NO DESHACERSE DE LAS OBLIGACIONES PARA CON LOS CIUDADANOS MAGDALENENSES


Tanto los habitantes del Distrito como del Departamento le han otorgado un voto de esperanza a los nuevos Gobernantes escogidos y elegidos en las Fiestas Democráticas del debate Constitucional y electoral próximo pasado. Sin embargo, aun asisten perplejos y angustiados, por la perduracion de los problemas que vienen desde muy lejos y que sin remedio alguno, se han agravado cada día, mas y más. El injusto desempleo, la falta de trabajo, la inseguridad y la baja calidad de la asistencia civil y social, los altos costos de la educación, de los servicios públicos, de los bienes de consumo, la falta de créditos, de garantías bancarias, de estímulos a los profesionales de las distintas especialidades y aun a los ciudadanos mas necesitados; los innumerables impuestos nacionales, departamentales y distritales por pagar, todas estas cuestiones, eventualidades, asuntos e incidentes están ligados estrechamente entre sí, a las obligaciones para con la ciudadania y reclaman de los nuevos Mandatarios inmediatas soluciones.

O por lo menos cierto encauzamiento o conducción que permitan encarar con suficiente firmeza estas notorias aspiraciones de los ciudadanos ante estos rigurosos problemas que son verdaderamente las consecuencias de las impaciencias y desventuras del ciudadano y de una gran mayoría de familias, injustamente entristecidas por lo que les esta sucediendo a diario en los últimos años. Los nuevos Gobernantes, deben atender y responder con eficacia a estas múltiples inquietudes con suficiente entusiasmo, con valor, con ganas, que denote una evidente voluntad para hacerlo y poder lograrlo. Todos los ciudadanos que votaron por ellos están convencidos que son temas arduos de vieja data, suscitados históricamente por posiciones ideológicas encontradas cuyas convicciones opuestas entre algunos dirigentes políticos, han generado la falta de trabajo y por supuesto atrasando el progreso y el buen desarrollo; además todos sabemos que siempre han sido situaciones muy difíciles de superar y solucionar para cualquier mandatario.

Sin embargo, a pesar del tradicional pensamiento de no ser partidarios de aplicar particulares ideologías extranjerizantes en los sistemas de gobierno, hoy en día, nos hemos convertido en víctimas, de estos inevitables atrasos y perjuicios que han detenido el desarrollo y el progreso de nuestros pueblos, sugestivamente como consecuencia de equivocados convencionalismos, quizás por el uso y por las equivocadas costumbres adoptadas frente a estos trascendentales temas que nos deben conducir de inmediato, al progreso y al desarrollo. En el gran tejido social que conformamos los Magdalenenses estamos acostumbrados, a que cada vez que aparece vislumbrarse un principio de solución a una de estas graves circunstancias que nos afectan, en el camino de las buenas intenciones se cruzan siempre el exagerado costo político regional o centralista que no nos deja avanzar suficientemente.

Las estructuras de los gobiernos locales y regionales, han venido deshaciéndose de las obligaciones Constitucionales para con el ciudadano; circunstancia que ha venido ocurriendo mediante un proceso de sucesivos gobiernos y desgobiernos, a lo largo de los últimos 20 años y que nunca ha tomado en cuenta al ciudadano como debe ser, ofreciéndole trabajo digno, primordiales programa de empleo y facilitando conveniencias a la asistencialidad que el Estado esta obligado a llevar hasta las familias de los Samarios y Magdalenenses en nuestro caso y de las cuales requieren para salir adelante y progresar por lo menos como debe ser. Los nuevos gobernantes de nuestras regiones, no deben deshacerse de las obligaciones y deberes Constitucionales para con los ciudadanos Magdalenenses.