EL TERRORISMO ES UNA PLAGA PRODUCTO DE UNA SOCIEDAD MUY DESIGUAL

POR : RAMON PALACIO BETTER

El desempleo, la inseguridad, los desequilibrios económicos, los robos a nuestros patrimonios nacionales y locales, la corrupción, la falta de identidad cultural y social, también personal, los bajos niveles en la educación, en la salud y sus innumerables deficiencias; los múltiples problemas en los distintos segmentos de la ciudad y desde luego los serios y constantes deterioros dirigidos irresponsablemente a nuestras cualidades primarias. Son quizás los principales pensamientos que existen actualmente en las mentes de todos. La falta de comercio, de industrias, como de importantes planes de turismo, la injusta guerra, la violencia, el terror y demás acciones, definitivamente, han intranquilizado a todos  sin excepción alguna.

Estos son los verdaderos males que sacuden actualmente a nuestra patria, en manera y formas inclementes. De allí, que tengamos todo el derecho y la razón para quejarnos ante estas situaciones; desde hace mas de 150 años se construyo la vida republicana y por lo que hoy vemos y vivimos, no han sido nada ideal sus resultados, cada día estamos peor en lo social, en lo económico y también en lo personal. Aun no se ha logrado construir por las señales de la guerra y de las bombas, una sociedad más justa y mentalmente sana; a pesar de los muchos esfuerzos no se ha podido erradicar, la violencia y la barbarie. Esto se ha convertido en una de las tantas utopías, que quisiéramos ver alcanzada, pero para decir la verdad, será muy difícil lograr, pero no es imposible.

La violencia, el terror y sus variadas facetas han estado siempre como un espectro, entre todos, especialmente en el devenir social de los pueblos azotados por la injusta guerra. Todo parece señalarnos que nos equivocamos en la escogencia histórica de unos derroteros ideológicos, políticos y económicos, que una ves puestos en la practica, nos guiaron a desordenar todos los destinos de nuestra nación. Infortunadamente ninguno ha podido escapar a una injusta y excitante realidad y tragedia, que padecemos con las apabullantes olas de violencia y terror que invade a los territorios y especialmente las conciencias de innumerables conciudadanos. Ni siquiera la sociedad más pequeña, por organizada que halla estado, ha podido escapar a estos innegables flagelos, que diariamente azotan a nuestros pueblos.

Los argumentos y factores que pueden determinar la mayor o menor intensidad, de la salvaje violencia imperante en los medios sociales, son muchos; primordialmente los desequilibrios actuales que han promovido injustas e inequitativas distribuciones de riqueza y de poder; En cuanto aun continúen estos desajustes, más aguda y violenta serán las acciones y razones de una sociedad desigual. Estas versiones y líneas de acción justifican insólitamente los actos violentos y atroces, que se cometen hoy, pues quizás, son frutos de una guerra aparentemente natural, de una sociedad terriblemente desigual y desajustada.

Entramos al siglo XXI y debemos analizar la modernización que nos invade, sus propósitos, sus consecuencias, sus posibles fracasos o sus éxitos. Las incidencias de estas modernas técnicas en los aspectos demográficos, sociales, económicos, educativos y desde luego los posibles y futuros resultados para un cambio total en nuestros estilos de vida. Debemos profundizar en muchos temas de gran interés nacional, también realizar un análisis serio respecto a la evolución social y política de los partidos tradicionales, frente a la conformación y estrategias que muy probablemente se plantearan como condición a la democracia y a las estructuras del Estado, para lograr la paz y por parte de los grupos o fuerzas en rebelión armada.

En nuestra patria lo que hoy observamos como unidad, es una sociedad colombiana dividida, conformada en varias clases sociales, la miseria, la pobreza, el capitalista, el poder político, la gran casta social de adinerados. Todos estos estratos conforman nuestra dividida sociedad democrática, que cada día se profundiza y propicia mucho mas, los desequilibrios económicos y sociales, que mantienen a la nación en estado de subdesarrollo. Mientras exista un alto numero de compatriotas sumidos en la absoluta indigencia, mientras las obras publicas y los sueldos de los empleados de gobierno se paguen, con dineros prestados a entidades internacionales prestamistas, no podemos hablar jamas de un país en vías de desarrollo o desarrollado.

Tenemos que proyectar ideas de integración, que surgen de la modernización que impera en el país. El radicalismo de acciones que proyectan y llevan a cabo cada uno de los partidos políticos y también las alianzas que gobiernan la nación y que no dan las soluciones inmediatas a la problemática nacional, son elementos y factores que debemos tener muy en cuenta y que aumentan la crisis, en las regiones colombianas. Si bien es cierto que gozamos de la libertad, también es muy cierto que muchos aun no la hemos podido entender.

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SANTA MARTA, 27 DE NOVIEMBRE DEL AÑO 2002.