DESCOLONIZAR LA COSTA CARIBE

¿NUEVO DESAFIO DE INDEPENDENCIA?

POR: RAMON PALACIO BETTER

Simón Bolívar deseaba unir a los Nuevos Estados Independientes, que eran muy frágiles y exageradamente débiles, su idea estaba dirigida a la creación de una estructura Federal. Esto nos obligaba a suponer que se lograría la unidad en las tareas políticas y también creer o presumir que en caso de dificultades y adversidades, nos socorreríamos de manera mutua para todos los casos en que se presentaran obstáculos. Sin embargo la realidad fue otra muy diferente, la discordia quizás fue el mayor precio para conseguir la independencia y no las conveniencias territoriales. Las genialidades de Bolívar, desafortunadamente no pudieron superar la situación planteada en el Congreso Anfictionico de Panamá.

Desde entonces la disparidad geográfica de la América Tropical siempre ha sido innegable; la existencia de polos de desarrollo y centros de población sin relación entre sí son evidentes; y la independencia promovida por movimientos revolucionarios de la elite criolla, no pudo alcanzar en su momento la creación de una conciencia de solidaridad; las controversias y dificultades, que existieron entre Bolívar y San Martín; todas estas circunstancia y eventos se aumentaron cuando los EE.UU, invitados también a dicho congreso en Panamá, no comparecieron.

Después de la muerte del Libertador, en 1830, México trato en dos ocasiones 1831 y en 1838, de llevar a cabo una Confederación, con las mismas pretensiones idealizadas por Simón Bolívar, pero sus resultados fueron totalmente negativos. Desde el punto de vista interno las Costas del Atlántico también han estado llevadas del bulto, por estas inconvenientes disparidades geográficas, por ello creo, debemos independizar su futuro, como nuevo desafío; la inmensidad, la disparidad y las desigualdades existentes con el resto del territorio Colombiano,  así lo demuestran, desde las extensas áreas de la Costa Caribe que bordean el océano Atlántico en su mayoría; y las grandes llanuras de los Territorios nacionales en las selvas amazónicas y los asentimientos urbanos y rurales ubicados en las cimas, estribaciones y lugares en la cordillera de los Andes dividen: físicamente, económicamente, social y culturalmente nuestros pueblos, que prácticamente se desconocen entre sí. Siempre han sido suficientes argumentos para proponer la creación de un Estado Independiente en el Atlántico, como ocurrió con Panamá y cuyos nexos con el Caribe son mas afines y mucho más  próximos, que las distantes ciudades ubicadas en los paramos de la cordillera Central que siempre ha manejado el País y por mandatarios interioranos nacidos en esas zonas de los Andes exclusivamente. Ha tenido 70 Presidentes la República de Colombia y únicamente 2, han sido Costeños; Rafael Nuñez en 1880 y en 1888 y José María Campo Serrano en 1886.

Creo personalmente, que de haber logrado esta alternativa independentista  para desconolizar la Costa Caribe, de seguro que estaríamos mucho más cerca del actual desarrollo y progreso que promueven y ejercen las Naciones mas Industrializadas del Mundo. Los vínculos del centralismo y del feudalismo, dominantes e imperantes, son innegables, y han promovido la creación de un exagerado régimen dependiente, que soportamos de extrañas maneras y que modela incuestionablemente y muy negativamente nuestros comportamientos y nuestros propios ideales e impulsos empresariales, económicos, culturales, sociales y especialmente políticos. Por interesantes y convenientes que sean nuestros proyectos y planes cuyos objetivos beneficien a las distintas regiones de la Costa Atlántica; siempre han requerido de la aprobación y anuencia de gente del interior del País, que ni siquiera conoce nuestras costumbres ni lugares y que si habitan en las planicies y estribaciones de la cordillera de los Andes, en condiciones, costumbres y hábitos muy distintos a los nuestros; Ni siquiera en las épocas del Frente Nacional, que alterno consecutivamente la presidencia de la República entre liberales y conservadores, se nos permitió siquiera, que por lo menos uno de nuestros ciudadanos de la Costa Atlántica o Caribe, pudiera acceder al primer cargo de la Nación Colombiana.

