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El Registro de Padilla & Departamento del Atlántico.

From: JORGE CONDE CALDERON.
Date: 28 Jun 2005
Time: 10:48:28
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ATLÁNTICO El inicio de una identidad// El Banco Comercial de Barranquilla, creado en 1904 un año antes de la fundación del Departamento.// Entonces, hasta al barranquillero raso, el hecho de «ser atlanticense» no le decía nada ni le generaba ningún sentimiento// Por JORGE CONDE CALDERON// La identificación frente a un espacio determina una cohesión a partir de diversos procesos sociales, económicos, políticos y culturales experimentados por la sociedad que habita y controla dicho espacio. En esos procesos, lo político puede ser encubierto por lo cultural, lo cual permite afirmar que existe una identidad regional en cuanto a lo geográfico, lo socioeconómico, lo educativo ambiental y lo cultural.// Cada uno de los anteriores conceptos desempeña un papel importante en la configuración del todo. Sin embargo, es la cultura entendida como sistema simbólico la que en un momento determinado incide en el fortalecimiento de esa identificación regional frente a los otros componentes. Este proceso parecería cristalizarse con el Departamento del Atlántico, en 1905, cuando cobró vida definitiva como una nueva unidad administrativa de la República de Colombia. Pero esto no fue posible por las características asumidas por ese proceso, el cual estuvo inducido «desde arriba», con participación exclusiva de las élites que controlaban el poder político o estaban cercanas a él.// Este acontecimiento estuvo acompasado por el ritmo de un proyecto político nacional calificado de modernizante, como es caracterizada la administración del General Rafael Reyes (1904-1909), llamada también del Quinquenio. Durante esa administración fue creado el Departamento del Atlántico en un espacio segregado del antiguo Departamento de «Bolívar grande».// La elaboración de un mapa geográfico nos enseñaría la forma de una verdadera cuña enclavada entre los otrora dos grandes y poderosos departamentos del Caribe colombiano.// La creación de este nuevo Departamento no significó la gestación de un elemento de identidad cultural en torno al espacio que asumió. Los diversos factores que intervinieron en dicho proceso contribuyeron a generar la ausencia de un real sentido de pertenencia e identidad de los habitantes alrededor de ese pequeño espacio erigido en Departamento. Este ensayo presenta esos factores y describe la forma como se relacionaron, de tal manera que imposibilitaron el desarrollo de la identidad del «ser atlanticense». Fenómeno que sí puede ser apreciado en otros departamentos de Colombia, la identidad de cuyos habitantes aparece expresada claramente con relación a la entidad geográfica; por ejemplo: «Soy antioqueño», «soy boyacense», etc.// Tan antiguo... dividir para reinar.// La llegada a la Presidencia de la República del General Rafael Reyes, en 1904, ocurrió en medio del escándalo originado por el fraude electoral, que simbolizaría el famoso «registro de Padilla», y la oposición de fuertes poderes regionales. En la Costa Caribe, y particularmente en el Departamento de Bolívar, la fracción política partidaria del otro candidato presidencial a quien derotaría Reyes, el cartagenero Joaquín E. Vélez, mantuvo su oposición al reyismo. Un discípulo de Vélez, Manuel Dávila Flórez, fue detenido tres veces y en la última, en 1907, confinado en La Victoria (Caldas); antes había sido confinado en Orocué (Casanare). En la población de Magangué, Carmelo Arango corrió similar suerte. En la ciudad de Barranquilla, la oposición a Reyes, encabezada por Diofante de la Peña, el General Tulio Samper Grau y los hermanos Sergio y Gabriel Martínez Aparicio, fue perseguida y silenciada tempranamente. A estos antirreyistas se unirían, en 1909, quienes acompañarían al General Reyes al comienzo de su mandato porque les favorecería en la buena marcha de dus negocios, la consecución de privilegios, auxilios y subvenciones estatales, pero en el mencionado año ya veían con «malos ojos» el autoritarismo que siempre caracterizó al pragmático hombre de negocios que fue el Presidente.