LA CULTURA PERO DE LA MENTIRA

POR : RAMON PALACIO BETTER

La vida es así, nacemos, crecemos y cuando menos lo imaginamos ya tenemos cincuenta años de existencia y sin embargo generalmente mentimos pues, ni siquiera nos gusta decir la verdadera edad que tenemos. Todos sabemos que es una realidad innegable y que compromete los fundamentos de la verdad al mentir, pero mentimos a pesar de todo, no nos importa. Quien se cree muy respetado, también dice mentiras, porque vivimos en medio de una comunidad de exagerados mentirosos.

Por todas partes encontramos innumerables mentirosos y mentirosas; cuando se habla de cualquier tema, siempre abundan las mentiras, la cultura de la mentira es una permanente constante que habita inequívocamente en la conciencia humanidad. En la casa, en el colegio, en la universidad, en la calle, en la esquina, aquí y allá, en todas partes esta la mentira sin condición alguna.

Hasta el presidente dice mentiras, los curas y las monjas también dicen mentiras, el docente dice mentiras, el medico, el jurista, el político, el mandatario, el legislador, el político, hasta el policía dice mentiras, todos, absolutamente todos, el ciudadano común y corriente de alguna manera u otra dice mentiras y en cualquier momento sin asombro alguno; claro si es, que hay mentiras de estrato y de jerarquía, por simples, compuestas, graves, malas, peligrosas, sencillas, por capricho, también hay dizque mentiras piadosas, descaradas y grandotas.

Hasta en los pensamientos mas nobles esta la mentira, especialmente cuando son insensatos. La mentira en nuestro espíritu habita junto a la fe y a la voluntad que utilizan los hipócritas cuando a través de la palabra mienten ante la pasión de la mayoría de inadvertidos. La mentira se anida siempre junto al sentimiento inseguro, débil, dudoso, en donde la personalidad es mediocre, fácil, desajustada y enclenque. Por eso es propio de los mentirosos disimular la maldad, el odio, el oprobio y los chismes.

Pienso por ello, que no siempre el que mucho habla tiene la razón, porque usualmente esta mintiendo. En las alegrías están las mentiras y en las tristezas actúa sin vergüenza alguna la farsa. La mentira ha existido en todas las épocas, tanto en los hombres de la antigüedad, como en los hombres de la modernidad; es muy probable que en estos tiempos de globalización a pesar de los impresionantes avances técnicos y científicos que observamos a diario, existen hoy en día mas mentirosos y farsantes que en el pasado, muy a pesar de que en todas las épocas los hombres han sido particularmente mentirosos y falsos siguen las innumerables mentiras tanto habladas como escritas sin ninguna pena.

Las mentiras están acompañadas de la ruina, del fracaso, generalmente el que miente se arruina o se emproblema; así mismo se ha ocasionado el daño. La violencia, la tragedia, la farsa, el delito, el embrollo, la calumnia, el cuento y el chisme, andan casi siempre mas cerca de los mentirosos que de los justos; la palabra del hombre justo, del hombre recto, honesto, ecuánime e insobornable, históricamente siempre ha sido fuente de nuestras vidas, por ello a los hombres justos y buenos se les recuerda siempre porque nunca mintieron.

De la lengua de los hombres y mujeres honrados, justos y rectos brota el camino de la sabiduría; por el contrario, de la lengua de los mentirosos y falsos brota la desgracia, la tragedia, el escándalo, la necedad, la terquedad y la farsa. Muchos hombres se presumen ser honestos, leales, sinceros, pero son como las oscuras aguas profundas, que se mueven en silencio, no se sienten, y nadie sabe hacia donde se dirigen. Quienes siembran mentiras y chismes, solo cosechan en su vida múltiples problemas e insospechadas calamidades que lo llevan a la ruina absoluta y siempre odiaran a la verdad.

Si andamos con integridad y con justicia, si hablamos con la verdad afuera y dentro de nuestro corazón, si no calumniamos con nuestra lengua a nadie, ni hacemos el mal al prójimo, ni admitimos reproche alguno contra nuestros vecinos, no resbalaremos nunca, no caeremos jamás. Si no menospreciamos a nadie, ni causamos daño alguno a nuestros semejantes, existirá siempre en nuestros corazones una esperanza, que nos llenara de gozo y de salvación.

El que miente esta corrompido, no hay nadie quien haga algo bueno si es un vil mentiroso. El mentiroso no tiene discernimiento alguno y logra hacer iniquidades para devorar a los demás, practican la cultura pero de la mentira, del embuste, del engaño, de la falsedad, del disimulo, del lío, del embrollo y hasta del cuento.

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SANTA MARTA, 31 DE DICIEMBRE DEL AÑO 2001.