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“Enrongate”.

From: CARLOS RODADO NORIEGA*.
Date: 18 Jan 2002
Time: 18:39:04
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El heraldo-Barranquilla, viernes 18 de Enero de 2002.

La tensa situación que el país ha vivido en relación con el proceso de paz no le ha dejado espacio a los medios de comunicación en Colombia para ocuparse de un tema en el que, por contraste, está centrada la atención de sus homólogos norteamericanos y tiene estupefacta a la opinión pública mundial. La quiebra de la compañía Enron y las investigaciones a que ha dado lugar han destapado una olla podrida cuyas fétidas burbujas amenazan salpicar a los más altos funcionarios de la administración Bush.

Los altos ejecutivos de la referida empresa están siendo investigados por las autoridades del Tío Sam en relación con la comisión de delitos muy graves. Las evidencias de un pecaminoso contubernio entre el interés público y el interés privado son apabullantes.

Sin escrúpulos, los directivos de la Enron alteraban fraudulentamente los estados financieros de la compañía, ocultaban pasivos e inflaban las ganancias para hacer subir habilidosamente el precio de la acción y, por ende, el valor de la empresa. Todo esto fue posible porque la firma Arthur Andersen, que recibía jugosos honorarios -52 millones de dólares anuales- practicó una auditoría complaciente y llegó incluso a ordenar la destrucción de archivos electrónicos y documentos que pudieran servir de pruebas comprometedoras.

Con las alforjas hinchadas de ganancias, que lograba gracias al tráfico de influencias y a prácticas ilícitas, la Enron y sus directivos irrigaban generosamente las campañas políticas, pero luego sus empleados pasaban a servir como asesores de los elegidos para proponer políticas comerciales y energéticas que los favorecían enormemente o para diseñarlas como funcionarios públicos. Igualmente movían sus influencias para hacer nombrar o destituir a los reguladores que los debían vigilar.

Pero la trama de este tinglado es de suyo muy compleja, tanto que luce como una madeja inextricable por la cantidad de intereses envueltos. En el sector privado, fueron muchos los intermediarios financieros, banqueros de inversión, comisionistas de bolsa, analistas de Wall Street y agencias calificadoras de riesgo que se demoraron mucho en advertir lo que estaba sucediendo mientras devengaban pingües honorarios.

En el sector público, las interconexiones y los conflictos de intereses son aún más evidentes. No sólo por las gruesas contribuciones que la Enron y el presidente de su junta directiva, Kenneth Lay, hicieron a todas las campañas políticas del actual presidente de los Estados Unidos, sino a las de muchos congresistas norteamericanos.

Según el “Center for Responsive Politics”, la mitad de los miembros de la Cámara y las tres cuartas partes de los senadores han recibido aportes de la Enron.

Entre los altos dignatarios del ejecutivo los papeles entrecruzados de juez y parte salen a relucir todos los días. El Fiscal General John Ashcroft, tuvo que declararse impedido para investigar los desafueros, cuando se le hizo caer en la cuenta que él mismo había sido beneficiario de una contribución de 57.000 dólares en su frustrada campaña al Senado en el año 2000. Quince de los más altos funcionarios del gobierno, incluyendo algunos ministros del gabinete, tuvieron hasta el año 2001 vinculación accionaria con la Enron.

El caso que analizamos, con las mismas características, estuvo a punto de suceder en Colombia, ya que la mencionada empresa quiso utilizar la misma metodología de mentiras, arrogancia y artimañas para obtener ventajas en un contrato de comercialización y transporte de gas, afectando el patrimonio nacional.

En ese propósito, logró avanzar hasta el punto de convencer al Ministro de Minas y a su equipo de las “bondades” del fabuloso negocio que se proponía y pretender que el entonces presidente de Ecopetrol firmara un contrato al cual se opuso rotundamente, evitándole al país un descalabro comercial y al gobierno un enrongate.

*Constituyente del 91

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Presidente de Costa Rica visitó a sus “primos.

From: Juan Carlos Díaz M.- Cartagena,El Heraldo/Nacionales.
Date: 24 Feb 2004
Time: 18:19:06
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Antes de viajar a Bogotá, donde se reunió oficialmente con el presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, el mandatario costarricense, Abel Pacheco De La Espriella, visitó a una buena cantidad de parientes que tiene en Cartagena Barranquilla por el lado de su segundo apellido, y recibió de parte del Alcalde Mayor, Alberto Barboza, las llaves de la ciudad.// Fue una visita familiar, sin mucho protocolo, que pasó un tanto desapercibida por la visita del presidente del gobierno español, José María Aznar, pero que sirvió para un fin mucho más agradable que los ajetreos políticos: estrechar lazos familiares con la parentela alejada.// Pacheco De La Espriella, además de ser Presidente, tiene otros títulos, académicos y empíricos: Médico siquiatra, periodista, poeta, comentarista de televisión y agricultor, entre otros, según los constata su hoja de vida.// “Mi abuelo Francisco De La Espriella era un caballero cartagenero por excelencia, de raje de lino blanco, sombrero Panamá, bastón de palma chonta, zapatos combinados. Cuando mi bisabuelo salió de Colombia partió con un señor de apellido Rodríguez támara, de Sincelejo, que es el bisabuelo de mi esposa Leila Rodríguez”.// Los orígenes de la familia de La Espriella se remonta al siglo XVIII, cuando salieron de Cádiz, Hilario De La Espriella Argüelles y de la Bandera y Juan Antonio de la Espriella de la Infiesta, oriundos de San Julián, provincia de Oviedo, en el principado de Asturias. El primero, con destino a Guadalajara, México, y el segundo a Lima, Perú, pero por razones de itinerarios y escalas anclaron en Cartagena.// Según Alonso de la Espriella, quien ha estudiado el árbol genealógico de la familia, los dos españoles se establecieron en la calle Primera de Badillo, en el Centro Histórico de Cartagena, en donde se desempeñaron diversas actividades comerciales con bastante éxito durante muchos años, razón por la cula la Real Cédula de Aranjuez, de junio 14 de 1795, expedida por el Rey de Esapaña, es nombrado Hilario de la Espriella miembro del Real Consulado del Comercio en Cartagena, algo así como pertenecer a la junta directiva de la Cámara de Comercio hoy día.// El presidente Abel Pacheco de la Espriella, es también un consumado literato, que ha publicado varios libros en su país, e incluso fue ganador en 1972 del premio Nacional de Literatura Aquileo Echeverría, con los libros “Cuentos de la meseta central”, “Cuentos del Pacífico”, y “Gente sin anclas”.// Durante el homenaje que se le rindió en Cartagena, el presidente costarricense agradeció a las autoridades los honores que recibió, y aprovechó para conocer a muchos familiares que no conocía. Además, exaltó las virtudes del ser colombiano, la belleza de Cartagena de Indias, y la hospitalidad de sus gentes.