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"PROYECTO  PARA  FERTILIZAR  CON  LA  BASURA"

From: Oscar Serrano,Periodista / PRIMERA HORA-Puerto Rico
Date: 26 Jul 2001
Time: 06:13:17
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>Periodico: PRIMERA HORA - Puerto Rico. >Sección: PANORAMA / Jueves, 26 de julio de 2001.

~"Proyecto para fertilizar con la Basura".

El método desarrollado por la Fundación Colombiana de Ciencias consiste en aplicar bacterias a los desechos para que en 40 días ese material se convierta en Abono.

Oscar J. Serrano / PRIMERA HORA.

La Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS) mostró interés en comenzar un proyecto piloto que busca aplicar un nuevo método científico que no sólo elimina de forma rápida el problema de desperdicios orgánicos que mantiene bajo amenaza de cierre a los vertederos de la Isla, sino que lo hace produciendo un fertilizante libre de químicos que se puede usar para mejorar las siembras.

El método fue desarrollado por la Fundación Colombiana de Ciencias (FCC) y consiste en aplicar bacterias a los desechos orgánicos -principalmente desperdicios de comida, huesos, madera y otros de índole vegetal- para conseguir, en aproximadamente 40 días, que ese material se convierta en un abono que en Colombia ya se está usando con éxito en cosechas.

El Doctor Luis Orlando Castro, Presidente de la FCC, el Ingeniero Luis Eduardo Quintero, encargado de Relaciones Internacionales de la FCC y Rodolfo Palacio, Representante en Puerto Rico del Proyecto, presentaron la propuesta el lunes al director ejecutivo de la ADS, Luis E. Rodríguez Rivera, después de reuniones con personal de la agencia y del cuerpo de asesores de la Oficina de la Gobernadora.

A pesar de que el enfoque hasta ahora ha sido en la iniciación de programas de reciclaje de vidrio y plástico, los desperdicios orgánicos son la mayor amenaza actualmente en el área de desperdicios sólidos ya que, según explicó el subdirector de la ADS Carlos Maysonet, constituyen el 60 por ciento de los desechos en los hogares y producen unas 5,000 toneladas al día.

Por esto, representan el grueso del material que va a los 28 vertederos que operan en la Isla y que se estima habrán alcanzado su capacidad o extinguido su vida útil en los próximos cinco o siete años, añadió Maysonet. Además, los desperdicios orgánicos son los que producen en los vertederos los lixiviados, sustancias contaminantes que llegan hasta los cuerpos de agua subterráneos y que son objeto de multas federales, y gases como el metano, que es volátil y puede causar incendios y explosiones.

"Me parece muy creativo... es algo que me gustaría hacer como piloto. Para todo el problema de desperdicios sólidos se estaban mirando las materias que componen un menor porciento, como el plástico, en vez de mirar lo que ocupa más espacio, que es los orgánicos", indicó Rodríguez, tras la presentación de los desarrolladores del producto conocido como BioAbono.

Rodríguez explicó que prefería iniciarlo a escala menor, como en la planta de separación de materiales de Carolina o en proyectos municipales, por tratarse de una aplicación de bacterias para la que habría que conseguir permisos y por el costo, que los científicos colombianos estimaron en unos $2.5 millones por la cosntrucción de una planta y el manejo de 100 toneladas diarias.

Pero en la Isla ya hay plantas que podrían adaptarse al proceso, como la de Carolina, y dos proyectadas para Guaynabo y Bayamón. Para el proyecto piloto de seis meses con el laboratorio puesto por la FCC y las facilidades puestas por la ADS, el costo sería de $480,000. El proyecto incluye explorar también el manejo de la gallinaza y el cieno (material resultante del tratamiento de aguas).

Sin embargo, Rodríguez aseguró que el costo no sería obstáculo porque habría que considerar los ahorros que el método le produciría a los gobiernos municipales y el hecho de que se conseguiría alargar la vida de los vertederos y, además, producir un fertilizante libre de químicos que se puede utilizar para mejorar cosechas y habilitar tierras para el cultivo.

La mecánica del proceso consiste en recoger los desperdicios orgánicos, corregirles la acidez para eliminar los olores, dividirlos en hazas, aplicarles las bacterias biodegradables y empacar el fertilizante resultante. De ordinario, la degradación de esos desperdicios para producir composta toma hasta ocho meses y se usa para fines decorativos en parques, porque está prohibida para la producción de alimentos.

En Colombia, el proceso se usa en varios municipios y el fertilizante se ha usado para cultivos de papa, cebolla, pastos, flores, hortalizas y frutas.

~PRIMERA HORA: <http://www.primerahora.com>

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La política de hidrocarburos y el contrato Catalina.

