NO TE DEJES ENGAÑAR, EL PUEBLO SI DEBE VOTAR EL REFERENDO

POR: RAMON PALACIO BETTER

El pueblo colombiano directamente debe enmendar con urgencia las asignaturas pendientes del constituyente de 1991, votando el referendo y lograr resolver con ello, los problemas existentes de representatividad, responsabilidad e idoneidad de nuestro actual tejido político constitucional. De no modificar audazmente las bases del sistema político actual, continuaremos girando indefinidamente en un circulo vicioso; la actual crisis de representatividad afecta la gobernabilidad nacional, porque sé esta construyendo en la actualidad, sobre la suma de pequeños y grandes intereses de estirpe y abolengo clientelista y el sistema de controles del Estado Social de Derecho, no opera como debe ser, dando lugar a innumerables manifestaciones de corrupción como los ocurridos en el parlamento desde hace varios años atrás y que apenas constituyen un episodio febril de un solo enfermo grave de salud.

 

Históricamente el referendo proviene de la Grecia antigua y en el siglo XX encuentra especial apogeo, particularmente en las ultimas décadas, por la desconfianza existente en distintas instituciones representativas. La arquitectura constitucional contemporánea ha dedicado sus esfuerzos a conciliar los beneficios del sistema representativo con las consultas diferentes al acto del sufragio, configurándose así, unos sistemas que a la luz de las taxonomias constitucionales clásicas aparecen como democracias semidirectas o semirepresentativas, categorías que pareciera mejor superar a través del concepto de democracia participativa.

 

En ese contexto, el referendo se constituye en elemento perfeccionador que permite la manifestación directa del Pueblo para decidir reformas al pacto social que la Constitución configura y a la legislación. El referendo a través de la manifestación directa del Pueblo garantiza, por las vías institucionales, la superación de las controversias que enervan el poder decisorio de las legislaturas, especialmente cuando estas se atascan en un asunto fundamental, bloqueando la renovación del sistema político.

 

Si bien es cierto que las instituciones representativas son depositarias de la voluntad popular, también es muy evidente que son la mas segura garantía de libertad y de control democrático, aun cuando sus decisiones no siempre alcanzan el cambio exigido, particularmente en épocas de crisis como la que actualmente vivimos. No es de extrañar por lo tanto, que sistemas políticos tan diferentes como el coreano, el norteamericano, el ruso, el chileno, el iraquí, el colombiano y el suizo integren el referendo a su normativa constitucional.

 

De hecho, en el caso europeo occidental la institución del referendo ha acompañado en forma recurrente las grandes decisiones políticas. La historia contemporánea introduce el tema del referendo después de la revolución francesa. Entre 1793 y 1993, él numero total de referendos realizados en Europa se acerca a los 800. El primero de ellos se llevo a cabo en 1793 cuando se puso a consideración del pueblo francés la Constitución Política, mientras que a lo largo del siglo XX se hicieron 700.

 

Suiza merece especial referencia, como quiera que la vida política helvética ha girado siempre en torno a las decisiones refrendatarias. Suiza se distingue en el universo democrático por la importancia de las instituciones propias de la democracia directa. El pueblo Suizo desde la fundación del Estado Federal en 1848, toma posición obligatoria siempre que se trate de la revisión total o parcial de su Constitución, de las decisiones federales urgentes   (leyes de duración limitada) derogatorias de la Constitución y la adhesión a Organizaciones de Seguridad Colectiva o de Comunidades Supranacionales.

 

También participa en la definición de temas importantes como el mantenimiento de la paz, la discriminación racial, las finanzas publicas, las transferencias a las entidades territoriales y también en aspectos aparentemente de menor importancia, tales como, el transito vehicular, los precios sobre los artículos básicos, y las adquisiciones inmobiliarias por parte de extranjeros. Desde 1848, han realizado 440 referendos y a nivel federal se realizan se efectúan 3 o 4 escrutinios.

