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La búsqueda del petróleo bajo "La Luna"

From: Tomás Villamil.
Date: 12 May 2002
Time: 20:36:27
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Los eventos relacionados con la búsqueda de hidrocarburos se ubican en el filo cortante de la ciencia geológica e incluso algunos se salen de las corrientes de pensamiento tradicionalmente aplicadas.

Para comprender el proceso de búsqueda de reservas de petróleo es necesario saber que deben conjugarse una serie de procesos técnicos, elementos geológicos, análisis científicos e interpretaciones adecuadas, con el fin de minimizar los riesgos y aumentar las posibilidades de hallar hidrocarburos.

Por ello para tener la noción de como se da la existencia de petróleo en el país se necesita el conocimiento integrado de varios factores básicos de geología. El primero de estos procesos consiste en la generación de un espacio suficiente en el que se puedan acumular sedimentos o en el que éstos se transformen en rocas. Es importante que este espacio se localice por debajo del nivel del mar o por debajo del llamado nivel de base (punto en el que se separan regiones que están bajo erosión de otras que son propensas a la acumulación de sedimentos).

En la actualidad la mayor parte de las cordilleras colombianas son áreas que están sufriendo procesos de erosión, mientras que otras áreas como el delta del río Magdalena, son regiones en donde se acumulan los sedimentos erosionados de las cadenas montañosas. El espacio para acumulación se puede generar por hundimiento del fondo o por elevación del nivel del mar o del nivel base: a manera de ejemplo, la mayoría del espacio generado en Colombia para tal efecto, se dio por el hundimiento de una gran región que ahora se encuentra elevada en la forma de la cordillera Oriental.

Hace aproximadamente 130 millones de años el lugar donde actualmente queda Villavicencio estaba a dos kilómetros sobre el nivel del mar y el lugar donde queda Bogotá se encontraba a unos dos kilómetros por debajo del nivel del mar, es decir, que la diferencia de elevación era de unos cuatro kilómetros, pero en sentido contrario al actual. Este ejemplo muestra cómo han cambiado las regiones de Colombia y cómo lo han hecho los lugares donde se encuentra el espacio apto para la acumulación de sedimentos. El punto principal, sin embargo, es que sin espacio para que se acumulen sedimentos no existirían las rocas y sin éstas no se podría iniciar el proceso de formación de hidrocarburos.

Las ventajas de la roca generadora

La segunda pieza indispensable para que se encuentre petróleo en una región es que la roca existente se haya enterrado, calentado y cocinado de tal manera que su materia orgánica se libere y se transforme en petróleo o en gas.

En Colombia, esta roca generadora es sin duda la mejor del mundo y su riqueza, distribución y espesor la comparte con regiones del norte de Ecuador y principalmente con Venezuela y Trinidad. A este paquete de rocas se le dan varios nombres en la región septentrional de Suramérica, pero generalmente se le conoce como "formación La Luna". Esta formación ha sido de crucial importancia para la geología del petróleo de esta zona del subcontinente americano, toda vez que es una de las que más petróleo ha generado en el mundo y de la que se estima que su volumen in situ excede los 2 billones de barriles.

El proceso de depósito de estas rocas se inició hace aproximadamente 94 millones de años y finalizó hace unos 82 millones de años. Las características fundamentales de esta roca son su color negro o gris muy oscuro debido al gran contenido de materia orgánica, su tamaño de grano muy fino y su abundante contenido de fósiles. La formación La Luna surgió como consecuencia de un evento muy interesante sucedido en cercanías de las islas Galápagos, hace unos 93 millones de años. La actividad volcánica de las islas se incrementó de manera sustancial; se produjeron más de cuatro millones de kilómetros cúbicos de lava por encima del promedio de la región. Esta actividad volcánica submarina produjo dos efectos que afectaron considerablemente la conformación del terreno: el nivel del mar se elevó alrededor de 30 metros y la intensa actividad volcánica inyectó una gran cantidad de CO2 (anhídrido carbónico) a la atmósfera (equivalente a 14 veces más del existente en la actualidad), lo cual generó un calor de tal magnitud que descongeló el hielo de los polos. El calor produjo, además, que los sedimentos ricos en materia orgánica no recibieran oxígeno y se preservaran mejor. Esa materia enterrada y sin descomponer generó los hidrocarburos cuando se calentó y fue sometida a grandes presiones.