// Ante semejantes circunstancias, Reyes aplicaría durante su quinquenio presidencial políticas de reordenamiento territorial cuyo objetivo primordial era dividir y debilitar los fuertes poderes regionales.// Además, buscaba cambiar las relaciones del gobierno con las clases dominantes, permitiendo el acceso del sector más modernizante de las clases propietarias en forma directa e inmediata a la gestión gubernamental.// En este contexto se entiende la promulgación de la Ley 17 de 1905, que creaba siete nuevos departamentos, incluido el del Atlántico, en un proceso inducido desde arriba, en el que participarían «amigos de todas las horas» del General Rafael Reyes, quienes además habían sido colaboradores decisivos en el fraude electoral representado en el famoso registro de Padilla. La falsificación del registro electoral del territorio nacional de la provincia de Padilla (actual Departamento de La Guajira) se fraguó en el Hotel Colombia, en Barranquilla, entre el General Marceliano Vargas, Diego A. de Castro, José Francisco Insignares Sierra y Juan Manuel Iguarán, un cacique y gamonal político de esa provincia que sirvió de instrumento para un acto cuya original inspiración salió de los hermanos Vélez Daníes, que buscaban terminar con el autocrático control político que Joaquín F. Vélez (su pariente) se empeñaba en mantener sobre el «Bolívar grande».// Estos personajes decidieron adulterar el registro de la asamblea electoral de ese territorio nacional a favor de Reyes, inscribiendo a indígenas guajiros, clientes políticos de Juanito Iguarán, como era conocido popularmente, tomando sus nombres de los libros de bautismo, confirmación y matrimonio de las respectivas parroquias. De esta manera, algunos indígenas fueron registrados dos y tres veces, aumentando el caudal electoral. Pero ya antes Juanito Iguarán había realizado actuaciones a favor de Reyes. En la población de Valledupar, durante una reunión sostenida por el otro candidato, Joaquín F. Vélez, con sus simpatizantes y seguidores, las luces del recinto fueron apagadas por disparos provenientes del exterior realizados por Iguarán y un grupo de indígenas que lo secundaban en la faena, obligando al candidato y a sus seguidores a salir en estampida de dicha población. Igual tratamiento recibiría la comisión gubernamental que viajó a la Provincia de Padilla a investigar los hechos del comentado fraude luego de la victoria electoral de Reyes. Como contra-prestación a todas estas «patrióticas» actuaciones, Juanito Iguarán fue nombrado «senador vitalicio», una vez Reyes comenzó su ejercicio presidencial.// La creación, el 15 de junio de 1905, del Departamento del Atlántico significó tres cosas. La primera, la defunción del «Bolívar grande» como región política con preeminencia nacional, mas no el debilitamiento absoluto del poder e influencia local y regional de los cartageneros y, paradójicamente, en la misma ciudad de Barranquilla. Basta observar que el primer Gobernador del Departamento, el General Diego A. De Castro, estaba vinculado por parentesco y negocios a los exportadores tabacaleros de Carmen de Bolívar, liderados por los cartageneros Juan Bautista y Arturo A. Aycardi, quienes a su vez mantenían iguales relaciones con el grupo empresarial dirigido por otro bolivarense, Bartolomé Martínez Bossio. Arturo A. Aycardi había contraído nupcias con Beatriz B. de Castro, sobrina del General, residía en Barranquilla desde 1878, formó parte de la junta directiva del Hospital de Barranquilla y, en 1904, de la del recién creado Banco Comercial de Barranquilla, y al año siguiente fundó la primera fábrica de tejidos de punto en la ciudad. También llama la atención que la propuesta de creación del Departamento fuera defendida en la Asamblea Nacional por Francisco de Paula Manotas, liberal natural de Sabanalarga, y por los conservadores, el barranquillero Julio Castro Rodríguez y Felipe Angulo, natural del importante centro tabacalero de San Juan Nepomuceno. Aunque este último fue marginado por su filiación velista y por haber encabezado la frustrada investigación dirigida por la Corte Electoral con el fin de aclarar, «sobre el terreno», los resultados electorales en Riohacha, la capital de la provincia de Padilla.