NO MÁS IRREDIMIBLES, POR ESO VOTA BIEN

POR: RAMON PALACIO BETTER

Desde hace mucho tiempo atrás se comenzó a decir en Colombia que quienes gozan y andan con alguna de las etiquetas que otorga el pueblo a uno u otro ciudadano, deberían abrir muy bien los ojos y destapar sus orejas para lograr saber definir bien lo que tienen que hacer, puesto que el futuro que les espera hoy a quienes aspiran lucir estas distinciones, es bastante complicado. Estas versiones han cobrado mucha fuerza, toda vez, que la humillación y el desprestigio moral, social, a la que han estado sometidos varios de ellos en los últimos años, es innegable y muy evidente.

En el primer año del gobierno anterior, se intento renovar el Congreso por parte del presidente, una vez enterado de las acciones de corrupción existentes al interior de la Cámara de Representantes, de ese entonces. Allí se produjeron grandes humillaciones inéditas que sufrieron los representantes del pueblo, a tal extremo que el presidente dudo de todos y pretendió reovacarles el mandato y renovar el Congreso.

También es muy cierto que existen, además portadores de estos privilegios y etiquetas, que se han convertidos en irredimibles personajes, que utilizan una cierta e insoportable presunción y arrogancia, de eterna altanería e impunidad, manteniendo constantemente viva la ilusión de prosperidad ante sus seguidores y amigos de siempre, de que ellos no hacen parte de la nomina de quienes se carbonizan por estos comportamientos ante la sociedad de civiles.

Personajes, que además vienen persiguiendo a como de lugar, las nuevas generaciones de un pueblo que ya se harto, que no se deja engañar mas y que promueven el inmediato cambio de estos fingidos y eminentes e insoportables galanes de la sociedad colombiana.

La renovación de estos lideres de las desigualdades y de las desproporciones sociales y económicas, debe producirse el 25 de octubre y enterrarse para siempre futuras aspiraciones; por incompetentes, y también por las irregulares e indecorosas actuaciones personales y sociales que efectúan a espaldas del pueblo, quien los elige públicamente y les otorga una etiqueta especial ante la democracia colombiana.

Definitivamente la tolerancia perdurable de los magdalenenses es impresionante e increíble, se estira como un chicle cuantas veces quiere y no pasa nada. El fastidio que producen por su ineficacia cuando no ejercen las actividades publicas como deben ser, sus mezquindades, necedades y envidias por lo que hacen los demás, son evidentes en la mayoría de estos presuntos lideres carbonizados. Algunos cuando pisan las alfombras rojas, sé empeluchan y horquetean, como los pavos reales, ¡Se apunan! Pierden el contacto con la realidad, se olvidan de las promesas y de los compromisos que adquieren con el electorado, no le cumplen nunca.

También dejan de mirar al horizonte y a lo lejos. Dejan de ser intelectuales ante el pueblo y después se vuelven irritantes por el poder, ya no les gusta estar afuera, sino adentro. Les obsesiona ganar día a día, mas y más, espacios, sea como fuese, aunque sea poniendo a sus leales seguidores de siempre, al frente de enormes responsabilidades, aunque estos amigos, sean ineptos o inservibles.

El manejo de sus gestiones se mide de manera absurda, por cada miserable centímetro que se gane en los espacios de adentro del poder. No se han medido nunca por los meritos alcanzados, ni por las potencialidades que puedan demostrar y poseer los amigos, sino por obsecuencia. Ahora la mayoría no todos por supuesto, temen aparecer en los espacios públicos, no caminan por nuestras calles, carreras y plazas. Porque les da miedo ser sancionados severamente por el pueblo en cualquier esquina y por sus actos, graves o no, o por lo que han hecho con las promesas o dejaron de hacer.

Si la sociedad también es irredimible, entonces no podrá existir nunca la democracia. Sin democracia vamos directo a la anarquía o a la dictadura y ambos son un infierno, por lo tanto no podemos elegir entre estos dos escenarios negativos. Desde luego, serán las únicas dos opciones que tendremos en caso de perder la democracia en nuestra republica. Estoy convencido que todos preferimos la democracia, en ella vive y habita, la institucionalidad aunque con muchas fallas aun.

También necesitamos que muera la vieja política populista de particulares conductas antagónicas, quizás ontogenicas, y podamos lograr la génesis de una manera nueva de hacer la política y empecemos eligiendo gente seria, honesta, actuante, sociable, que atienda a sus gobernados, con bendiciones y don; con beneplácito y asquiciencia, sin catilinarias, ni astracanadas, aun cuando no hablen mucho, que sean atentos y eficaces, porque existen unos que hablan mucho, por todas partes y ni fu ni fa.

La vieja política ha quedado prisionera de obsoletos reflejos muy condicionados por cierto. La improvisación, las corazonadas, las miopes negociaciones, los discursos demagogos, todos estos estilos fueron impulsados en la nación por candidatos pertenecientes a los partidos tradicionales y que no supieron construir, ni entregarnos unas entidades democráticas prosperadas y especialmente libres, porque hoy tampoco existe la plena libertad.

A pesar del indudable ambiente nacional contra la corrupción, el narcotráfico y la percepción de mas autoridad, por la implantación de severas medidas del gobierno de Uribe Velez; a pesar del gran miedo existente por las consecuencias transversales de la guerra, estos males precedentes no han sido los únicos problemas y factores negativos que nos han dañado la prosperidad y la tranquilidad a nuestra nación.

También el desprecio sin gracia, la critica anodina o insignificante a nuestra patria, la falta de patriotismo, grandeza y respeto entre nosotros, han sido quizás estas, las más importantes causas, que permitió el crecimiento súper acelerado de estos terribles males que hoy azotan por todas partes a nuestras regiones y a nuestra nación.

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SANTA MARTA, 6 DE OCTUBRE DEL AÑO 2003.