CADA UNO HACE LO QUE LE PARECE

POR: RAMON PALACIO BETTER

La calidad del espacio publico urbano es un persistente reclamo de todos los ciudadanos y que debemos mejorar de inmediato. Santa Marta se ha convertido, con el correr de los años, en una ciudad inhóspita, ruda, agreste, e incomoda para sus habitantes. La vileza y libertinaje de los espacios públicos degradados, expresan la indiferencia y la impotencia de la sociedad samaria y también de las autoridades frente al avance indiscriminado de múltiples formas de deterioro de la calidad de vida.

A la suciedad, al mal estado de las calles, de los andenes, al horroroso aspecto que visualizamos en las fachadas de las viejas construcciones históricas por cierto y que conforman nuestro Patrimonio Arquitectónico Colonial, con techos y edificaciones abandonadas, con vegetaciones y cactus en las cubiertas y tejas, edificios públicos sin la más mínima presentación estética, parques sin vida, muertos y abandonados totalmente sin consideración alguna.

Los anuncios publicitarios que han contaminado visualmente nuestras retinas, las desmedidas propagandas políticas, afiches, avisos, ruidos y escándalos con automotores contratados para producir ruidos todo el día, con arengas políticas del candidato y que la democracia soporta en silencio y con rabia. En las ciudades modernas de países industrializados estas exagerados medios proselitistas se castigan ejemplarmente y de inmediato. Porque se maltrata y confunde la tranquilidad publica. No hay poste, ni pared alguna, que se salve de ser vestido con innumerables avisos de los personajes ansiosos de poder y también de cambios.

La gente de nuestra ciudad no anda, ni camina por los andenes, lo hace por las calzadas destinadas al uso vehicular y lo hace porque en la mayoría de los andenes del Centro Histórico, es prácticamente imposible, caminar tranquilamente sin obstáculos. Puestos ambulantes de todo tipo, allí consigue uno lo que quiera, hay de todo, indiscutiblemente. Kioscos para venta de la prensa, frutas, arroz, cebolla, tomate, aceite, también toda clase de ropas, de zapatos, de carteras, de llaveros, de cuchillos, de navajas, de flores, de juguetes, en fin una variada lista de productos sin garantía alguna de regulares calidades y bajos costos, indudablemente.

Sin embargo considero necesario revertir de manera urgente estas situaciones, promoviendo la creación de una Entidad Publica de gestión y coordinación del Espacio Publico de nuestra Ciudad. Esta Institución debería ser la encargada de poner en marcha nuevas reglas de juego para el uso de estos espacios y ámbitos que nos corresponden a todos sin excepción y no a unos cuantos; que supuestamente demuestran con ello, la necesidad de empleo, alegando el derecho al trabajo, aun cuando sea violando las normas. Disfrazando irresponsablemente de estas maneras, un evidente delito que se comete contra el Espacio Publico Urbano. Entre las primeras acciones que debe realizar esta Entidad Publica, es la de retirar todos los elementos ubicados en los andenes de la carrera quinta o Campo Serrano.

Así, también aumentaríamos la seguridad para los peatones y automovilistas disminuyendo el riesgo de nuevos accidentes en esta importante vía del Centro de la Ciudad. Además de retirarse todo lo que invade el espacio publico ilegalmente, se debería pensar también en enterrar en el subsuelo, de una vez por todas, las redes eléctricas y telefónicas, como también toda clase de obstáculos que interfieran al peatón en sus indistintas direcciones al andar por nuestras calles y carreras. Los comerciantes ubicados en estos sectores afectados deben contribuir a retirar los avisos, carteles y muebles, que con el afán de ofrecer y vender sus variados artículos, estacionan parlantes y artefactos, invadiendo los andenes y calles de los espacios públicos. 

Una de las tareas de mayor aliento es la elaboración y sanción de un nuevo código del espacio publico, moderno y adecuado a la realidad samaria, que ampare los derechos de los ciudadanos y encuadre con especial cualidad el lugar de la publicidad en el espacio publico. Por supuesto, es innegable que estas direcciones se llevaran un tiempo determinado, para revertir un estado de cosas en el que cada uno hace lo que le parece sin fijarse en los demás. También durante este proceso de normalidad publica, somos conscientes que se iniciaran la defensa de intereses arraigados que abrirán varios frentes de conflictos; pero que impere la ley y la justicia social, sobre aquellos que violan impunemente el espacio publico.

Sin embargo es imprescindible hoy, que las autoridades publicas encargadas de recuperar el espacio de todos, cuenten con los instrumentos legales y los materiales necesarios para cumplirlos con el suficiente rigor. ¿Será que las zonas azules han contribuido a la intranquilidad o usurpación del espacio publico aun cuando estén revestidos de legalidad? Un Mandatario Mexicano, en momentos tan difíciles como los que actualmente se nos imponen en Colombia, dijo: " La paz empieza por donde comienza el respeto al derecho ajeno".

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SANTA MARTA, 1 DE OCTUBRE DEL AÑO 2000.