// La segunda, la existencia de un sector de la élite barranquillera, por demás mayoritariamente del Partido Conservador, poco interesada en la creación del Departamento, actitud tal vez explicable por su arraigada oposición al reyismo o por querer preservar el statu quo regional, que permitía un relativo margen de negociación con el Gobierno Nacional. Con la fragmentación territorial impulsada por la administración Reyes, el gobierno central tendría en su haber un mayor manejo de las situaciones locales y regionales. Algo similar se había planteado en 1888 cuando el gobierno de Holguín propuso al Congreso una enmienda constitucional, que ordenaba la división de cada uno de los departamentos en dos o más provincias, pero ello no encontró eco en muchos sectores políticos.// Como la reyista, era una propuesta cuyo objetivo primordial buscaba reducir la real o potencial influencia de los caudillos regionales. Aunque utilizada con éxito por Reyes en 1905, él mismo se mostró contrario a dicha reforma el 11 de abril de 1890 cuando el Congreso la sometió a su consideración definitiva, a pesar de que previamente la había defendido. Empero, durante su administración la consideraría muy pragmática para sus propósitos políticos.// La tercera es la definición, por lo menos simbólica para Barranquilla, de un espacio propio que le había sido negado desde mediados del Siglo XIX, cuando fue creada, en 1852, la efímera provincia de Sabanilla y, en el año anterior, se intentó gestar la volátil de Ricaurte, en unos espacios iguales a los que luego ocuparía el Departamento del Atlántico.// Desde aquel momento se demostró que los ingresos por concepto de aduanas y rentas generadas por Barranquilla permitían mantener dicho espacio con cualquiera de las categorías político-administrativas que le asignaran, es decir, provincia, departamento, etc.// Esa capacidad presupuestal de la ciudad de Barranquilla sería demostrada con cifras por Jorge N. Abello en una carta pública en la que refutaba los argumentos de un «regionalista cartagenero». En esa carta del 26 de abril de 1910, Abello le recordaba al «regionalista cartagenero» que haber sido administrador de Hacienda en el Estado Soberano de Bolívar, luego en el Departamento de Bolívar, como también en la provincia de Barranquilla y en la inauguración del Departamento del Atlántico, le permitía demostrar que, antes de 1905, Barranquilla había generado «algunas veces... excedentes fiscales» y que los sobrantes se remitían «a Cartagena a la tesorería general departamental» alcanzando «para pagar todo el servicio... impulsar la instrucción popular... atender las mejoras materiales y a la beneficencia».// La negativa del «regionalista cartagenero» a ver, en Barranquilla, un centro urbano y portuario generador de recursos, capaz de sostener su propio espacio, representaba las reacciones normales de un sector de la élite cartagenera que veía reducido su tradicional espacio de influencia.// Pero Reyes todavía consideraba inconclusa su política de reordenamiento territorial y de fractura de los poderes regionales, principalmente en aquellas regiones consideradas más problemáticas e inmanejables debido a la fortaleza y arraigo secular de tales poderes. Sin embargo, estos poderes mostraban una considerable fragilidad, por cuanto habían logrado construir una identidad cultural operable sólo en el nivel del discurso histórico y político, que se sustentaba en dimensiones mayores como el poder, la autoridad, la violencia y el prestigio, aspectos que se mostrarían más relevantes, en nuestro caso particular, cuando la administración de Reyes orientó y aplicó esa política al «Magdalena grande».// No hay peor cuña...Que la del mismo palo// El proceso desintegrador de la región política o de «reorganización administrativa», como es llamado eufemísticamente, continuó siendo aplicado por la administración Reyes con la Ley 1ª. de 1908, que dividió al país en 34 Departamentos, muchos de ellos con el nombre de su respectiva capital; antes de esta ley, se hallaba dividido en 16.// Mediante la mencionada ley fue creado el Departamento de Barranquilla, que mantenía el anterior espacio del Departamento del Atlántico, pero ahora le era anexada la importante banda ribereña perteneciente al Departamento del Magdalena. De esta manera, la elaboración de un mapa geográfico nos enseñaría la forma de una verdadera cuña enclavada entre los otrora dos grandes y poderosos departamentos del Caribe colombiano.