La formación La Luna se depositó hace unos 92 millones de años, como ya lo mencionamos, en una época en que la Tierra era completamente diferente a lo que es hoy en día. África y Suramérica se encontraban muy cerca una de otra; Norteamérica estaba separada completamente por un océano de cientos de kilómetros y la mayor parte de Colombia, Venezuela, Ecuador y Trinidad estaban cubiertas por un extenso mar; las actuales cadenas montañosas de los Andes no existían. Por ejemplo, el lugar donde hoy queda Bogotá estaba a 110 metros de profundidad y a 70 kilómetros costa afuera. La orilla de ese mar estaba en la parte plana de nuestros Llanos Orientales. Las cordilleras Central y Occidental estaban sumergidas bajo el mar de La Luna, principalmente porque su relieve topográfico era muy bajo y porque el nivel del mar era 200 ó 300 metros más alto que el actual.

El mar somero que permitió el depósito de la formación La Luna, tenía características muy especiales que no se dan en ningún océano de los hoy conocidos. Era un tipo de mar habitado por microorganismos en donde gran parte de estos eran devorados por otros organismos más complejos, de manera que los primeros caían al fondo marino en forma de materia fecal. Estas acumulaciones aportaron gran parte de la materia orgánica que da el color negro a las rocas y que generaron la gran mayoría de los hidrocarburos encontrados en el norte de Suramérica. Era, en resumen, un mar de unos 200 metros de profundidad, muy oscuro, cálido, más salado, que olía mal y que estaba habitado por animales adaptados a esas particulares condiciones.

La tercera pieza del rompecabezas es la presencia de reservorios, nombre dado a las rocas que acumulan el petróleo. En Colombia hay varios reservorios que varían en edad y características; sin embargo, los que han dado origen a los grandes descubrimientos petrolíferos y de gas tienen más de 60 millones de años.

En esa época la cordillera Central comenzó a formarse y gran parte de ella estaba sujeta a erosión . Los sedimentos ocasionados por esa erosión fueron transportados hacia el occidente por un sistema de ríos de envergadura considerable. Estos ríos se encontraron con otros que venían aportando sedimentos del macizo de Guyana hacia el occidente; en el lugar donde desembocaban estos dos sistemas se formó un río de proporciones enormes que transportaba sedimentos hacia el norte, a la región ocupada en la actualidad por el lago de Maracaibo.

Los sedimentos depositados a ambos lados de este sistema fluvial regional constituyen los reservorios más importantes de petróleo de Colombia y, en conjunto, forman el más importante de esta zona de Suramérica. Estos reservorios reciben varios nombres: en el piedemonte llanero se agrupan en la formación Mirador, y en el valle medio del Magdalena están las formaciones La Paz, Esmeraldas y Mugrosa.

Sin embargo, en Colombia hay varios grupos de rocas que acumulan petróleo y que no hacen parte de las formaciones mencionadas. Las tres principales son las formaciones Caballos, Monserrate-Guadalupe y la formación Ciénaga de Oro. Las dos primeras son reservorios productivos en el valle superior del Magdalena, mientras que la formación Ciénaga de Oro en el valle inferior del Magdalena representa las etapas iniciales de hundimiento de esta región del país, previamente ocupada por la extensión norte de la cordillera Central.

A pesar de que la mayoría de los reservorios comprobados del país están representados por rocas compuestas de fragmentos erosionados, Colombia tiene un potencial de reservorios en los que el petróleo se acumula en fracturas. Estos se caracterizan porque las rocas tienen una baja cantidad de poros, aparte de las fracturas, y ameritarán especial atención en un futuro no muy lejano, ya que Ecopetrol y algunas compañías asociadas han realizado estudios y descubrimientos cada vez más significativos en estas rocas relativamente inexploradas.

El valle medio del Magdalena es uno de los lugares ideales para hallar petróleo en rocas fracturadas. La formación la Luna y otras unidades de roca compuestas de fragmentos de fósiles, de microfósiles y de lodo calcáreo, pueden fracturarse y acumular petróleo y gas en el espacio de las fracturas.

Adicionalmente hay reservorios muy significativos de gas; la mayoría de los cuales se encuentra en regiones costa afuera en el mar Caribe y en regiones de la parte inferior del valle del Magdalena, casi todos relativamente jóvenes, es decir que tienen edades que oscilan entre los 5 y los 20 millones de años.

