ES OBLIGACION DEL ESTADO FORTALECER EL INGRESO DE LOS MAS POBRES

POR: RAMON PALACIO BETTER

Parecería ser muy atrevido expresarlo, pero las circunstancias actuales así lo exigen y es que el uso de los recursos públicos debe fortalecer el ingreso de los más pobres. Este tema es de tanta trascendencia y prioridad que debería convertirse en una primordial gestión social y que debe resolver el Estado exclusivamente. En los últimos años el crecimiento de la pobreza es enorme  e incalculable y muy preocupante, con índices muy altos, según los últimos informes de planeación nacional.

Sin embargo, también sabemos que no se puede modificar el contenido y la dirección del actual gasto publico, así por así, desentendiéndose de las otras importantes sugerencias u obligaciones en el que se articula y mueve la sociedad colombiana. En nuestra nación, el crecimiento y funcionamiento de la economía esta provocando una inmensa exclusión social y la condición salarial se ha convertido en una evidente entelequia en el mundo de los negocios más importantes del gobierno nacional.

Las practicas y ejecuciones del gasto publico resultan funcionales a esta equivocada tendencia, de posesión de la perfección, demostrando que la gestión económica del Estado colombiano en el plano social, no tiene la capacidad de integrar a todos y excluye a los mas desprotegidos, a los más pobres. El enorme crecimiento que se experimenta en la pobreza durante las ultimas décadas constituyen una primordial preocupación para cualquier gobierno del planeta.

La espectacular concentración de la riquezas en estos últimos tiempos, han incrementado estas diferencias sociales y económicas entre los colombianos. Si nos detenemos a analizar el tema en perspectiva, estamos seguros que se advierten a lo largo de los últimos años en nuestro país, el crecimiento del numero de pobres y que asciende en masa de maneras indetenibles e incontrolables. El eslabón entre estos fenómenos de riqueza y exclusión social y económica, lo constituye sin lugar a dudas el inequitativo modelo implantado y generado en el país, por las absurdas políticas económicas nacionales que se desenvuelven en erráticos factores de convertibilidad de nuestra moneda.

En Santa Marta hoy podemos observar como ejemplo, una de estas desdichadas manifestaciones de exclusión social y económica y que se advierten en nuestras calles y carreras urbanas en donde no solo viene aumentando la pobreza, también la indigencia que avanza más rápido, hoy mucha gente, algunos conocidos otros no, pidiendo cualquier cantidad de plata y ayuda, desde luego, están por todas partes de la ciudad, son gente sin trabajo alguno, ni concretas posibilidades de lograrlo.

Es el resultado o la conclusión de fenómenos que se han extendido por todo el país en las ultimas décadas, el desempleo y los bajos salarios no alcanzan para alimentar y mantener suficientemente a las familias del trabajador colombiano, los altos costos de los servicios públicos, de la canasta familiar, de la educación, de los insumos de la salud, del transporte publico y el incremento desproporcionado de los impuestos oficiales que también debemos pagar, nos demuestran históricamente el gran fracaso del Estado en estos asuntos de tanta importancia para la sociedad en general.

La mejor opción para intentar reconstruir  nuestro tejido social, separado por estas grandes franjas de concentración de riquezas y exclusión social, la constituyen el ejercicio de mejores políticas de ingresos económicos, dirigidos a revalorizar a los excluidos actualmente, estableciendo seguros de empleo, como en otros países, y formar a los jefes de familia desocupados.

La garantía del éxito para lograr estos fundamentales cambios en la sociedad colombiana es que el Estado debe reconstruir el tejido social, eliminando la exclusión, con estrategias alternativas al modelo actual, que ofrezca mejores privilegios a la valorización financiera, con un nuevo régimen de acumulación que estimule la valorización de la producción y el trabajo nacional. Un proyecto de carácter transversal que nos permita construir un país con mas destino.