// El Río Magdalena, que secularmente había demostrado dividir en vez de unir, integraba ahora una nueva región. Al Departamento de Barranquilla serían anexados importantes municipios del Magdalena (para entonces pasó a llamarse Departamento de Santa Marta), como Salamina, Piñón, Sitionuevo, Remolino, Cerro de San Antonio, Pedraza y Concordia que, por el relativo auge de una economía comarcana, habían tenido como centro de influencia y confluencia la ciudad de Barranquilla.// Aunque el propósito político de Reyes era seguir debilitando los poderes regionales, los habitantes de los mencionados pueblos ribereños se sentían atraídos e identificados con Barranquilla desde decenios anteriores. Incluso es muy elocuente el hecho de que el primer Gobernador del Departamento de Barranquilla, Alberto R. Osorio, fuera natural de Soledad, una población que desde el período colonial mantenía una estrecha relación con los pueblos ribereños de la otra banda del río, mientras que su segundo gobernador, José Francisco Insignares Sierra, poseía amplias extensiones de tierras y abundantes hatos ganaderos en el perímetro de Sitionuevo y Remolino.// Por esa razón, con la caída de Reyes en 1909 y el desmantelamiento de su edificio político-administrativo, estos municipios ribereños mantendrían un fuerte conflicto con la élite política de la ciudad de Santa Marta por el temor a quedar, nuevamente, bajo su égida, es decir, bajo la situación existente antes de 1908 y aún, bajo la de 1905. La disputa entre los pueblos ribereños del Magdalena y Santa Marta se remontaba a 1899, cuando, según los representantes de dichos pueblos, cansados del procedimiento del gobierno de esa ciudad, fundaron el periódico El Faro, el cual se publicaba en la población de Sitionuevo y era dirigido por Pedro Juan Navarro Collante, padre del que luego fue director de El Liberal, en Barranquilla. Desde ese periódico los pobladores ribereños pedían separarse de Santa Marta que, según ellos, sólo estaba interesada en exhibir sus blasones coloniales, pero que se mostraba injusta, «se reía» de las quejas de los pueblos ribereños y estaba «encastillada en temeridades insufribles». Igualmente, desde las columnas de otro periódico barranquillero, El Promotor, estos pueblos pidieron repetidas veces, en 1905, a la Asamblea Nacional y al gobierno de la República, su separación del gobierno del Magdalena, «que estaba cada día más insoportable», y la anexión a Barranquilla.// Desde la ciudad de Barranquilla, dirigentes de los vecinos de esos pueblos ribereños, deseosos de mantenerse anexados al recién desaparecido departamento de Barranquilla, se organizaban, se asociaban o ingresaban voluntariamente en verdaderos clubes políticos, hermandades masónicas, tertulias, sociedades de juristas, juventudes patrióticas, periódicos, es decir, hacían uso de las formas modernas de la sociabilidad política. Ejemplo de ello fueron la Liga Patriótica de la Juventud, la Sociedad Jurídica del Cuerpo de Abogados de la Ciudad y las logias Estrella del Atlántico No. 28 y El siglo XIX No. 24.// Empresarios barranquilleros como Jacobo y Ernesto Cortissoz, Evaristo y Andrés Obregón, Angel María Palma, Juan de Medina, Julio A. Vengoechea y Ramiro De la Vega, entre otros, realizaron donaciones económicas que permitieron la circulación del primer número de El Liberal, un periódico que lideró la lucha en pro de la restitución del Departamento de Barranquilla, aunque la Asamblea Constituyente, en 1910, sólo aprobaría el restablecimiento del Departamento del Atlántico con sus límites y características de 1905. Además, este periódico sirvió de vehículo de expresión a los dirigentes políticos de los pueblos ribereños del Departamento del Magdalena que deseaban permanecer vinculados a Barranquilla y, particularmente, se convirtió en un órgano de opinión y en la plataforma del lanzamiento político de Pedro Juan Navarro, natural de Sitionuevo, quien llegó a ser concejal y alcalde de la ciudad, parlamentario por los departamentos del Magdalena y Atlántico y jefe del directorio departamental de este último.