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“El Camellón Abello”

From: ALFREDO DE LA ESPRIELLA.
Date: 21 Apr 2002
Time: 04:20:55
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El Heraldo-Nacionales.Barranquilla, Domingo 21 de Abril de 2002.

De la “Calle Ancha”, pasamos ahora al “Camellón Abello”. Corría el año de gracia de 1886. Alcalde de la ciudad don Antonio Abello. Joven de origen samario cuya familia radicaba en Barranquilla ocupando posición social y económica muy próspera y respetable. Acababa de regresar de la Ciudad Luz, donde adelantó estudios de Jurisprudencia. Un grupo destacado de dirigentes políticos, encabezados por don Esteban Márquez, el famoso y respetado “Creso” barranquillero, fundador y Director del Banco “Márquez”, cuyo espíritu cívico edificante fue siempre muy elogiado, se acercó a su residencia, como correspondía entonces al hacer estos ofrecimientos oficiales y le pidieron aceptara la Alcaldía. Cargo que estaban todos seguros que honraría como burgomaestre joven y apasionado por el progreso de la vieja “Arenosa”. Complacido y agradecido, aceptó. No bien posesionado convocó al Concejo Municipal y trazó pautas al programa que esperaba llevar a cabo en favor de la pequeña urbe urgida de tantas necesidades, y sobre todo, de proyectos dinámicos que correspondieran al prestigio que la capital demandaba desde cuando había sido elevada a esta categoría en 1876. Empezaríamos, pues, dijo a los miembros del Concejo, por el principio. O sea, por embellecer la “Calle Ancha”. A construírle un “Bulevar” que sirviera a la vez, como él los había gozado en París, de sitio de un “de solaz y esparcimiento”, con sus postes de luz y bancas, retretas y reuniones de la comunidad en las tardes de recreo o en las noches de plenilunio.

7 DE ABRIL DE 1886

Dicho y hecho. En menos de tres meses, un 7 de abril de 1886 entregó esta magnífica obra que redimía el sector urbano, el mismo corazón de la urbe que tanto reclamaba un lugar acorde con el movimiento el cual ya tenía nuestro puerto marítimo y fluvial, y el pueblo todo tendría oportunidad de compartir este lugar, evidentemente, se convirtió en el “rendez-vous” digámoslo así, afrancesadamente, de la ciudad que ya se alababa de ser de puertas abiertas. La mayoría de las prestantes y solventes familias lugareñas construyeron sus mansiones por este sector, contribuyendo también con espíritu cívico a mejorar sembrando árboles en las aceras y colaborando con la limpieza de todo el sector. El panorama no podía ser más acorde con la presencia misma del espacio aquel acogedor desde el extremo norte donde se levantaba el edificio del Cuartel —antigua mansión de don Agustín Valle, otro meritorio y recordado Alcalde a principios del siglo XIX— hasta el “Cañón Verde”, en la esquina de la calle “España” en el cruce del callejón viejo de “La Tenería”, más tarde llamado de “Don Pacho Palacio” y finalmente de “El Progreso” —hoy, carrera 41— el Camellón ofrecía a la urbe el solidario encanto de su pintoresco bulevar donde se reunían patriarcas a dialogar, poetas a recitar, músicos a ofrecer retretas, mas la arteria toda convertida en sede de múltiples concentraciones públicas, como las Procesiones de Semana Santa, los comicios electorales, los desfiles militares en los fastos de la Patria, las fiestas de carnaval y demás regocijos que la sociedad y el pueblo convocaban y festejaban con solidario espíritu cívico. En 1905, cuando fuera la ciudad elevada al rango de Capital de Departamento, quiso el Sr. Gobernador General Diego A. De Castro, tomar posesión oficial de su cargo y recibir el reconocimiento de la tropa en pleno “Camellón” que durante tres días consecutivos fue ágora abierta para los barranquilleros de todas las clases y posiciones que celebraron este acontecimiento con el entusiasmo y la alegría que justificaba el suceso.

