CIVILIZAR Y TRANQUILIZAR NUESTROS ESPIRITUS POR LA PAZ

 POR :          RAMON PALACIO BETTER

Nobles pasiones deben regular el cumplimiento del deber, que con perenne gratitud les guardaran todos los Colombianos, a los Negociadores y Comisionados que trabajan para alcanzar y lograr la anhelada Paz; entre los Ciudadanos Demócratas y Pacifistas escogidos por el Gobierno Pastrana y los Voceros o Representantes, escogidos por las Agrupaciones en Rebelión Armada en nuestro País, deberán encontrar un sincero Modelo de Acuerdo Nacional para poner fin a la guerra y sus distintas practicas de violencia. Ilustres Personalidades con clara visión de los problemas y tesis que han motivado y motivan los conflictos entre las partes en confrontación durante largos años y que deberán encontrar unas adecuadas soluciones para de una ves por todas terminar los hostigamientos, confrontaciones e incidentes  que componen la Guerra y no permiten la Paz.

 

A fe, que encontraran las propicias formulas que dejaran intacto el prestigio y la dignidad de todos los actores, que en ella intervienen. Circunstancias, que son, plenamente satisfactorias para otorgarles a las partes en mención, las más altas distinciones que se halla podido dar y lograr en la República por conseguir la Paz. También es preciso señalar que es y son quizás, los temas Democráticos de Orden Nacional, más importantes que ha podido tratar históricamente Gobierno alguno, en un negocio muy difícil, delicado y muy peligroso, que aun prevalece en la Nación y que intenta Liquidar en común acuerdo entre las partes, el Gobierno Pastrána, para bien de todos los Compatriotas, en las mesas de negociaciones de la Paz.

 

La noble parábola de dos sistemas de vida, tradicionalmente armados y contrarios, consagrados independientemente al cumplimiento de sus deberes y convicciones, como Fuerzas Protectoras del Estado y como Fuerzas Revolucionarias o en Rebelión, hoy en convergencia hacia la Convivencia Nacional, con la puesta en marcha por parte del Gobierno Pastrána de estos convenientes y ejemplificantes procesos de Paz, son los sinceros y necesarios ambientes y comportamientos que debemos rodear y proteger, para engrandecer a nuestra Patria Colombiana.

 

El indiscutible acierto, para defender, proponer, atender y aceptar las Tesis de Cambio, que los Voceros y Representantes de los Grupos Armados y en Rebelión, propondrán para poder finalizar la guerra, harán de estas decisiones, unas concluyentes y Patrióticas labores, plenas de excepcional responsabilidad ante la Democracia y ante el Gobierno Pastrána, que deberá optar por encontrar unas serias y prudentes respuestas y viables soluciones; propósitos que son los primordiales objetivos y fundamentos del Gobierno.

 

La convinacion armoniosa de todas las virtudes que formatéan el Proceso  de Paz en curso y entre Voceros y Comisionados de las partes en discrepancia, los harán acreedores de las nuevas etapas que nacen en el País, sobretodo con elevada Voluntad, que con relativa discreción y con necesaria urgencia requieren todos los Compatriotas. Generalmente siempre hemos vivido unidos geográficamente, pero separados y muy distanciados por los exagerados ruidos de las armas durante la guerra, que alejan las silenciosas inteligencias que habitan en nuestros Pueblos de aparente Paz y Tranquilidad. También debemos respetar y reconocer las disciplinas profesionales de cada uno de los que integran las Comisiones de Paz.

 

El cumplimiento de sus deberes, sus responsabilidades Patrióticas, de inigualable comparación y seriedad histórica, harán de estos acontecimientos una trascendental y prestigiosa República, que ha sabido con honor, buscar y encontrar entre nosotros mismos y sin armas y con suficientes inteligencias, unas buenas y excelentes relaciones entre nuestros Compatriotas. Un País que siempre ha estado conturbado por el espectro de la guerra, demuestra con estos hechos que promueve y lidera el Presidente de los Colombianos, que si se pueden lograr soluciones pacificas y por supuesto nos proyectan muchas esperanzas al futuro. La solidaridad de todos los ciudadanos, es la que necesitamos hoy mas que nunca. Los inmensos peligros de la guerra siempre han amenazado y destruido la tranquilidad de la civilización.

 

Ninguno de nuestros valores o tesoros quedaran por fuera del alcance de estas contiendas de la guerra. Por ello jamas debemos ser ajenos a estos colosales procesos de pacificación y tenemos que rodear a nuestro Presidente. La Democracia esta atravesando por unos difíciles momentos, a pesar de tener unas optimas Fuerzas Regulares, que conforman nuestras Autoridades Civiles, Militares y Policías, que preservan las Instituciones Democráticas y sostienen el Orden y la Seguridad y defienden a los Ciudadanos, debemos actuar con grandeza y obligada confianza para disipar cualquier equivoco, que no interprete fielmente el pensamiento y la Voluntad del Gobierno de Andrés Pastrána Arango.

 

Las soluciones que tal vez ponen fin a todos estos problemas, se deben buscar en conjunto y desinteresadamente, entre los dirigentes de los partidos tradicionales y grupos políticos, los empresarios y latifundistas, los lideres y dirigentes de los grupos inconformes o alzados en armas, las Fuerzas Armadas del Gobierno, todos los hombres de las ciudades y de los campos agrícolas; debemos intervenir todos pues, es urgente la salvación de Colombia mediante la ayuda positiva de todos sus hijos.

 

Todos, absolutamente todos, estamos obligados a contribuir para que haya menos pobreza, para que haya mas justicia en todos los ordenes, para que disminuya el desequilibrio económico y las desigualdades sociales existentes, para que definitivamente haya paz y seguridad entre todos, se deben imponer los mecanismos generadores de empleos en las áreas urbanas y rurales, racionalizar el gasto publico, reincorporar a los alzados en armas a la vida activa del país y respetar sus Derechos, para que se respeten los Derechos de todos y se cumplan los deberes ante la sociedad democrática, para que las autoridades cumplan honestamente con sus obligaciones.

 

Para que también reine la moral en todos los organismos del Estado y la cordialidad, la convivencia, la paz, la justicia, todos deben ser los principales argumentos y manifiestos, que como pilares fundamentales para lograr la paz debemos restablecer o reconstruir inmediatamente, y poder civilizar y tranquilizar los agresivos espíritus imperantes y utilizados en las distintas modalidades de las confrontaciones armada o bélicas existentes en los territorios de la República.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSANTA MARTA, 21 DE DICIEMBRE DE 1.999.