LA QUINTA DE SAN PEDRO ALEJANDRINO ENCLAVE IRREMPLAZABLE DE LA CULTURA

POR RAMON PALACIO BETTER
Presidente de la Sociedad Bolivariana del Magdalena.

La evidente y polifacética personalidad del Libertador cuyo pensamiento social se encuentra disperso por el mundo, en su variada y extensa producción Intelectual afortunada en reflexiones, consideraciones y recomendaciones sobre el desarrollo y evolución de la comunidad Americana; ha permitido a los Magdalenenses mantener y conservar vivo en la Quinta de San Pedro Alejandrino el espíritu del Libertador Simón Bolívar. Consignas que siempre han sido para la Sociedad Bolivariana del Magdalena, desde su fundación, el día 2 de marzo del año 1896, las primordiales razones y deseos de las gentes que habitaron ayer y hoy, en esta histórica ciudad bolivariana de Santa Marta, hoy D.T.C.H.

Ciertamente es muy largo y empedrado el camino y muchas las transformaciones que este régimen democrático imperante y que hoy tenemos, debe realizar para alcanzar la medida de los sueños bolivarianos. El rico pensamiento del Libertador, sigue siendo inspiración y fuente de ideas, e indispensables orientaciones y estímulos al comienzo de un nuevo milenio. Los Colombianos necesitamos renovar el compromiso de su empresa por la libertad y el bienestar de los pueblos como meta permanente de vigencia. Hoy como ayer se impone la innegable exigencia de convocar el pensamiento y la voluntad de los mejores Colombianos, para construir un mejor futuro para todos.

Debemos trascender las diferencias que nos separan y las pugnacidades que nos convierten, unos a otros, en bandos irreconciliables, para enfrentar unidos los retos que arrastramos de los problemas aun no resueltos del pasado y los desafíos de un porvenir que se nos viene encima con avasallante vocación de presente. Tenemos demasiado tiempo consumido y hemos agotado demasiadas energías en destruirnos y descalificarnos recíprocamente. La confusión, el escepticismo y la desconfianza que sentimos contra las instituciones democráticas, tienen origen, en esa manera tan encarnizada como hemos marcado el combate civil, en luchas estériles y en la pretensión de imponerle a la República los rumbos parciales de corrientes sucesivamente predominantes, bien con las armas, bien con el voto.

Nuestro sistema democrático demanda por igual, de las organizaciones políticas y de la sociedad civil, instrumentos que permitan el consenso sobre programas capaces de alcanzar un rumbo solitario. Es imperativo desistir de esta siembra de rencores que no puede producir otro fruto que una cosecha de violencia y el retorno de un estado de anarquía que puede devorar las mejores posibilidades del futuro Colombiano. En nombre de Simón Bolívar, estamos obligados a devolverle a la nación un ambiente social de seguridad y de prosperidad y una sensación de paz, sosiego y confianza a los espíritus. Estamos dando la impresión ante el mundo, que somos una nación que perdió el norte, incapaz de administrar con influencia sus numerosos recursos y de erigir definitivamente las instituciones jurídicas y sociales que son la medula de la sociedad democrática moderna.

Puertas adentro, parecemos ganados por una sensación de pesimismo que provoca la subestimacion de las aptitudes colectivas para resolver y superar las crisis coyunturales. Debemos y podemos derrotar ese empantanamiento del alma social que hace ver la crisis como una condenación ineludible, cuando no es otra cosa que una oportunidad mas, para probar la voluntad, el esfuerzo nacional y esencialmente la confianza en nosotros mismos y la inteligencia para construir y recorrer los caminos de prosperas realizaciones colectivas y de desarrollo.

Los múltiples problemas que imperan actualmente en nuestros Pueblos Latinoamericanos y Naciones del Mundo. La problemática social contemporánea, su acertada solución al ejercicio de la justicia social a pesar de la influencia individualista del enciclopedismo y de la filosofía racionalista del siglo XVIII y también del bienestar y progreso de la comunidad por la acción del Estado en beneficio de la misma y del individuo, fundamentan esencialmente nuestras pretensiones Continentales para contemporizar estos preceptos filosóficos de irrepetibles hazañas ideológicas, de manera oportuna; y nada mas propicio y concomitante que la Quinta de San Pedro Alejandrino en esta histórica y Bolivariana Ciudad de Santa Marta.

Es indudable que el Libertador es uno de los principales gestores de la libertad de los esclavos en el Continente Americano. También asombra y conmueve su devoción por una sociedad igualitaria, que lo ha convertido desde su época en un adalid de este sagrado principio, alterado injustamente hoy en día en las sociedades especialmente latinoamericanas y americanas de maneras indiscriminadas. Abomino las diferencias raciales y sociales, pidió ahincadamente ante los Congresos la igualdad de los hombres ante la Ley, sin discriminación de raza, fortuna, religión y procedencia.

La preocupación por la cultura, el cultivo de las ciencias, de las artes y de las letras, preocuparon hondamente su gestión Gubernativa. Educar al pueblo fue una de sus obsesiones, crear escuelas, colegios, universidades, fue uno de sus objetivos sociales. Siempre en donde estuvo y por donde paso se condolió con la situación ignara y analfabeta de las masas. No podía comprender que gozaran de la Libertad sin entenderla, ni apreciarla. Ha sido hasta hoy, una yaga social heredada del feudalismo hispánico, que siempre trato de subsanarla y que advierte en el Congreso de Angostura " La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso, moral y luces son los polos de una República; Moral y luces son nuestra primera necesidad".

Ante la realidad histórica de los hechos ocurridos en él pasado no muy lejano y ante el reto del advenimiento de un nuevo siglo en curso, es un imperativo impostergable que los Gobernantes de nuestro país con verdadero amor patriótico, recojan con celos sin igual, estos legados del pensamiento del Libertador Simón Bolívar para contribuir en el porvenir de todos nuestros pueblos ansiosos de un seguro bienestar y anhelado progreso permanente.

Es aquí en la Quinta de San Pedro Alejandrino de Santa Marta, en donde el hidalgo ciudadano español, Joaquín de Mier y Benitez, alojo en sus últimos días al Padre de las Naciones Bolivarianas, murió en nuestras hermosas tierras, enclave irremplazable de la cultura de un pueblo que practica las manifestaciones más sublimes del pensamiento, templo de literatos, artistas, músicos, historiadores, académicos, gobernantes y figuras descollantes, que son el reflejo de una vida social organizada y siempre ajustada a los preceptos morales.

Señor Presidente Doctor Alvaro Uribe Velez y Señores Ministros que integran el Gobierno Nacional, la Sociedad Bolivariana del Magdalena, Os invitan a darle a nuestros pueblos y regiones del Magdalena un verdadero impulso espiritual y real, contenidas principalmente en la agendas de nuestros mandatarios, dirigentes, locales y regionales, primordial objetivo de estas motivaciones bolivarianas de tanta transcendencia y conveniencia para el Magdalena.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
SANTA MARTA 25 DE OCTUBRE DEL AÑO 2002.