BATALLA DE FLORES

Corriendo el tiempo el “Camellón” fue ampliando su radio de actividades; y uno de los desfiles más galantes, y el que siempre evocaría la gallardía como la misma categoría de la fiesta vernácula por excelencia —La Batalla de Flores— abrió a partir de 1903 cuando se reanudara el Carnaval aplazado durante tres años consecutivos, por motivo de la “Guerra de los Mil Días”, pues, consideró la Alcaldía de aquel entonces solidarizar la ciudad con el luto que sufría la Patria durante estos crueles y desventurados años de fines de siglo XIX y principios del XX. A partir de aquel sábado, la fantasía de la “Batalla de Flores”, creada por el General Heriberto Vengoechea, Jefe de la Plaza en aquel entonces todos los años abría la temporada con el lujoso desfile de coches y los famosos bailes en el Teatro “Emiliano” y en el “Club Barranquilla” que, justamente acababa de abrir también sus puertas en la elegante mansión que fuera de don Roberto Joy, prestante y acaudalado empresario inglés, situada en la esquina del callejón de “Esteban Márquez” diagonal a la Iglesia matriz de San Nicolás de Tolentino. La única casa, desde los tiempos de la “Calle Ancha”, cuya familia vio el desarrollo, los cambios y transformaciones de esta ágora pública fue la de las González Vengoechea, en la esquina del Callejón del Cuartel, justamente diagonal a dicha edificación. Desde los balcones coloniales sus distinguidos propietarios vieron construir el Edificio Palma, en el extremo norte; demoler el Cuartel; convertir la calle Ancha en Bulevar; más tarde en “Paseo de Colón” y finalmente en “Paseo de Bolívar”, con pavimentación a partir de 1932 y edificios comerciales que fueron con el recorrer del tiempo y las circunstancias dándole otra fisonomía a la vieja “Calle Ancha” de la primitiva “Arenosa”.

CAFE LA ESTRELLA

Todavía siendo “Camellón Abello” funcionó en la esquina de la carrera de “El Progreso”, en el extremo sur de dicho bulevar El Café “La Estrella” de propiedad de don David López Penha. Sitio asimismo concurrirod por la élite social y la bohemia de literatos y poetas convocados con frecuencia por el hermano de don David, el ilustre poeta judío Abraham Zacarías López Penha. El ya citado Club “Barranquilla”, el “Club Alemán”, el primero fundado en 1885 y la casa de Mr.Elías Porter Pellet, en la esquina de la calle “España”, donde fuera clavado el cañón que simbolizó la victoria de los barranquilleros sobre las tropas enemigas que trataron de sorprender la ciudad y tomársela a la fuerza.

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En gracia de discusión.

From: LOLA SALCEDO CASTAÑEDA.
Date: 14 Jun 2004
Time: 19:24:01
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~Discusión desigual// La descalificación y la violencia son las armas que usan quienes no tienen argumentos en una discusión cuando comprende que se evidencia su sin razón, la nulidad de su imposición, el fracaso de su especulación. Siempre ha sido el arma arrojadiza usada por los autócratas, personas que buscan imponer sus deseos y decisiones por encima de cualquier consideración, así no más, por satisfacer su deseo y ganar el punto. Discutir con este tipo de personalidad es imposible pues al contundente y bien construido argumento oponen frases altisonantes, deslizan advertencias y personalizan, satanizando a sus opositores. Y así no se puede discutir sin correr riesgos, en un país donde para congraciarse con el jefe muchos toman la iniciativa de “asustar” a quienes le causan molestia, cuyos nombres escuchan mientras le sirven la mesa, conducen su carro, vigilan su espalda, cargan sus paquetes, protegen a sus hijos o sus bienes.// ~La satanización del opositor// Es otra forma de zanjar por la vía del K.O. delirante una discusión, y se usa, especialmente, cuando están en juego importantes ganancias o la estabilidad matrimonial ambas, situaciones viscerales, difícilmente manejables con claridad mental y equilibrio emocional. El dinero y el amor se igualan cuando en el segundo existe el interés, algún tipo de lucro que se teme perder; pero entonces ya no se llama amor desde luego sino matrimonio o unión conveniente. Pero el marido infiel siempre dirá que quienes le informan a su esposa son envidiosas, vagabundas o lesbianas (curiosamente siempre creen que los informantes son mujeres y aparece la discriminación sexual); jamás tendrá el valor de aceptar esa debilidad y buscar apoyo para vencerla. Igual sucede en los negocios: te opones a uno y pasas a convertirte en villano, malvado, sobornado, vendido.// ~Argumentos y pruebas// Eso es lo que se debe utilizar en gracia de discusión, muy especialmente cuando se trata de asuntos que conciernen a la comunidad en una sociedad democrática y libre. Estas discusiones públicas, como la que vivimos con la posible llegada de Carrefour al barrio Prado y sólo al Prado, deben ser ejemplo de tolerancia, demostración de inteligencia y exhibición de pruebas como lo hizo la señora Ministra de Cultura en su magistral intervención, porque los asuntos de un barrio conciernen a todos los ciudadanos de una ciudad sin distingos de clase, barrio, poder adquisitivo, raza o religión. Y sólo por eso todos tenemos derecho a aprobar o rechazar el proyecto. Es así de simple: lo otro, es negar la esencia de la sociedad democrática y el peor camino para solucionar una discusión, porque la transforman en un conflicto social indeseado al satanizar al grupo ciudadano que protesta.// Carrefour Sí, No en el Prado.// Opina sin descalificar:// <defensaprado@hotmail.com> // ~Tomado de El Heraldo-Editorial:// <http://www.elheraldo.com.co/hoy040614/editorial/noti4.htm>