DESDE EL CENTRO AZUL

Ciudad portuaria por excelencia y antonomasia

POR : RAMON PALACIO BETTER

Desde los tiempos de la fundación de nuestra ciudad se estableció el puerto marítimo y hoy es identificado entre los principales puertos en el océano Atlántico. Santa Marta, ante los ojos del mundo y en todas las épocas siempre se ha conocido como ciudad portuaria del litoral americano. En el pensamiento de los samarios y magdalenenses siempre ha estado presente el puerto, que sin lugar a dudas, solo por sus condiciones geográficas, a obtenido su indiscutible importancia. Nunca a presentado problema alguno en la batimetría que se requiere para acceder al puerto, jamas se han tenido que construir tajamares o espolones, ni obra alguna para lograr obtener una estabilidad marítima, que justamente reclaman las embarcaciones para arrimar a tierra, sin problemas.

Realmente nos distinguimos por lo estratégico y conveniente, precisamente por eso y por tener unas condiciones marítimas especiales. Durante largos años la importancia y jerarquía del puerto de los samarios, ha crecido con la ciudad. La identificación nacional e internacional que nos asignan como una ciudad portuaria por excelencia y por antonomasia, es indiscutible, ni porque dudarlo. La integración vial, tanto en carreteras como en las líneas férreas y llegar a importantes ciudades del Interior del País, son quizás las primordiales razones y motivos para llevar a cabo las negociaciones, que le introducen y reflejan al puerto de Santa Marta, unas convenientes perspectivas de desarrollo económico y de comercio exterior.

La ciudad nunca ha estado a espaldas a lo que ocurre en el puerto, nuestra gente siempre lo ha visto como algo suyo, muy a pesar de las negativas acciones impuestas, para separarnos cada ves mas del muelle y de dichas áreas. Es innegable que en ese sentido hemos perdido muchismo. Desapareció el Ancón, acabaron con el Mirador Turístico más importante de la Costa, Punta de Betin. Nunca mas pudimos observar desde allí, la puesta del sol y frente a la Sierra Nevada, que son testimonio de inocultable belleza y armoniosos colores, de perfecto equilibrio entre masas sólidas exteriores que revisten la tierra y los cuerpos líquidos del mar, que avistados conjuntamente por los seres humanos que la habitamos, constituyen e integran un ambiente fundamental para el espacio vital, indispensable, y diseñado por El Supremo Creador.

Se delegaron responsabilidades para administrar y manejar nuestro puerto y por lo visto, poco nos ha importado lo que allí ha venido sucediendo. Semana tras semana vemos como el puerto a pesar de sus evidentes ampliaciones y logros, se torna cada ves mas de espaldas e indiferente con la Ciudad.

Mientras en otras ciudades portuarias en el mundo, como en Francia, se actúa con especial cuidado y mucho énfasis hacia el interior de la ciudad, acá solo observamos pequeños gestos inversionistas, que realmente no contribuyen en nada a lo que esperábamos debía ocurrir. Lo que observamos no son planes de inversión suficientes, son pocos y no constituyen unas respuestas concretas de lo que la ciudad espera de su puerto. No existen programas atrayentes que ofrezcan a samarios y magdalenenses condiciones e iniciativas para que aprovechemos el puerto y negociemos con las distintas ciudades localizadas en los 22 bordes Internacionales, cercanos y atractivos comercialmente.

El puerto esta allí y no lo utilizamos para nada, con excepción de las Organizaciones Bananeras, Cafeteras locales, que por años utilizan los muelles para comercializar entre todas las Frutas Tropicales, únicamente el banano y el café. No obstante lo anterior, los Legisladores y Gobernantes de nuestro País, no deben permitir la entrega de los Bienes del Estado a Particulares, con exagerados tiempos para Administrarlos. Para estos Contratos tan largos en su cumplimiento deben aportarse documentos que sugieran medidas precisas y poder palpar la realización de planes de inversión y objetivas perspectivas e incentivos para el comercio exterior, coherentes y bien dirigidas a las conveniencias del pueblo, para que también puedan dedicarse a mejorar sus economías exportando nuestros variados productos.

Estas reflexiones que hacemos de nuestro importante puerto marítimo y por lo que vemos, ameritan urgentemente la realización de unos estudios sobre el estado actual. Que identifiquen con suficiente claridad el inquietante estado del puerto oceánico. Un diagnostico que concerten todas las actividades, que se desarrollan a su interior y también el pensamiento al futuro, de quienes lo manejan y administran, creo hasta el año 2.009. Estudios, que nos permitan conocer las gestiones actuales y futuras e indispensables para saber a ciencia cierta, si lo que sé esta haciendo al interior del puerto, sé esta haciendo bien o por el contrario, se ha entregado un Organismo del Estado al manejo de particulares, que nada le aportan a la ciudad, ni a su pueblo.

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SANTA MARTA, 25 de julio del 2003