas, si llegáramos a quedarnos sin amigos o que nuestra propia familia nos abandonara, Dios siempre nos recogería, porque nuestro único socorro solo viene de Dios, de El Señor. Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y amar a Dios sobre todas las cosas; aparentemente parecen ser palabras o expresiones ridículas o desatinadas recomendaciones, en tan arrogante Sociedad Moderna, caracterizada mas por las petulancias e indignas imposiciones contra la moral, que han resultado extremadamente peligrosas para la humanidad, integrada o compuesta por incumplidos que pretendemos que Dios se acomode a nuestros caprichos y formas de vida.

 

Interpretar a Dios es un deber que tenemos que atender y respetar, Dios mira todo lo interno y también todo lo externo. En este Planeta Tierra en donde predominan los intereses particulares por encima de los generales y comunitarios, es muy difícil pero no imposible sanear o limpiar nuestras almas; El Mundo Moderno se mueve en circunstancias y condiciones exageradamente irrespetuosas ante Dios; El hombre importante es el que más dinero tiene; La Nación más poderosa es la que goza de envidiables y optimas condiciones económicas. El Diablo atribula nuestras vidas constantemente, por ello tenemos que vivir de la mano de Dios, quizás si lo llegáramos a lograr dejaremos de preguntarnos, ¿Por qué siempre yo?.

 

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SANTA MARTA,  29 DE NOVIEMBRE DE 1.999