// Cabe anotar que en los conflictos que recrearon los acontecimientos previos al restablecimiento del Departamento del Atlántico en 1910, hubo criterios disímiles entre las poblaciones del Departamento del Atlántico que se sentían marginadas por el excesivo centralismo desarrollado por Barranquilla. Por ejemplo, los sabanalargueros enviarían, el 15 de Junio de 1910, un telegrama a la Asamblea Constituyente, en el cual expresaban su inconformidad por restablecer ya fuera el Departamento del Atlántico o el de Barranquilla, y se manifestaban a favor de que Cartagena continuara siendo el centro regional. El regreso a la condición de provincia de Sabanalarga, con una relativa autonomía e independencia respecto de Barranquilla, la que gozaba de igual condición durante esa fase de transición, era el inconfundible estímulo del reclamo de sus pobladores.// Por otro lado, la élite barranquillera no estaba cohesionada en torno de la consigna «en pro del Departamento». Intereses que se definían alrededor del remate de la renta de licores, la cual establecía en gran medida quién tenía el control y la mayoría electoral, impedían a la dirigencia política local mantener su interés en tal asunto. La importancia de controlar la renta de licores la explica un hecho como el ocurrido el 7 de abril de 1908, cuando fue descubierto un «plan subversivo que tenía por base lanzar las masas populares en rebeldía para pedir la libre industria de la fabricación de aguardiente»; en él estaban comprometidos Heriberto Vengoechea, Gonzalo García Herreros, Clemente Salazar, Aurelio de Castro y Maximiliano Vélez. La conspiración fue debelada por el Gobernador José Francisco Insignares Sierra, quien era, además, «el director supremo de la política licorista en el Departamento», y confinó a los líderes del «plan subversivo» en Pasto y Sibundoy.// Y, como corolario, otro importante sector de la élite barranquillera estaba embelesado con una moda que acababa de arribar a nuestros litorales: el fútbol. Por lo tanto, con razón o sin ella, su preocupación era organizar un «encuentro del equipo The Barranquilla Foot Ball Club» entre blancos y azules, muy anglosajonizado y con unos colores que en nada representaban los símbolos locales. Displicencia que, en parte, reflejaba un sector de la prensa barranquillera, al igual que las responsabilidades políticas de dirigentes locales sobre la Administración Reyes. Así, Enrique Rash Isla, editor de la Guía Comercial Ilustrada de Barranquilla, en 1910, sin señalar persona alguna, manifestaba que la ciudad «no ha podido escapar al malestar y a la paralización que en todos los ramos de negocio introdujo la funesta administración del General Reyes».// Empero, estas reacciones posteriores sobre el reyismo de Rash Isla y de un sector de la prensa barranquillera, ahora ferviente partidaria del republicanismo, eran condenadas por su oportunismo político y fueron pocos los que reconocieron, después del fin del quinquenio, su «apoyo desinteresado al jefe de gobierno (general Reyes) mientras lo creímos inspirado en la defensa de la Nación», todo ello, «sin recibir prebendas del Tesoro», como sí se podía afirmar de algunos periódicos locales, como «El Comercio, que puso su pluma en subasta, por lo que le dieran (!), ante el solio presidencial del héroe de Enciso».// Sin embargo, en medio de esas tardías acusaciones e intencionadas veleidades, el Departamento del Atlántico fue reintegrado, y lograría mantenerse, pero ello sólo generaría entusiasmo entre un sector de la élite y de la prensa barranquilleras. Mientras tanto, a los sabanalargueros, baranoeros, soledeños, etc., y, tal vez, al barranquillero raso, el hecho no le decía nada, ni le generaba ningún sentimiento alrededor del «ser atlanticense». Algo muy similar a las celebraciones que recuerdan un aniversario más de su creación, o a la que evocaría su cincuentenario, o a la más reciente de sus noventa años, que sólo han sido fantasmagóricas conmemoraciones y festejos de salón.// Pero, de todas maneras, el reconocimiento y la consolidación espacial del Departamento iniciaron un proceso simbólico que hoy sí identifica a la gente del Atlántico como atlanticense.// ~Tomado de El Heraldo-Locales, del 25 de Junio de 2005.

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