LA AMERICA ASI UNIDA, SI EL CIELO NOS CONCEDE ESTE DESEADO VOTO, PODRA LLAMARSE LA REINA DE LAS NACIONES Y MADRE DE LAS REPUBLICAS”.

SIMON BOLIVAR
POR: RAMON PALACIO BETTER  

 

Los pensamientos integracionistas de la sociedad civil, nutrieron siempre las novedosas ideas de verdadera solidaridad defensiva para la guerra en contra de España. Las iniciativas y acciones para realizar e integrar una autentica confederación moral para lograr la paz y la democracia, se fortalecieron por la permanente constancia de su precursor, Simón Bolívar; Estos fueron los principales argumentos y propósitos para la posteridad y que comenzaron desde el Congreso Anfictionico en  Panamá.

 

Si bien es cierto que Bolívar no fue el único iniciador de esta maravillosa idea de fines colectivos, también es muy cierto que a Francisco Miranda, Plenipotenciario ante la Europa Monárquica, no se le puede desconocer su extraordinaria vocación al enunciar la identidad espiritual de América; Pero, evidentemente él Libertador, es el gestor más decidido del Congreso Anfictionico de Panamá. Quienes han recorrido su pensamiento han podido observar, su constancia y su insistencia llevada a la obsesión, en ese fijo propósito de unión continental, presente en todas sus meditaciones políticas, publicas y privadas, desde 1815, hasta la hora radiante de 1826 en que su realización pareció asegurada.

 

La inquietud de la solidaridad brota con la primera tentativa de libertad y es inseparable de ella hasta la consumación de la independencia en el campo fraternal de Ayacucho. Los precursores de la revolución comprenden que solo con un esfuerzo mancomunado y unánime puede redimirse a la América de la tutela Española. Es el único utopista que no se satisface con la letra escrita y pone el ensueño por verdad y por acción. En 1813, durante sus momentos de triunfo en Venezuela, recién constituida esta República, Bolívar propone a la Nueva Granada una alianza que las vicisitudes de la guerra dejaron en suspenso.

 

Su Secretario de Relaciones Exteriores decía, refiriéndose a este Proyecto: “ Nuestra fuerza va a nacer de esta unión. Los enemigos de la causa Americana temblaran ante un tan formidable cuerpo, que por todas partes les resistirá unido......¿Por qué entre la Nueva Granada y Venezuela no podrá hacerse una sólida reunión? Y aun, ¿Por qué toda la América no-se reuniría bajo un gobierno único y central?.

 

Desde Jamaica, en su carta profética de 6 de septiembre de 1815, universalizo aquel pensamiento confederativo y pacifista, en frases que se han escrito en todos los libros:

 

 “ Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo, una sola Nación con un solo vinculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, deberían por consiguiente tener un mismo Gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarla; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen la América. ¡Que bello seria que el Istmo de Panamá fuese para nosotros, lo que el de Corinto para los Griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las Repúblicas, Reinos e Imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la Paz y de la Guerra, con las Naciones de las otras partes del Mundo. Esta especie de Corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración”.

 

A Juan Martín Pueyrredon, Director Supremo de las Provincias del Río de la Plata, le propone la unión de ambos Países y la constitución de gran federación Americana, “Una sola –dice- debe ser la Patria de todos los Americanos, ya que en todo hemos tenido una perfecta unidad”. Triunfante Bolívar, en 1821, y constituida la Gran Colombia, no olvido su incesante pensamiento internacional. Bajo la égida Bolivariana Colombia asumió el rol propiciador de la gran asamblea de los Pueblos. Bolívar había escrito a Iturbide, Gobernante de México, el 10 de octubre de 1821, haciendo votos porque “ México y Colombia se presenten asidas de la mano y aun más del corazón”. “En el mal la suerte nos unió; el valor nos ha unido en la desgracia; y la naturaleza desde la eternidad nos dio un mismo ser para que fuésemos hermanos y no extranjeros”.

 

El primer paso efectivo hacia el Plan Anfictionico, lo dio Colombia, acreditando en 1822 la Misión Santa María en México y la Misión Mosquera en el Perú, Chile y la Argentina, destinadas a promover la unión de estos Países por medio de Tratados de Alianza y por la designación de Representantes a una Asamblea Americana de Plenipotenciarios que se reuniría en Panamá. La obra de Simón Bolívar, como pensador político y como rector de los destinos del Continente, no solo vale como producto de una especulación filosófica imbuida en la realidad mas bien que en la teoría, sino también como un código de ética. La gravitación del Genio de Bolívar sobre los destinos de todo el Continente continua siendo decisiva. Su influencia mesiánica no ha cesado de gravitar sobre nuestros destinos de Pueblos libres que seguirán dependiendo, durante varios siglos todavía, de las normas que él nos trazó con su prodigiosa intuición y con su insólita capacidad de videncia.

 

El Derecho Internacional Americano es, en esencia, obra de Simón Bolívar. Concibió antes que Monroe y antes que cualquier otro Estadista de su tiempo o de épocas posteriores, su genio para diseñar la arquitectura de los principios que sirven de fundamento a nuestro Sistema Regional; el de la solución pacifica de las controversias, el de la no-intervención de Potencias extracontinentales en nuestros asuntos domésticos o internos. Muchas de las formulas que propuso para la constitución de un Orden Internacional Estable, siguen siendo metas que aun hoy, no hemos podido alcanzar y cuya aplicación es muy necesaria para la Sociedad Internacional de nuestros días.

 

Entre esas normas propuestas a raíz de la convocatoria del Congreso Anfictionico de 1826 en Panamá, figura la creación de un Ejercito Común cuya misión seria la de hacer cumplir las Resoluciones de los Organismos Supremos y la aplicación al agresor de las sanciones efectivas. Pero donde aparece con mas claridad su mirada profética y en donde nos demuestra su fe en América, es cuando afirma; Que el Nuevo Mundo, al revés de lo que ocurrió con Roma, está llamado a ser el emporio del universo y la capital de la tierra, como la Bizancio de Constantino; “Mientras Roma ha dado para todo menos para la causa de la humanidad, el Nuevo Mundo esta llamado a servir para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el engrandecimiento del hombre y para la perfectibilidad de la razón”. “La solución de la misteriosa incógnita del hombre en la libertad, no ha de verificarse, sino en el Nuevo Mundo”, afirma Bolívar.

 

Quizás el mejor elogio que se ha hecho hasta hoy de Bolívar, es el que le han rendido en las siguientes palabras, uno de los más grandes escritores contemporáneos: “ Ha sido él más fiel interprete de América y el mejor profeta de su porvenir”. Hercules después de realizar sus doce trabajos, colmado ya de gloria, se sentó, según la tragedia de Sófocles, al pie del Etna. Viendo a lo lejos la tierra, según el trágico Griego, purgada y saneada por su brazo, dejo escapar este grito: “ Me parece que me convierto en Dios”. También Bolívar, al ascender a la “Montaña de plata”, a la cúspide del Potosí, a donde llega después de haber traído hasta la más alta cima del Continente el iris de la Gran Colombia desde los llanos del Orinoco, pudo repetir con propiedad las palabras del fabuloso hijo de Júpiter.

 

No hay nadie, en efecto, en la historia universal, comparable en grandeza moral y en estatura universal, a quien ha merecido ser llamado por antonomasia El Libertador, él titulo más grande, como lo proclamo él mismo, a que puede aspirar el orgullo del hombre.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

SANTA MARTA 17 DE DICIEMBRE DE 1999.