Otro componente fundamental en la acumulación de hidrocarburos es una roca que no deje escapar el petróleo y el gas de la unidad que los acumula. El petróleo flota en el agua y el gas flota en los líquidos; por lo tanto, los hidrocarburos tienden a subir en las capas de rocas o en cualquier situación. La unidad de rocas que no deja que los hidrocarburos escapen se denomina sello y generalmente debe localizarse encima, al lado e idealmente debajo del reservorio. Las rocas sello en Colombia están ampliamente distribuidas e imponen generalmente un riesgo bajo en la ecuación de la exploración. Los sellos principales en Colombia son las formaciones Carbonera del piedemonte llanero y de la cuenca de los Llanos, las formaciones Colorado y La Cira del valle medio del Magdalena y las formaciones Villeta y Guaduas en el valle superior del Magdalena. Los sellos principales en el valle inferior del Magdalena y la mayoría de los sellos que no permiten que el gas escape en las regiones norte de Colombia son unidades relativamente jóvenes de roca o sedimento.

En ocasiones la presión ejercida por columnas de gas es muy alta y puede exceder la capacidad de resistencia del sello, por lo que las rocas sello se pueden romper por presión. En algunas ocasiones, fallas o canales pueden abrir conductos en el sello y el petróleo o el gas pueden escapar.

El último componente fundamental del rompecabezas exploratorio es la trampa. Como ya se mencionó, el petróleo y el gas flotan en el agua, por lo tanto para acumularlo se necesita de un recipiente o estructura que tenga la forma de un balde invertido, la mitad del cual tenga uno de sus lados sellados, o cualquier forma que si se la mira al revés pueda acumular líquido. Las trampas más obvias e ideales son anticlinales, con cierre en las cuatro direcciones, parecidas a un huevo partido en dos; pero trampas así de simples quedan pocas. Las trampas más comunes que se pueden hallar en la actualidad son estructuras que combinan cierre en dos o tres direcciones con cierre contra una falla que coloca rocas sello de forma adyacente con el contenedor o reservorio. Algunos de los descubrimientos recientes en este tipo de situación geológica son los campos Cusiana y Guando, pero hay grandes áreas de Colombia en las que esta situación puede llegar a ser común. Una gran cantidad de campos descubiertos en Colombia están asociados con trampas causadas por el levantamiento de la cordillera Oriental; sin embargo el piedemonte de esta cadena montañosa están en un estado muy temprano de exploración, razón por la cual en estas áreas falta mucho por hacer.

A pesar de haber ocurrido grandes descubrimientos en regiones planas del valle medio del Magdalena, como es el caso del campo la Cira-Infantas, de 900 millones de barriles, y en partes planas de la cuenca de los Llanos Orientales, como Caño Limón con 1.100 millones de barriles, se puede establecer una relación aproximada entre el tamaño de las trampas y la cercanía a la cordillera. Se puede generalizar diciendo que a menor distancia de la cordillera Oriental hay trampas de mayor tamaño con reservorios a mayor profundidad. Al incrementarse la distancia a la cordillera Oriental las trampas se hacen de menor tamaño y la profundidad a la que hay que perforar disminuye. La diferencia en el tamaño de las trampas se debe a que la deformación se incrementa en la proximidad de la cordillera Oriental y el cambio en profundidad se debe a que la cadena montañosa causa una depresión, por el peso, hacia sus flancos. Esta simple relación hace que Colombia ofrezca oportunidades para una variedad de inversionistas que va desde compañías interesadas en buscar campos grandes y profundos, que están dispuestas a invertir capitales significativos, a compañías relativamente pequeñas que buscan campos someros y de menor riesgo y que requieren de inversiones menores.

Adicionalmente a la exploración de petróleo, en Colombia hay oportunidades de exploración de gas muy interesantes. La exploración de gas en áreas costa afuera está en etapas muy tempranas de desarrollo. Es fácil predecir que la mayoría del gas del futuro estará asociado con trampas profundas en el piedemonte llanero y en regiones costa afuera del mar Caribe. En regiones costa afuera hay rocas generadoras del Terciario, rocas almacenadoras de la misma edad e indicaciones fuertes de que hay recursos significativos de gas. La historia exploratoria de regiones costa afuera ha sido hasta cierto punto contraria a lo normal. Los últimos pozos fueron perforados antes de adquirir la sísmica apropiada para ello; en la región suroccidentale del Caribe, por ejemplo, se han disparado más de 11.000 kilómetros de sísmica después del último pozo perforado.