En 1830, disuelta la Gran Colombia, aparecieron Venezuela, Ecuador y Colombia. Brasil perdió una parte de sus territorios, que constituyeron al Uruguay. En 1839, las Provincias Unidas de la América Central, se dividieron a su vez, y en el año de 1903, Panamá se separo de Colombia, con una extensión territorial importante, esencial y objetiva, en proporción a las áreas y bordes que sobre el océano tiene la Costa Atlántica y que actualmente suman  1.600 kilómetros de costas en el mar Caribe; desde luego tendríamos mucho mas de no haberse separado Panamá. Circunstancias y hechos, que obedecieron a la conjunción de dos factores que hicieron posible ese lamentable incidente: Primero, la miopía de un presidente bogotano que sabia mas de versos y poemas que de la evidente relación comercial y cultural con otras costas del mundo mediante el transporte marítimo. Y segundo, la voracidad de Teodoro Roosevelt, quien consideraba que el control y manejo de esa zona por parte de los EE.UU, era algo que no debía discutirse.

También Inglaterra no dejo de intervenir en estas decisiones apoyando la independencia que favorecía sus intereses económicos; Sin embargo, nunca apoyo la creación de una Confederación, porque eran de más fácil manejo, la creación y conformación de los nuevos y pequeños Estados separados. El gran garrotazo, lo propino el Mandatario Norteamericano, factor determinante de este insuceso; claro esta, que de haber existido de nuestra parte, un mejor conocimiento del Istmo de Panamá y un manejo menos torpe en las relaciones con nuestros paisanos panameños, estoy seguro que pudieron haberle permitido al presidente Marroquin, darle un verdadero vuelco a la historia. Evidentemente que también los EE.UU, nunca desearon la existencia de los Estados Unidos de Suramerica, cuyo potencial sin duda los afectaría.

Del hundimiento del imperio colonial nacieron Estados que por su mismo origen han vivido hasta finales del siglo XX, en un permanente periodo de crisis social y política. En lo particular, no escapamos a estas adversidades y no hemos podido descolonizar a la Costa Caribe; Las experiencias Estatales de acuerdo a los hechos y a las múltiples acciones, históricamente, de muy poco nos han servido. Por años y años nuestros gobernantes interioranos con una obstinación digna de mejores causas, han seguido dándole las espaldas al mar Caribe y ha nuestras importantes regiones. Ese extenso Archipiélago Caribeño, que esta allí, frente a nosotros y en donde hoy habitan mas de 30 millones de habitantes, desde la Bahamas en el norte y hasta  Trinidad Tobago en el sur; han sido mirados todos los años, solamente, como un entorno embrujado y fascinante, en el que alguna vez en su historia habitaron, piratas, bucaneros y filibusteros, como si el meridiano económico, no pasara, ni pasaría nunca por estos lugares que  hoy son importantes centros para el comercio, internacional.

Resulta muy insensato persistir en el empeño de negar la importancia que este sentido tiene para Colombia, la Costa Caribe con la relación marítima inmediata, a tan importantes puertos en el archipiélago Caribeño. El futuro éxito de nuestros ideales y de nuestros desarrollos, dependerá siempre de la forma como estrechemos estos reales vínculos con esas regiones ¿ Será, que debemos promover un nuevo desafío de independencia, para lograrlo? ¿O la división geográfica establecida al producirse la Independencia fue excesivamente teórica?. De cualquier manera, en muchas ocasiones como la nuestra, no ha respetado jamas ni nunca, la realidad geográfica de las regiones Caribeñas.

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SANTA MARTA, 25 DE JULIO DEL 2003.