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Se fue la 'Mamá Grande' de Macondo.

From: Liliana Martínez Polo-El Tiempo/Panorama.
Date: 16 Jun 2002
Time: 09:00:40
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Luisa Santiaga Márquez Iguarán, la madre de Gabriel García Márquez y quien falleció el domingo pasado en Cartagena a los 97 años, fue quien dio el tono a para escribir 'Cien años de soledad' con su manera de contar historias.

Ella aparecía en 'Crónica de una muerte anunciada' con su propio nombre. Y eso le dio un disgusto, porque había ocultado toda la vida el nombre de Santiaga al público. Esta anécdota la recuerda el poeta colombiano Juan Gustavo Cobo Borda.

Los amigos la conocieron eternamente como la 'Niña Luisa', a pesar de su avanzada edad. Su participación inspiradora en los escritos del Nobel colombiano va más allá de la mención en una crónica y sus recuerdos de familia fueron alimento literario para Gabo en gran parte de su obra.

"Gabo decía que ella era su mejor lector -recuerda el periodista Heriberto Fiorillo-. Acudía a ella cada vez que quería verificar algo". La 'Niña Luisa' tuvo que ver con la famosa 'epifanía', ocurrida en México, cuando García Márquez, quebrado y con una familia en penurias, encontró el tono narrativo para escribir la novela que lo llevaría al Olimpo de los escritores. "Gabo se dio cuenta de que tenía el tono para escribir 'Cien años de soledad' cuando recordó la forma imperturbable como ella contaba las historias", agrega Fiorillo.

Era hija legítima del coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, el famoso abuelo que tuvo muchos hijos regados y que en sus últimos días fue platero, características heredadas por Aureliano Buendía. Y así como el abuelo hacedor de figuritas de oro dio para tan célebre personaje, la 'Niña Luisa' y su historia de amor, fueron la génesis de las páginas de 'El amor en los tiempos del cólera'.

Ella fue la muchacha que, decidida a casarse con el empleado del telégrafo, se enfrentó a la voluntad paterna. Para alejarla de Gabriel Eligio García, sus padres la sacaron de Aracataca. Y en cada pueblo de La Guajira que visitó, encontró un telégrafo para enviarle poemas de amor al padre de los 11 García Márquez que vinieron con el matrimonio. "Los pueblos por los que ella pasó -agrega Cobo Borda-, Gabo los recita de memoria".

Fue verdad ese pasaje en el que Fermina Daza, protagonista de 'El amor en los tiempos del cólera', pide permiso a su novio, vía telégrafo, para bailar en una fiesta que ocurría en un pueblo distante. Esa era la Niña Luisa desde Valledupar, poco antes de casarse, el 11 de junio de 1926, en Santa Marta.

Úrsula Iguarán, la matrona de 'Cien años de soledad', tiene su apellido y, seguramente, muchos de sus rasgos. Su miedo a los aviones y su estrategia de encender una velita a la Santísima Trinidad, cada vez que uno de sus hijos viajaba por aire, quedó consignado en uno de los primeros cuentos de Gabo, 'Miedo de volar'. Y llegó un momento en el que sus hijos viajaron tanto, que Luisa Santiaga decidió dejar la vela prendida por siempre, para prevenir cualquier imperdonable descuido. Así lo recuerda su hijo Jaime en el libro 'Los García Márquez', escrito por Silvia Galvis.

Su carácter pragmático podía distinguirse en las pocas frases suyas que le dieron la vuelta al mundo. Una de ellas, cuando un periodista le preguntó si era verdad que había dicho que su mayor orgullo no era tener un hijo escritor sino una hija monja. "No solamente fue cierto lo que dije, sino que además es verdad". A su vez, dejó frío al periodista Juan Gossaín, en 1982, cuando le preguntó qué esperaba después del Nobel de su hijo: "¡Qué me arreglen el teléfono!", contestó impávida, pues su casa llevaba tres meses sin servicio.

Quedó retratada en sus cortas apariciones como testigo de la muerte anunciada de Santiago Nassar, "a quien le habían puesto ese nombre por el nombre de ella, y era además su madrina de bautismo". Pariente de Ángela Vicario, en la novela, fue la única que no la juzgó por haberse casado con los azahares sin ser virgen. "Mi madre -reza la novela de García Márquez- fue la única que apreció como un acto de valor el que hubiera jugado sus cartas marcadas hasta las últimas consecuencias".

Así, Luisa Santiaga terminó por convertirse, involuntariamente, en una influencia literaria para su hijo, que tomó prestados capítulos enteros de su vida para crear ese universo que los críticos literarios llaman realismo mágico. La 'Niña Luisa' no fue solo la madre del Nobel colombiano. También puede considerarse, con sobrados méritos, la 'Mamá grande' de Macondo.

Bogotá, domingo 16 de junio de 2002.

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Escritor sin tregua: Otto Morales Benítez.

From: El Heraldo-Políticas.
Date: 20 Sep 2004
Time: 19:11:00
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Otto Morales Benítez — abogado y político—es un incansable autor de libros: ha publicado 87 y tiene inéditos veinte más de ensayo histórico, sociológico, jurídico y crítica literaria. Su gran pasión es escribir. Fue profesor de Derecho y de Literatura Colombiana, Española e Indoamericana. Actualmente es miembro de las Academias Colombianas: de Historia, Lengua y Jurisprudencia, de veintiocho en el exterior; miembro de la “Societé Européenne de Culture”, que preside Norberto Bobbio en Venecia, y de “La Association Internationale des Critiques Littéraires” de París y Presidente Honorario de la “Asociación de Profesores Norteaméricanos especialistas en Colombia”.// Diferentes Institutos académicos le han otorgado títulos: Catedrático Honorario de la Universidad Mayor de San Marcos (Lima). Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional del Centro del Perú (Lima). Doctor Honoris Causa en Humanidades y Letras de la Universidad Central de Bogotá.// Honoris Causa en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nariño. Ciudadano Honorario del Estado de Florida. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Arquitectos, Caracas. Diploma de la Asociación Iberoamericana de especialistas del Trabajo. Miembro Emérito de la Fundación Internacional de Derecho Agrario Comparado (Fidec). Medalla del Mérito Cultural-Neira (1982). Miembro Honorario Academia Antioqueña de Historia. Condecoración del Gobierno Búlgaro. Medalla del “Instituto Literario y Cultural Hispánico de California (Estados Unidos). Miembro del Instituto de Abogados del Pará (Brasil). Miembro Honorario del “Instituto Caro y Cuervo”. Socio Decano del Club de Abogados. La Universidad del Cauca, en Popayán, le otorga la medalla al mérito por la “Vida y la obra de un ex-alumno”. La Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín le entrega el consagratorio trofeo “Espíritu Bolivariano”. Sus hijos Adela y Olympo han organizado el “Centro para el estudio de la obra de Otto Morales Benítez”.// ~Tomado de El Heraldo-Políticas: <http://www.elheraldo.com.co/anteriores/04-09-19/politicas/noti4.htm>