¿Dónde están nuestros recursos del futuro?

Como ya dijimos, a pesar del potencial de gas y petróleo mencionados anteriormente, hay grandes regiones que permanecen relativamente inexploradas. Los dos casos específicos son los piedemontes occidental y oriental de la cordillera Oriental y las cuencas costa afuera del mar Caribe. En el año 2000 se descubrió el campo Guando de aproximadamente 200 millones de barriles. Este descubrimiento es una prueba tangible de lo inexplorado que está el piedemonte occidental de la cordillera Oriental. Guando es un campo obvio en un lugar no obvio, es somero y se ve con simple geología de superficie. Este descubrimiento abre una nueva frontera exploratoria y cada vez que esto sucede, se hallan reservas significativas hasta que madure esa región.

Para finalizar este artículo vale mencionar brevemente el concepto de riesgo exploratorio. Si falta una de las fichas del rompecabezas de exploración, las posibilidades de hallar hidrocarburos tiende a cero. Hallar hidrocarburos comerciales no es fácil porque descifrar la naturaleza es extremadamente complicado. Con todas las piezas del rompecabezas estudiadas, con la más avanzada ciencia y tecnología existente y con la mejor visión y experiencia, la posibilidad de hallar petróleo y gas en Colombia generalmente no pasa de un 15 por ciento en promedio. Este es uno de los principales factores que hay que tener en cuenta cuando se trata de invertir dinero en riesgo exploratorio. Los costos de exploración son muy altos y el riesgo también.

~Tomado de Carta Petrolera:Julio-Agosto/2001.

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“Carrefour debe aportar y no afectar”.

From: Paola Guzmán Mejía.
Date: 02 Jul 2004
Time: 19:52:05
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Afirma presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos en el Atlántico.// La construcción de Carrefour en la antigua casa de Don Mario Santo Domingo en el barrio El Prado, sigue dando de qué hablar.// La Sociedad Colombiana de Arquitectos en el Atlántico, en cabeza de su presidente, Alfredo Reyes Rojas, elaboró una serie de recomendaciones para que el proyecto no lesione los intereses de los vecinos del sector y de la ciudadanía en general.// El gremio aclaró que no se opone a la construcción del hipermercado, sin embargo existen aspectos que se deben tener en cuenta. Para los asociados, lo ideal sería que el lote de la carrera 55 con calle 76 se conservara como un pulmón adoptado por el Distrito, pero si no hay más remedio, que el diseño arquitectónico utilizado vaya acorde con el entorno.// “La casa en sí no es un patrimonio porque está ruinas, en realidad lo que es patrimonio es el sector mismo y no queremos que se atente contra éste. Lo que se debería hacer es una construcción que vaya acorde con el entorno del barrio El Prado, respetando los valores urbanísticos, ambientales y estéticos”, dijo Reyes Rojas.// Según el dirigente gremial, “la generación de más empleo en Barranquilla no debe ser excusa para no planificar una correcta localización y minimizar el impacto ambiental” y por eso asegura que se le debe dar un generoso tratamiento a las normas. Recomiendan que el retiro desde la línea de construcción sea proporcional a la altura de la edificación, que se evite un caos vehicular en la zona adaptando el área de parqueo en la parte interna, que exista suficiente espacio para los peatones y que necesariamente se respete la ley y los trámites necesarios para su funcionamiento.// “La desafectación de un predio en contra del sentido de la declaratoria, debe someterse a la aprobación del Consejo Nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura y hasta el momento no ha sido realizado. Nosotros no calificamos ni descalificamos la construcción de Carrefour, sólo queremos que sea un proyecto que aporte y no que afecte”, indicó.// Recordó que la Sociedad Colombiana de Arquitectos es un cuerpo consultivo del Gobierno nacional, que debe velar por la defensa del patrimonio arquitectónico y la preservación del medio ambiente e intervenir como vocero de la comunidad en el proceso decisorio del de- sarrollo urbano regional.// ~Tomado de El Heraldo-Locales: <http://www.elheraldo.com.co/hoy040702/locales/noti4.htm>