HABLAR POR DERECHO O HABLAR POR LA FUERZA

POR: RAMON PALACIO BETTER

Algo inexorable, inflexible o infalible, igualmente preocupante debe haberle ocurrido en su espíritu al columnista de un importante Diario Nacional durante el ejercicio del periodismo, o quien sabe cual es su verdadera razón o intención particular o quien sabe detrás de que anda o estará, en las áreas del Parque Tayrona que nos pertenece por excelencia y antonomasia. Pues, sin que medie una verdadera explicación al respecto, ha resultado muy difícil de comprender y de entender, hasta que punto y con que facilidad, sin el resultado de un periodismo investigativo, honesto y ejemplar, sin un fino equilibrio, ni ponderación de juicio, ni la puntillosidad y sin las responsabilidades requeridas, procede de maneras desconsideradas y desatentas, faltarle el respeto y la admiración a los ciudadanos de Santa Marta, que conforman e integran la decente y decorosa sociedad samaria.

Después de varios años y décadas de plena demagogia pedagógica para que el Gobierno Nacional pudiera convertir estas hermosas áreas que Dios le entrego a los samarios, en Parque Natural Tayrona, hoy, evidentemente, es el centro de vacaciones de innumerables turistas del interior del país, que solo nos dejan las latas de cervezas, gaseosas vacías, revistas porno, condones, toallas y papeles higiénicos usados, semienterrados en penosa y descomunal fetidez ambiental, sin vergüenza alguna, porque se marchan dejándonos además sus excrementos malolientes regados por todas partes de tan hermosos escenarios naturales.

En los innumerables camping se pueden constantemente apreciar de todo tipo de sempiternos personajes visitantes, desde estudiantes universitarios y científicos interesados en estudiar el mar, la zootecnia del área natural, hasta parejas de heterosexuales y nudistas, ejecutivos y altos funcionarios de Estado convertidos en oportunistas del medio, para realizar las orgías y depravaciones sexuales y fiesteras nunca antes vistas en nuestras tradicionales y obedientes costumbres ancladas en una cultura modesta, decente y especialmente respetuosa de nuestros principales valores.

Los samarios y magdalenenses estamos cansados, disgustados de observar y recoger continuamente, las basuras y desechos de ejecutivos del interior del país que se esconden con sus amantes y concubinas, en estos escenarios de tanta belleza natural; dejándonos por todas partes las colillas de marihuana y pitillos de coca que usan las afamadas parejas de estirpe y abolengo, pertenecientes a las mas connotadas gentes de la ciudad capitalina y del interior del país, quienes raudanmente bajan en sus vehículos a la Costa Caribe a pasar un fin de semana con lunes feriado. Y no gastan, ni dejan un solo peso, ni a las arcas del gobierno local, ni a nuestras empresas particulares, ni mucho menos a nuestra gente.

Estos escenarios naturales, convertidos equivocadamente en Parque Tayrona por el Gobierno Nacional, hoy y siempre han sido un patio de recreación autosuficiente, la casa de verano, diversión y de prostitucion de innumerables ciudadanos del interior, que además, repito, no le dejan un solo peso ni a la gente, ni a las finanzas publicas de nuestra ciudad, porque no pagan impuestos locales de ningún tipo, ni compran nada en nuestros mercados o almacenes de provisiones; traen todo lo que necesitan en los baúles de sus modernos automóviles, que saben esconder muy bien al interior de la maleza, para que no los vean sus esposas o familiares, de saber que están en esas áreas con sus entretenidas queridas y amantes.

Desde el interior del país se desplazan a grandes velocidades para llegar al Parque Tayrona; mientras muchas parejas de inescrupulosos jóvenes visitantes, porque no se pueden llamar turistas vienen continuamente e insistentemente en busca de la atractiva, placentera e irremplazable yerba para la alucinación y el encanto, la marihuana. Que dicho sea de paso, en Santa Marta nuestra juventud observa con horror y tristeza, porque la mayoría de nuestros jóvenes son inmunes al consumo, están suficientemente prevenidos ante estos flagelos que si demuestran los jóvenes visitantes interioranos.

No es extraño observar como estos visitantes adultos y mayores demuestran ante nuestra gente ciertas cualidades relevantes, como ese afán tan propio de los individuos pertenecientes a sociedades en donde flota la putrefacción general sobre los más agudos antagonismos de clase, en donde además se explota al trabajador y se promueven océanos de marginalizacion social que todos los días humillan a nuestra nación por las exasperaciones y truculencias, según se han venido cuadrando e identificando las procedencias de los mas graves delitos cometidos en Colombia y cuyos resultados delicuenciales, asesinos y narcotraficantes provienen principalmente de las ciudades mas importantes del interior del país y no en el parque, ni en Santa Marta.

Estos ciudadanos del interior del país que visitan el parque se transforman en hombres de mundo y desmesurados románticos, convertidos allí, en aristócratas embusteros, amigos de las rameras y prostitutas que llevan a ese gran santuario de lo natural, que nos pertenece, sin embargo, él índice de criminalidad es mínimo. Por el contrario en Bogotá si se asesina cada hora y en muchas esquinas a los ciudadanos, lo que no ocurre en Santa Marta ni en las áreas del Parque Natural. A Antanas se le ha ocurrido por urbana pedagogía, colocar una estrella en cada sitio donde se asesina a un individuo, de manera que por los índices de criminalidad existente, próximamente vamos a observar muy estrellada según esto la capital colombiana.

Estas naturales y hermosas extensiones de tierra son un sagrado lugar de recreación y descanso tradicionalmente es un lugar de trabajo de nuestros aborígenes y nativos, que hacen parte esencial de la respetada sociedad samaria y magdalenense, en donde no se asesinan todos los días a los ciudadanos, ni se invierten cientos de millones de pesos en sobornos, ni corrupción, ni se traiciona a la patria, cuando se le da la espalda a las provincias colombianas.

Se puede sobornar a toda una clase social de asalariados y a todos los intelectuales, pero jamas se podrá sobornar la miseria y la humillación, que pretenden imponer con sus escritos al impedir y negar nuestro futuro desarrollo en el Parque Tayrona. Considerado por los oportunistas visitantes e interesados en quien sabe que, en un sitio para la sinverguenzura y la recreación. Existen muchos testimonios de estas desordenadas acciones que patrocinan encopetados aristócratas, marihuaneros, concubinas y de estirpe o abolengo. Es innegable la pestilencia existente en algunas áreas por sus penosos excrementos regados por todas partes del parque, son campos de nudistas parcelados en áreas de camping para "comunes" fiestas entre heterosexuales y de prostitucion, que jamas hemos visto, ni registrado en los anales de nuestra historia social y cultural.

Estos irreverentes y blasfemos actos, son producto de ese inusitado afán de convertirlo en un área intocable, para el desarrollo ecoturistico, quizás, la mejor empresa económica que poseemos para nuestro desarrollo en el siglo XXI. Sin embargo LA ahincada lección de literatura y periodismo que expresa el columnista en su articulo, pretende lesionar los buenos oficios que la sociedad samaria y magdalenense ha intentado desarrollar en las áreas del parque natural, y nos esta haciendo perder mas tiempo. La cuartilla llenada por su gusto, para hablar por Derecho o quizás por la fuerza y al desconocer sus verdaderas intenciones en el parque, presumo, que avalan estas promiscuidades degeneradas que se cometen y realizan continuamente en las áreas de tan importante zona para el desarrollo de nuestra cultura Caribe.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO SANTA MARTA, 28 DE AGOSTO DEL AÑO 2003.