MUCHO, BLA, BLA Y DE AQUELLO NADA

POR: RAMON PALACIO BETTER

Deteriorándose todos los días se ha venido ejerciendo el Directorio Nacional de mi Partido. Hoy es una polarización personalizada del poder compartido, ni frutos, ni fuerzas económicas, ni procesos culturales, ni nada de nada. Tal vez sea consecuencia inevitable por la falta de unos verdaderos líderes carismáticos, que desde hace varios años no observamos en la dirección del partido democrático.

La falta de liderazgo al interior del Directorio Nacional Conservador y las espaldas de su presidente al partido, son evidentes, parece que los verdaderos lideres de la colectividad, estuvieran escondidos en los bosques de bonsáis de la Moncloa. Por ello, necesitamos renovar los actuales cuadros directivos regionales y nacionales, tenemos que elegir y escoger a los verdaderos lideres que vuelvan a colocarle la cabeza y también la cola a los intereses democráticos de la colectividad conservadora de las regiones y también del país, manejada hasta hoy, solamente para beneficio de unos cuantos y no para todos los integrantes del Partido, hoy de Gobierno.

Tenemos que impregnarle una desbordante personalidad a los modos de hacer política conservadora en nuestro país, con procedimientos de integración regional que logren manipular a la opinión publica y permitan enriquecer las aspiraciones a los amigos de un mejor país para todos y anular a los díscolos e independientes. El Partido conservador no nació solamente para el interior del país exclusivamente. Si bien es cierto que se logro obtener la Presidencia del actual gobierno conservador, con una desbordante victoria electoral, también es muy cierto que ello solo se pudo lograr y cuajar con él suficiente estilo y calor de las adhesiones de los miembros del partido liberal que se unieron en alianza a los iniciales objetivos de cambio.

Hoy por ello, disfrutan de los mejores cargos diplomáticos en el exterior, seguramente en agradecimiento a estas temporales, pero fructíferas alianzas cuando de conquistar el poder se trata. Pasar de un NO a un SI, y después, otra vez NO, tiene desde luego, un precio moral y material y ese precio lo seguimos pagando quienes siempre hemos sido conservadores y ni fu, ni fa. Pero que si observamos con preocupación hasta donde se ha llegado a convertir mi partido, que parece mas una asociación de intereses personales manejados sobre lomos de caballos pura sangre, que verdaderos sondeos de participación popular entre los conservadores de las distintas regiones y provincias del país.

Están, por lo tanto contribuyendo a desaparecer al Partido, mucho, bla, bla y de aquello nada. Actualmente están en crisis las estabilidades sociales y políticas del país y el partido de gobierno, ha olvidado sus deberes con los miembros de la colectividad. También ayer, pretendieron nuevamente conducirnos como dóciles reses al matadero, en procura del , pero se avistaron los maremotos del partido liberal unido, y pasamos de inmediato, otra vez al NO. Demostrando ser mas el Referendo propuesto, unas decisiones autoritarias de motivaciones personales, que un proyecto de características nacionalistas. Pero, a la vista de la crisis que padece la Nación, cabe preguntarse si mientras siga activo el partido conservador, con la etiqueta de Presidente de los Colombianos en el bolsillo y orlado de autoridad entre amplios sectores de la alianza, convertida en mil trizas, y formada por lo que vemos, solo como película de vidrio rompible y vuelta pedazos hasta este momento o por lo menos en el Congreso de la República. ¿Cree Usted, que se podrá erradicar para siempre la corrupción en el país, Con decisiones tan NO,SI,NO y tan cambiantes en el Ejecutivo Nacional? Lo dudo.

Vea, como el Partido Liberal, se logre unir aun cuando sea parcialmente, mi partido, el partido conservador le va acostar mucho, él volver a coronarse en la presidencia de este maltratado país. Y la culpa es de quienes se sienten directores del partido y no coadyuvan por los intereses de los miembros de la colectividad en las distintas regiones del país. Según un viejo refrán castellano dice; "entre el pueblo y el populachero hay la misma distancia que entre el jamón y el gazpacho" El Directorio Nacional Conservador hace varios años sé lucia con honradez publica, con desbordante claridad participativa, era inequívocamente, como el jamón de pata negra, exquisito, aun en sus excesos, pero en las ultimas décadas y especialmente en este gobierno, le ha cerrado inexplicablemente las puertas a los conservadores de las provincias colombianas.

El acento dominante y excluyente, como se manejan los temas de mi partido, lo están llevando al fracaso total. El partido conservador de hoy, no es rico ni en carnes, ni en proteínas, no es siquiera un pedazo de queso costeño para turistas de pensión completa sin sustancia ni injundia alguna. Si bien es cierto que los conservadores logramos descafeinar el capitalismo liberal imperante en los debates electorales del pasado, también es muy cierto, que no han podido los directivos conservadores actuales, socializar el conservatismo para suavizar el olvido y la falta de atención que ha mantenido el presidente conservador, con los miembros de su partido en las provincias colombianas.

Anteponer la audacia a la excelencia y mezclada con la pureza democrática excipiente o disuelta, es hacernos perder una década en el camino del progreso y enflaquecer las libertades publicas e incluso las individuales; como si pareciera necesitarse un Referendo, cada vez que se destapen las ollas plenas de corrupción, y no es lo correcto. pretender quitar el actual Congreso de Colombia, que le sobra honestidad para volver a sus legítimos caminos y después echar rever a toda, porque se dio cuenta que nos íbamos a estrellar violentamente, es demostrarnos debilidad y falta de argumentos suficientes para la toma de decisiones, perdimos la unidad en la alianza, como resultado de la indecisión. Todos sabíamos que al convocar un nuevo Parlamento en Colombia, nunca se encontraría con ello la solución definitiva, ni mucho menos la vacuna, ante este desbordado flagelo de la corrupción que como en otros asuntos, aun no se ha castigado con sobradas condenas y que todavía deambula en la sangre de muchos.

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SANTA MARTA,  1 DE AGOSTO DEL AÑO 2000.