LA INJERENCIA EN LA DEMOCRACIA
Es como la cuadratura del circulo un problema insoluble

POR: RAMON PALACIO BETTER

Las acciones unilaterales en los sistemas de gobierno democrático, de aplicarse, corren el riesgo de enviarnos a una especie de imperio hegemónico. Este es quizás uno de los mayores y más grandes desafíos que debemos resolver los colombianos en el futuro para lograr encontrar un punto de equilibrio entre la soberanía de que dispone el Gobierno Nacional y la injerencia de su mandato en la sociedad colombiana.

Quizás son dos principios de antaño cuyas ideas progresistas nos llevaron al gran desorden económico existente y que debemos renovar de alguna manera urgentemente: el primero para proteger a los ciudadanos más débiles contra la intervención de los ciudadanos más fuertes, y el segundo para proteger de una vez por todas, a los sectores desfavorecidos de la sociedad colombiana que son la mayoría, contra las inminentes acciones unilaterales de gobierno que promueven como verdugos nuevos impuestos y recias, tarifas y capitales, indudablemente para favorecer mas al Estado, que a la gente, al pueblo que lo constituye constitucionalmente.

Bien vale la pena estimar, por supuesto, que el derrocamiento de las dictaduras es y ha sido siempre un objetivo compartido por el mundo globalizado que se adhiere cada día, mas y más, a los principios democráticos en donde prevalece el bien general del pueblo, y no solo para el Estado. ¿Evidentemente por lo que podemos observar de nuestra historia, son contradicciones cuya solución es una especie de cuadratura del círculo?

¿Cómo convertir en legítimos los cambios que requiere la Nación y nuestro régimen, sin intervención de la fuerza que en efecto producirán las nuevas exigencias y tributaciones que el pueblo estará obligado a pagar, sin que ello, no demuestre o se resuma en una política de amplio o ampuloso poder autoritario, engalanado con aparentes oropeles, de moral y estabilidad democrática? Aparentemente, la democracia no sólo es un vector de desarrollo económico, sino que además, también conduce a la paz. Sin embargo, pareciera que se van a adoptar tributos, impuestos, tarifas, producto de la fuerza del poder; es quizás esto igual a, optar por imponer la democracia por la fuerza, ¿ Entonces, cómo definir estos criterios de acción especial en los escenarios de nuestra República?

¿Qué regímenes habría que cambiar de modo urgente y cuáles podrían acabar justificando el gran tiempo de espera, que el pueblo reclama de su presidente y sin ser responsables las partes, de los fracasos del ayer? ¿Realmente, quién estaría capacitado suficientemente en el gobierno para decidir la lista de las prioridades que requerimos?

Después de los resultados de la consulta realizada al pueblo, en los puntos de Referendo, la Nación podría verse paralizada por la derrota o no aprobación de la mayoría de los temas contenidos, sin embargo, por el contrario, el Presidente con valor acepta lo sucedido, al margen de una ausencia de legitimidad democrática. A pesar de esto, la respuesta del Gobierno, ha sido la implementacion de nuevas medidas económicas, que parecieran ser por la fuerza y que no son la solución, puesto que podría desembocar en una estrategia de plenas desigualdades para la garantía del Gobierno exclusivamente.

En nombre de tales motivos, no participaron como debió ser, ni los dirigentes liberales y ni los conservadores, quienes tal vez consideraron en su momento, que el Gobierno debería intervenir en solitario, en el tema del Referendo. Sencillamente, la historia de lo sucedido demostrara a las claras, la enorme confusión existente en el pueblo colombiano, ¿Qué sucederá de ahora en adelante con los objetivos del Presidente? Seguramente los extraños intereses geopolíticos de siempre y los errados criterios económicos y también morales, que desafortunadamente siempre intervienen nos conducirán como todas las veces a volver a caer en la misma problemática de siempre. Las razones que podrían imponer un cambio de régimen son diversas; lo básico es saber quién debe decidir, según qué regla y qué criterio.

El Gobierno prefirió una clara decisión colectiva y multiregional para cada una de las soluciones a los puntos del Referendo. Pero muchos se opusieron a todo ello y otros no se dieron por entendido, a pesar de lo sucedido el día de la votación, parece por los múltiples anuncios, que no habrá excepciones que justifiquen o impidan una acción unilateral del Gobierno, para llevar a cabo los ajustes necesarios y controlar el gasto publico.

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SANTA MARTA, NOVIEMBRE 3 DEL AÑO 2003.