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Romántica.

From: ANTONIO CELIA COZZARELLI.
Date: 15 Jul 2005
Time: 20:39:22
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«Amapola, clavelito, tulipán y Don Rafa Maldonado en su jardín», decía una canción que se escuchaba con frecuencia en la radio, cuando éste era el único medio de comunicación hablado que había en Barranquilla, antes de que nos llegara la televisión. Vivíamos en ese entonces en un mundo romántico, en el que la belleza de la mujer era comparada con la de una flor, cuando éstas eran motivo de inspiración de nuestros cantos, de nuestros poemas. Cuando una rosa roja llevaba implícito un mensaje de amor. Cuando la mujer era «de nuestro jardín tropical, la más bella flor».// «Amapola, lindísima amapola, como puedes tu vivir tan sola?» Era una de las canciones de moda, al igual que la que cantaba el gran Pedro Vargas: «Rosa, palpitante, que en un instante mi alma cautivó, rosa la más hermosa, la primorosa flor que mi ser perfumó». O la clásica peruana que le canta a la limeña: «Jazmines en el pelo y rosas en la cara, airosa se paseaba la flor de la canela». O aquel conocido tanto que dice: «Vivo deshojando blancas margaritas, para ver si éxito en su corazón. Una vez me dicen que me quiere mucho, otras que poquito y otras veces dicen no. Los ojos más lindos que han visto mis ojos, son los dos luceros que alumbran su rostro».// Y que decir del «jefe» Daniel Santos, cuando canta: «Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir, te quiero, te adoro, mi vida. Ponles toda tu atención porque son tu corazón y el mío. Dos gardenias para ti que tendrán todo el calor de un beso. A tu lado vivirán y te hablarán, como cuando estás conmigo y hasta creerás que te dirán te quiero». Y esa canción tan nuestra que dice: «Mi vida está pendiente de una rosa, porque es hermosa y aunque tenga espinas, me la voy a llevar a mi casita, porque es bonita mi rosa momposina. En ella encuentro toda la inspiración de mi linda canción, por eso yo la quiero».// También el bambuco antioqueño que le canta a Rosalinda, «linda flor que floreció junto al río. Y se anidan en su pecho duraznos recién nacidos, que huelen a lo que huelen las flores de mi plantío». O el que dice: «Silencio, que están durmiendo los nardos y las azucenas, no quiero que sean mis penas, porque si me ven llorando morirán». Y uno de más reciente data: «Yo sembré una flor y llovía, llovía. Ay que suerte, que suerte, tu mirada y la mía. Cuando llegue mi amor le diré tantas cosas, o quizá simplemente le regale una rosa».// ¿Qué mejor modo de expresar el amor? Y así hablábamos, así escribíamos, así vivíamos, en un mundo pleno de romanticismo, de poesía, de mística, de ilusión. Pero todo ha cambiado, hasta los nombres de las flores, porque ahora las margaritas son «gérberas» y las siemprevivas son «inmortales» y las flores ya no hablan como hablaban antes, cuando eran cómplices de los enamorados. Se silenciaron, se marchitaron, quizá decepcionadas, porque ahora el amor se expresa de modo diferente, porque ya no hacen falta ni rosas ni margaritas para conquistar a una hermosa mujer, porque en este mundo materialista de premuras y atafagos, poco es el tiempo que queda para ser románticos y los amores florecen con mucha facilidad, como también a veces se extinguen y fenecen con la misma facilidad con que llegaron. Como dice la canción del doctor Villamil: «Amores que se fueron, amores peregrinos, amores que se fueron dejando en mi alma negros torbellinos. Ya nunca volverán, las espumas viajeras, como las ilusiones que nos depararon dichas pasajeras».// eMail: <acelia32@hotmail.com> // ~Tomado de El Heraldo-Editorial: <http://www.elheraldo.com.co/hoy050715/editorial/noti4.htm> // ~Nota: Amapola y/o Cayena=Hibiscus Roja.//

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