A PESAR DE LAS INNUMERABLES GRIETAS, AUN HAY MUCHAS ESPERANZAS

POR : RAMON PALACIO BETTER

Un cargador de agua en la India tenia dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo, que él llevaba colgado encima de sus hombros. Una de las vasijas estaba rota, tenia varias grietas, mientras que la otra estaba perfecta y conservaba toda el agua hasta el final del largo recorrido que a pie realizaba desde el arroyo donde tomaba el agua, hasta la casa de su patrón. Pues bien, cuando llegaba, la vasija rota o agrietada solo contenía la mitad del agua. Durante 1,2,3 años esto sucedió continuamente, diariamente. Desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, se sabia y consideraba perfecta para los fines a los cuales fue creada. Por el contrario la pobre vasija rota o agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable, porque solo podía hacer o cumplir la mitad de lo que suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le hablo al cargador del agua diciéndole: “ Estoy avergonzada y me quiero disculpar con Usted, porque debido a mis rotos o grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y por ello obtienes la mitad del valor que deberías recibir”. El cargador o aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchisimas flores a todo lo largo del camino, pero de todos modos se sintió apenada porque, al final, solo quedaba dentro de sí, la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces: ¿ Te diste cuenta que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas o rotos y quise sacar el lado positivo de ello. Por lo tanto sembré varias semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas, y todos los días les has regado a tu paso.

Durante todos estos tiempos yo he podido recoger estas hermosas flores para decorar el altar de Jesús de Nazaret, mi gran Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todos tus defectos, no hubiera sido posible crear tanta belleza en el camino que recorremos diariamente en busca de agua. Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas, todos somos como esta vasija agrietada, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas existentes en nosotros para obtener buenos resultados  y que debemos aprovechar. En la gran economía de Dios, nada se desperdicia definitivamente. Por ello como un paso esperanzador que alienta y entusiasma la implementacion de los grandes cambios positivos que esperamos del Presidente, se advierte en nuestro país una renovación del pensamiento considerado progresista.

Suponemos que las innumerables iniciativas existentes en el terreno de las soluciones y que buscan reparar los desequilibrios que han producido las recetas equivocadas del pasado, también estén regándose. Ojalá con estas reflexiones, podamos levantar la cabeza, con un pensamiento igualitario, después de tantos años de dudas y silencios frente a las responsabilidades sociales, que definitivamente nos obligan a todos a ponerle fin a las graves desigualdades.

Ojalá que las grietas y debilidades que hoy observamos en el gobierno nacional, sean para que mañana podamos recoger los beneficios y también las hermosas flores a lo largo del camino y que también ofreceremos a Dios Todopoderoso. Los tiempos están cambiando, es indudable y muy evidente, que el gobierno esta trabajando y ha comenzado a pulir sus ideas, como también ha rearticular sus programas prometidos. Desde luego, existen aun, también muchisimos puntos que aclarar, como el de saber si para sostener que la sociedad justa en donde participamos actualmente todos los colombianos, es aquella que procura que la vida de los ciudadanos no dependa de circunstancias de las que los sujetos no son responsables.

Ojalá que los esfuerzos realizados hasta hoy por el primer mandatario de los colombianos, hayan arrancado desde el comienzo del gobierno y llevando en los hombros, las dos tinajas del cuento referido, y por lo menos con una de las tinajas agrietadas, para que en el futuro podamos recoger los inmensos beneficios que deben producirse al regar con agua las semillas que el presidente Pastrana, ha venido sembrando por las calles, carreras, campos y regiones de nuestra nación.

Muy seguramente no vamos a llegar al “sálvese quien pueda”, en nuestro propio sistema democrático, demostrando ante el mundo que hemos sido incapaces de sobrevivir sin las mínimas condiciones de lealtad, prudencia y especial espera y compromiso entre los colombianos. Desde luego las condiciones de mutuo respeto entre nosotros parecieran ser improbables, especialmente cuando las desigualdades se agudizan y sencillamente imposibles de resolver, puesto que hoy, todo puede ser objeto de compra y venta; la confianza, la lealtad, la amistad han sido siempre unos bienes públicos, que desaparecen cuando le ponemos precios. Por supuesto, en estas condiciones no hay virtud cívica posible y detrás de ella, evidentemente también desaparecen la justicia y la democracia. Sin embargo a pesar de las grietas existentes aun hay muchas esperanzas en las gentes.

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SANTA MARTA ABRIL 23 DEL AÑO 2001.