A PESAR DE LOS DISCURSOS LAS DESIGUALDADES AUMENTAN

POR: RAMON PALACIO BETTER

Después de tres meses y medio de iniciarse el gobierno del presidente Alvaro Uribe Velez, es necesario impulsar con mayor vigor la transformación del dramático cuadro de las desigualdades e injusticias sociales y que requieren de una nueva voluntad política. Sin partidismos y que trabaje sobre las urgencias y contra él circulo vicioso de la reproducción de la pobreza. Mirar el mapa o gráfico de los niveles de pobreza en que andamos, producen dolor, porque existen miles, pero miles de personas que sufren a diario los azotes y males que la pobreza conlleva y persigue.

Hombres, mujeres y niños que habitan el país han quedado excluidos y padecen las necesidades más urgentes, de manera que la indignación por este dramático cuadro social, esta en el centro de la escena; es una auspiciosa señal de sensibilidad ante la desigualdad y la injusticia que ha crecido entre nosotros, quizás producto de las urgentes reformas que se le deben introducir a nuestros sentidos de pertenencia personal, regional, nacional y que consolida nuestra identidad regional, que no debe estar condicionada a las ordinarias contradicciones que siempre existen entre la nación y nuestra provincia.

Hay que derrotar de esta gran carrera de urgentes cambios, a los calculistas y mezquinos, que siempre han sido partidarios de excluir a la pobreza que nunca a podido llegar a unas metas perdurables, muy a pesar de tener el conocimiento de que ingresaron a la competencia y quieren llegar a la meta miles de personas y familias. El Ministerio de Desarrollo, de la Salud,  Educación, Medio Ambiente y Planeación Nacional, y el Ministerio de Hacienda especialmente, deben impulsar la firma de innumerables convenios de cooperación económica con el Gobierno Departamental del Magdalena y desde luego, con el Distrito de Santa Marta, permitiéndoles además la descentralización y la suficiente autonomía para el cumplimientos de estos deberes ante los ciudadanos de Santa Marta y el Magdalena.

De manera que logren mas eficiencia en el desarrollo de los programas de ayuda, alimentaria, salud, educación y un empleo digno, que vemos hoy como unos verdaderos desaciertos por las malas practicas en nuestro sistema político, caracterizado por la falta de vocación nacional, solidaridad y compromiso de quienes más tienen y más saben. Para los ciudadanos que tenemos aun las esperanzas de que el gobierno emprenda reformas progresistas ha llegado quizás la hora de poner de relieve que no estamos en un contexto en el que debamos plegarnos a una única política posible que nos es impuesta, sino que es factible restaurar nuestra voluntad política.

Para decirlo de otra manera, se trata de fijar un rumbo que pueda sustentar un clima de solidaridad nacional, que hoy es inexistente. Si se formula una alternativa a la expectativa de un crecimiento proveniente de una mayor adaptación y distribución de los requerimientos y necesidades de todos, mas empleo, mejor atención social, salud, educación y se restituya un umbral de derechos ciudadanos en la perspectiva de consolidarlos, de seguro que estaremos edificando hacia adentro un modelo mas justo.

Debemos poner en practica un moderno e integrado sistema político y sentirnos conformes en nuestras conciencias, los que aun no han agotado las energías en pos de una vida colectiva mejor y más justa, están obligados a la búsqueda de un nuevo equilibrio entre el llamado capitalismo de influyentes de nuestro país y la arrinconada democracia de excluidos; esta tarea, desde luego, movilizara particularmente a intelectuales, políticos, religiosos y sindicalistas, que muy seguramente proyectaran sus miradas a los clásicos sistemas para poder resignificar luego el nuevo contrato social originario.

La crisis existente, nos ofrece una oportunidad, para mirarnos hacia adentro. Mas aun, nada más conveniente para tapar los errores del pasado y nada más inofensivo para las políticas del actual gobierno. En nuestro entorno, no hemos experimentado nuevos sistemas para la administración y reformas del Estado, que en manera definitiva atienda la seguridad social de todos, con excelentes servicios públicos, mejor funcionamiento del mercado, de manera que podamos a partir de allí, unas mejores condiciones para nosotros mismos, en un esfuerzo sideral de carácter político e intelectual, abierto a las regiones y provincias y poder recrearnos unidos en un proyecto nuevo de vida común.

Sin ambicionistas, ni clientelistas, ni populistas, en donde no halla espacio alguno para los corruptos y si para quienes quieran integrar un esperado escenario de justicia, integrado por ciudadanos que insistan mas por el bien común, que por el bien particular y personal. Debemos defender nuestras identidades regionales, tanto en los procederes políticos y económicos, como también en los sociales y para todos; debemos configurar y recrear un nuevo proyecto político y conformar un verdadero modelo mucho mas justo, que convierta en significativas propuestas, los desaciertos alcanzados y logrados hasta hoy; que han dividido de manera muy desigual los intereses sociales y económicos al interior de nuestra democracia.

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SANTA MARTA 20 DE NOVIEMBRE DEL AÑO 2002.