LAS REFORMAS DEL ESTADO LAS DISEÑAN

 ¿LOS TECNICOS O LOS POLITICOS?

POR: RAMON PALACIO BETTER

Generalmente siempre ha sido una especial regla en los gobiernos, cuando quieren realzar sus iniciativas políticas, el proclamar con suficiente voluntad unas reformas sustantivas en la administración del Estado. Pero si lo pensamos bien, mas allá de la valoración que nos merecen estas medidas concretas de transformación del sistema Estatal, como las que impulsa el Gobierno actual en estos momentos, nos surgen unas inquietudes que se convierten en piezas claves de las siguientes preguntas:

 

¿Quiénes son los que diseñan y pondrán en practica las ideas transformadoras o reformadoras del cambio? ¿Los Técnicos o los Políticos? ¿Quiénes serán los principales ciudadanos responsables de que los cambios proyectados sean un éxito o también un futuro fracaso? ¿Los Políticos o los Burócratas? Ahora bien, a la hora de elegir a los Funcionarios o Servidores Publicos en los distintos niveles del Estado Colombiano, ¿Qué nos importa mas?, ¿La capacidad técnica del escogido o la lealtad política o personal que debe expresar a sus respectivos jefes políticos?

 

Es muy fácil entender y comprender, que siempre existirá una tensión en estos asuntos que de manera tradicional producen confrontaciones entre la política y la administración. Por un lado los funcionarios políticos que encarnando el mandato popular democrático, asumen la conducción del Estado para impulsar determinadas líneas de acción política. Y por el otro los funcionarios de carrera, quienes de acuerdo con su incumbencia profesional o técnica, mantienen funcionando la maquinaria Estatal, de acuerdo con las condiciones y lineamientos de que dispone el Gobierno en sus estructuras, únicamente.

 

Allí esta la clave para el éxito o el fracaso de estas reformas al Estado Colombiano, en saber solucionar y resolver positivamente estas tensiones entre lo político y lo administrativo. Elogiar la tecnocracia únicamente, induce a creer que existen razones especialmente "técnicas", autónomas e incuestionables que no admiten valoraciones ni opciones. De manera que elegir al mas Técnico, al que tenga los mejores méritos técnicos y las mejores calificaciones, sin importarnos sus demás valores, ni sus creencias, ni mucho menos su procedencia, también tiene sus enigmas.

 

Las Reformas Politico-Administrativas deben conducir a definiciones muy bien conjugadas y equilibradas, entre las estrategias políticas que se asumen y la capacitación técnica o profesional que adquieren los ciudadanos. En mi concepto, los cargos de naturaleza eminentemente política, que definen cursos de acción, tienen que ser ocupados por personas leales y compenetradas con el proyecto político gubernamental. Claro que es de esperarse que dichos funcionarios cuenten con una capacitación especifica, puesto que la falta de idoneidad para conducir con solvencia las funciones especializadas en los Cuerpos del Estado Colombiano, por parte de los funcionarios políticos, pueden derivar en serios problemas de articulación y manejo, con las llamadas líneas de funcionarios tecnicos-permanetes o contratados y que ejecutan las políticas técnicas de los lineamientos de gobierno trazados.

 

La legitimidad que exterioriza o supone tener un candidato portador de un proyecto político, no exime a los funcionarios políticos del deber de conocer el ámbito técnico en el que se van a desempeñar en los Organismos del Estado. Ni tampoco el de tener con el cargo que ocupan un compromiso mas profundo que el de un mero trampolín hacia metas más apetecibles, o el de considerarse con cierto poder con el cargo y utilizarlo con criterios y objetivos populistas y clientelistas.

 

Históricamente, y de manera genérica los Partidos Tradicionales en Colombia, han trabajado poco en mejorar la calidad de sus miembros y de sus cuadros, hoy vemos innumerables consecuencias muy nefastas en el sector publico. Las estrategias del político no capacitado a menudo es ignorar, por desconfianza o ineptitud, el aporte especifico de los funcionarios técnicos, rodeándose de asesores que tal vez conocen los temas, pero actúan desligados y superpuestos a las estructuras de la planta existente.

 

Estas evidentes situaciones que se observan a diario en nuestros gobiernos, generan incoherencias e ineficiencias mayores que las que sé pretenden remediar. Mientras los gobiernos no se comporten como instrumentos de mediación entre las comunidades y el Estado, sé estará usurpando la voluntad del pueblo, pues no se gobierna para las comunidades que lo eligen, sino para sí mismos. La conducta del gobernante debe ser auténticamente democrática y deberá "diseñar los programas y medidas en conjunto con el colectivo", que responderá a las necesidades reales de la comunidad y puestas en practica en atención al consenso del pueblo.

 

Un principio básico nos dice; que la sociedad esta por encima del individuo y, por ende, el gobierno ha de diseñar y planificar la economía de esa sociedad, sin olvidar que la sociedad no es otra cosa que un agregado de individuos actuando en un mismo espacio geográfico. De manera que los candidatos a los cargos de elección popular, deben ser escogidos según estos principios en asambleas publicas a lo largo y ancho de los territorios nacionales. Así al recibir los candidatos genuinos el respaldo de la mayoría del colectivo municipal, distrital, departamental o nacional, estos candidatos podrán obtener el triunfo y de vital importancia para demostrar que el pueblo, de manera consciente, les puede torcer el pescuezo a los candidatos que aun hoy, pretenden ser escogidos a dedo por sus jefes políticos.

 

Es un reto difícil, pero muy significativo para la vida democrática de una República como la nuestra que aun no sabe quienes diseñan y planifican al interior del Gobierno las reformas de Estado y que hoy se nos proponen mediante el Referendo.

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SANTA MARTA 25 DE ABRIL DEL AÑO 2000.