HASTA EN EL FUTBOL NOS FALTA ESPIRITU DE NACION

POR: RAMON PALACIO BETTER

Si observamos con especial atención y profundidad, el fútbol sirve para describir las características del país. La falta de espíritu define a nuestra Nación. Quizás el fútbol si logra, lo que muchos Gobiernos no han logrado nunca en nuestro país; encontrar un objetivo que integre a sus habitantes. Alguna vez en mi vida, durante la adolescencia vivía fascinado por la creatividad, el arte, la arquitectura, la ciencia. Leía todos los libros que me expresaran, conductas y caminos en estas materias, eran libros abiertos. Estaba obsesionado mi espíritu por la investigación en el arte y la arquitectura, siempre me llamo la atención, era lo que me gustaba y lo que pensaba en esos momentos.

 

También soy un apasionado del fútbol desde la infancia, aunque siempre le considere mas que una gran competición deportiva, siempre lo estudie como un instrumento valido para alcanzar una introspección psicológica, quizás "paracientifica". Considere siempre que su utilidad no reside en poder reconocer a las personas, sino en descifrar las características y las conductas de los lugares o ciudades de donde provenía el equipo. Estoy plenamente convencido, que es una teoría exacta y muy real. Observemos cada equipo de nuestro campeonato nacional, sus mecanismos, su estructura, su comportamiento dentro y fuera de la cancha, y de seguro que aprenderemos muchas cosas de el, de su tierra, de su Departamento, de su Capital, su mentalidad, su pueblo, sus costumbres, sus gentes.

 

Desde luego que asumo estos argumentos, con la mente abierta y libre de cualquier tipo de prejuicio o preconcepto. Todos debemos dejar afuera del estadio, todas las ideas y mirar el juego solo como un fenómeno, por decirlo de algún modo, sin ponerse en el lugar del referee. Imaginemos, solamente que no sabemos quien esta jugando, desde luego, esto es particularmente difícil, si el equipo que esta sobre la cancha es el nuestro, y lo que esta en juego es muy importante. Ya sin tensiones o con mucho menos de ellas y sin otro interés que el juego mismo, me he dado cuenta de que se pueden observar los equipos desde la misma perspectiva que observábamos los dibujos que regalaba como presentes, a mis amigos, años atrás.

 

Es una verdadera revelación. Es casi pasar un tiempo en cada ciudad o departamento de donde proviene el equipo, imaginar su comida, los acentos de su lengua e imaginar sus atractivos lugares. Desde luego, me abstendré de analizar a ningún otro equipo, sino el mío, el de mi tierra, la Selección Colombia. Claro que debo conservar estos nuevos conocimientos, no es que tenga que decir algo malo sobre alguno de ellos, al contrario. Claro que siento una evidente admiración por nuestro fútbol, y un gran temor reverencial para los próximos partidos. Quede estupefacto con el juego que lleva a cabo Argentina, Paraguay y Chile e impresionado por el desnadre futbolístico de Brasil.

 

Ojalá Brasil no confirme todas sus virtudes y den lo mejor de sí mismos en el partido que les corresponde realizar frente a  Colombia. Sin rabia nos propinaron 9-0, hoy verdaderamente enfurecidos por lo que les ocurre, quien sabe que intensiones tendrán en el próximo encuentro. ¿Pero que es realmente lo que no funciona en la Selección Colombia? Si bien es cierto que hemos contado con un poco de suerte, también es muy cierto que siempre andamos desbandados y dispersos, es como mirar con profundidad él animo de mi país en estos particulares momentos de nuestra historia, a 170 años de la muerte de Simón Bolívar.

 

 Observar un partido de la Selección Colombia, es como tener enfrente la síntesis de una nación muy confundida, en donde la palabra Nación o Selección de Colombia resulta impropia. Es como observar a una " no-nacion. Parecería ser que los jugadores no representan algo parecido a una nación, ni siquiera por un momento parecen convencidos de estar integrando un equipo nacional. También hay que decirlo, ellos no son los culpables. Las fallas no son del equipo. Pero, ¿De qué manera se pueden describir las virtudes de nuestra Selección Colombia, si el país entero alimenta las dudas sobre su existencia? La verdad es que estos conceptos tienden a desestabilizar a todos los jugadores de la Selección.

 

Nuestros jugadores están corriendo por la cancha, de la misma manera desordenada como caminan nuestros ciudadanos por las calles y carreras de las ciudades colombianas. Si juegan para el equipo de una ciudad en el campeonato colombiano, tienen que saber lo que están haciendo. Para eso les pagan. Si lo hacen mal podrán ser transferidos la próxima temporada a otro club. Tienen un contrato, pero mientras juegan para un país, no pueden cambiar. Ni siquiera les pagan demasiado, es un honor mas que nada. Exactamente en ese estado de intolerable agitación vi correr a los jugadores colombianos sobre la cancha, como pollos sin cabeza, como también corren los ciudadanos en nuestros pueblos azotados por la violencia que no ha tenido ningún objetivo. El fin es jugar como es obvio, a pesar de la imaginación y habilidad en que se basa, generalmente se construye sobre aquellas virtudes, como la fuerza física, la fuerza de voluntad y la disciplina.

 

Todo se inicia con el himno nacional, con todos de pie mientras cantan el himno, allí es donde se ve el espíritu de un equipo o de una selección nacional, se puede observar porque están allí, de pie. En la óptica de nuestra historia existen buenas razones para cantar nuestro himno nacional. De manera que la representación de nuestras virtudes empiezan en estos jugadores con una nota de nacionalidad, es un fuerte argumento, y también lo es para otras selecciones. Por lo tanto hay que ponerle mas atención al significado de sus palabras, a la letra de nuestro himno nacional que están cantando de pie nuestros jugadores. No se puede jugar un buen fútbol sin un objetivo.

 

Si jugar en el seleccionado nacional ya no es una motivación suficiente, se debería pensar que el fútbol puede lograr lo que no han logrado las actividades políticas y los políticos colombianos después de conformada la república. Debemos afrontar una realidad muy dolorosa, necesitamos una nueva definición de nuestro sentido de pertenencia y nacionalidad, de manera tenaz, nadie ha intentado revalorizar las imágenes precarias que tienen nuestras talentosas virtudes, para jugar mejor a lo "nacional" y cantar mejor nuestro himno.

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SANTA MARTA, 27 DE AGOSTO DEL AÑO 2000.