From: JUAN MANUEL LOPEZ CABALLERO.
Date: 21 Feb 2003
Time: 18:40:18
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Hace pocos días se firmó entre Ecopetrol y la firma Texaco-Chevron lo que puede ser el contrato más escandaloso de los últimos años. No me refiero a actos de corrupción, sino a lo inconveniente del negocio y a la manera prepotente en que se suscribió, sin debate ni concertación con nadie fuera del los círculos de poder del gobierno; pero aprovecho para destacar que las políticas erradas o las medidas de Gobierno mal tomadas son generalmente más dañinas y costosas que cualquier acto de ‘corrupción’, y que el interés que muestran las autoridades en ‘perseguir la corrupción’ es inversamente proporcional a la inmunidad que así alcanzan para no responder por los males que causan sus decisiones (supuestamente la situación del país no tiene que ver con los modelos que implantamos, ni con las políticas que se escogen, ni con las medidas que se toman, ni con los errores de los dirigentes sino únicamente con las diferentes formas de perversión de los Colombianos). Se trata del proyecto Catalina, que se refiere a la explotación de los campos gasíferos de Chuchupa en el mar de la Guajira (los más importantes del país hasta el momento) y se puede describir así: El campo tiene teras (tres trillones de pies cúbicos) de reservas probadas ya declaradas (valor 1.000 millones de dólares) y 12 de reservas probables, es decir estimadas pero aún no declaradas (4.000 millones de dólares). Para continuar extrayendo al ritmo actual es necesario invertir 40 millones de dólares en un nuevo pozo. La Chevron tiene un contrato de operación hasta el 2004 que la hace en la práctica dueña del 50% de lo que se extraiga bajo dicho contrato. Es dueña además de la plataforma desde la cual se opera y la tiene en arriendo a la operación mediante un contrato con vigencia hasta el año 2017 por un canon que con sucesivos ajustes da un promedio de cerca de 30 millones de dólares anuales para un total de 350 millones. A Colombia le correspondía el 50% de la explotación (tanto en cuanto a gastos como a producción) y al vencimiento del contrato (2004) quedaría dueño único del 100% de lo que se produzca (con sus respectivos costos). La clientela para la explotación actual está totalmente asegurada en la forma del consumo energético de la Costa y de las necesidades de materia prima de la industria ya instalada. Hay un potencial de ampliación y/o de aceleración de la explotación mediante la construcción de un gasoducto y una planta de bombeo para integrarse a Venezuela y vender mayores cantidades allá con una inversión adicional de 110 millones repartida en 5 años. Existe también el interés y por tanto la posibilidad del montaje de una gran refinería en asocio con la mayor siderúrgica del Brasil en caso de confirmarse y declararse ciertas las 12 teras. La eventual operación con Brasil estaría condicionada a la existencia de las reservas probables, pero evidentemente tanto en cuanto a rentabilidad de la explotación del campo gasífero como a la inversión en su industrialización sería un hito en el desarrollo de Colombia; esta dejó de ser una opción que pueda decidir el país al haber entregado el campo a la Chevron. A simple vista parece una barbaridad desde el punto de vista negocio el haber aceptado la prórroga de la asociación; existe el agravante como negocio de haberlo hecho mediante un nuevo contrato para adaptarlo a la nueva ley con una repartición de 70% para la Chevron y 30% para Ecopetrol, y también el cuestionamiento sobre su legalidad puesto que la norma dice que es aplicable a los nuevos descubrimientos y este no lo es; como el agotamiento de las reservas petrolíferas probadas es hasta el momento un hecho (antes de tres años se agotan las de Ecopetrol), la dependencia del gas y la importancia estratégica de las políticas al respecto parecen volverse centrales, y a la luz de este aspecto sería aún más cuestionable la decisión. Pero tal vez lo más grave es que no tenemos elementos de juicio para saber cual es el fundamento o las razones de ella: el Gobierno y las mesas directivas del Congreso evitaron un debate público alrededor del tema. La justificación dada es que si se dedicaban los recursos a esa inversión tendrían que disminuirse los programas sociales del Gobierno. La lógica diría es que, en sentido contrario, si los recursos así destinados generan una alta, en este caso altísima, rentabilidad, serán más los que se pueden destinar a programas sociales; pero además parece inadmisible que el Gobierno siga amenazando con la suspensión de la atención a lo social ante cada cuestionamiento a su políticas económicas: que si no se pasa la reforma tributaria se cortará lo social; que si no se acepta la congelación de salarios en el referendo no se pueden atender los compromisos de educación, salud, etc...; y ahora, que si no se entrega a una trasnacional el mejor activo que tiene en este momento el país tendríamos que renunciar a responder por las obligaciones con los sectores desfavorecidos de Colombia... (¡!). Esperemos que el proyecto Catalina no sea una muestra de lo que entiende el Gobierno por ‘cambio en la política de Hidrocarburos’...