 

También la Constitución Italiana desde 1947 esta marcada por la reacción contra la concepción fascista de nuevo liderazgo, admite la utilización del referendo bajo circunstancias excepcionales, como por ejemplo, la apelación del pueblo contra el parlamento. Sin embargo durante en el siglo XX Italia se ha convertido en una de las democracias de Europa Occidental que más ha utilizado este mecanismo. El otorgamiento al Parlamento Europeo de la autoridad suficiente para redactar el texto del Tratado de la Unión Europea, demuestran la fuerza popular que conlleva el referendo.

 

Dinamarca y Francia ingresan definitivamente al Tratado de Maastrich también como claro ejemplo en cada uno de estos países, del arraigo del referendo en Europa. España ha convocado a 4 referendos, 3 de los cuales han definido importantes materias en su sistema político. El pueblo griego ha decidido su forma de organización política en 8 oportunidades consecutivas, entre 1862 y 1974. También el pueblo Búlgaro el 8 de septiembre de 1846 pone fin al sistema monárquico imperante, mediante un referendo ante la voluntad del pueblo que vota con el 91% por la desaparición de la monarquía que por años gobierno ese país.

 

La Unión Soviética, realiza un transcendental referendo para definir el destino de su histórico modelo político. En 1991, los ciudadanos rusos adoptaron por decisión mantener la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como una Federación Renovada de repúblicas iguales y soberanas, en las cuales los derechos y libertades de los individuos de todas las nacionalidades serian salvaguardados. Boris Yeltsin, pregunto al pueblo ruso sobre la elección por sufragio universal directo del presidente de Rusia, la que fue aprobada por una mayoría del 69%.

 

En Sudáfrica, un referendo abrió la puerta a un fundamental cambio de régimen, cuando mediante referendo en marzo de 1992, se abre el camino para la abolición del “apartheid”. América tampoco ha sido ajena a la asidua utilización de este mecanismo democrático. Es muy frecuente encontrar en su historia importantes cambios en los sistemas políticos y de gobierno logrados a través de la decisión directa del pueblo. Se aprueban textos constitucionales y legales definitivos en la historia de varios países americanos.

 

Chile, es una de las más claras manifestaciones del poder popular mediante el referendo, el General Pinochet convoca a tres referendo durante sus 15 años de gobierno, en el primero se legitimizo su mandato con un 75% por voluntad del pueblo, el segundo busco la aprobación de un nuevo texto constitucional, con el 67% para su aprobación y en 1988, tercero y ultimo, dio fin a su gobierno y dispuso la transición a la democracia, mediante la expresión del 56% de los votos del pueblo. En Uruguay, se han realizado una cuarta parte de los referendos convocados en América, el pueblo uruguayo se manifestó en las urnas para acabar con 20 años de dirigencia política militar. Y en 1993 mediante referendo con un 87% y por voluntad del pueblo, se voto a favor del modelo republicano.

 

Sin embargo, EEUU presenta un caso particular, pues es uno de los escasos países en el mundo junto a la India, Israel, Japón y Holanda, en el cual jamas se ha realizado un referendo nacional, pero si es uno de los países a pesar de esto, en los cuales se ha utilizado este mecanismo de participación con mayor frecuencia. Todos los años, 5, 10, 15 mil iniciativas populares son puestas a consideración de los norteamericanos. En la mayoría de los Estados Federados de Norteamérica, decisiones de todo tipo son presentadas directamente al pueblo para que resuelva a favor o en contra.

 

En el caso colombiano en el año de 1957, el llamado plebiscito sentó las bases del retorno a la democracia y el fin de la violencia sectaria de origen partidista. Además el contenido plesbiscitario sometió a la consideración del pueblo, la reimplantacion de la Constitución de 1886 y también sugirió el sufragio universal femenino. La llamada “Séptima Papeleta”, produjo la convocatoria de la Asamblea Constituyente de 1991, de la cual surgió la nueva carta colombiana. En 1998 por iniciativa ciudadana se voto nuevamente el “Mandato ciudadano por la paz”, acogido favorablemente por el pueblo con mas de diez millones de colombianos y que ha constituido el mayor esfuerzo logrado en Colombia por la paz del país.

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SANTA MARTA, 7 DE ABRIL DEL AÑO 2003