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Plan Colombia y Estrategia Andina

From: Apolinar Diaz-Callejas
Date: 14 Jun 2001
Time: 05:26:12
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> ¡Pobre Colombia! Los gobiernos norteamericanos que inventaron el Plan Colombia intensifican nuestra guerra interna con el pretexto de la lucha contra las drogas que consumen el pueblo y los jóvenes estadounidenses, lo cual es la causa del auge de este negocio criminal en que la plata se queda allá.

> Pero a Clinton lo sucedió Georgito Bush II, metepatista insigne en Estados Unidos. Para probar que es un texano fuerte, petrólero y de pistola al cinto,nombró como Secretario de Estado al General Colin L.Powell, "héroe de la guerra norteamericana contra Irak".

> En manos de Powell el Plan Colombia es, prioritariamente,un plan de guerra. Ya yo había escrito en Le Monde Diplomatique (edición mexicana, agosto 20-septiembre 20 1999): "En cuanto a Estados Unidos, cada vez es más claro que aprovecha la crisis colombiana para encontrar un país cercano a Brasil donde instalar las bases militares que debe abandonar en Panamá".

> Los hechos me dieron la razón rápidamente. El general Powell descubre la verdad de sus objetivos al indicar que no "se puede tratar este problema en una parte sin tomar en cuenta lo que ocurre en las otras.

> Se está formulando una estrategia integrada que contempla no sólo el Plan Colombia sino toda la Región Andina", incluidos Venezuela Chávez. Es lo que había dicho yo mismo en el Le Monde Diplomatique, en El Heraldo de Barranquilla, en el Meridiano de Sucre y en otros periódicos regionales colombianos, cuando señalé que el Plan Colombia no era un operativo norteamericano de intervención militar sólo contra Colombia sino que era una avanzada contra América Latina y particularmente contra Brasil y la Cuenca Amazónica que los gringos quieren para entrarse al Brasil y apuntar sus misiles contra ese país, apoderándose de los recursos biogéneticos y del oxígeno de las selvas amazónicas, quebrantando así el Protocolo de Kyoto.

> En muchos de mis escritos he denunciado el llamado Plan Colombia como herramienta militar norteamericana de intervención en Colombia como base para intervenciones en la región Andina y toda la Cuenca Amazónica, Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil como objetivo fundamental, teniendo en cuenta que este último país es la potencia más poderosa que tiene América Latina y que los gringos perdieron sus bases militares en Panamá.

> Hemos dicho que Estados Unidos se propone dominar política, económica y militarmente a Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia y rodear con bases militares de ataque a Brasil para someter este país a los intereses políticos y militares de Estados Unidos. Ya tiene dos bases en Suramérica: Manta en Ecuador y Tres Esquinas en Colombia, pretextando la lucha antinarcótícos.

> Con la llegada de Georgito Bush y del "héroe" General Colin L. Powell y el bombardeo a Irak para demostrar que la nueva política norteamericana es de guerra, la cuestión del Plan Colombia quedó al descubierto al anunciar el "héroe" Powell la Estrategia Andina (El Heraldo, Barranquilla, 09.03.01) como agregado del Plan Colombia. La Estrategia Andina busca financiar tropas y equipo militar dizque para la erradicación de plantíos, y equipos de comunicaciones(Base militar de Tres Esquinas en el Putumayo, Colombia, que ya es el principal centro norteamericano de comunicaciones militares en América del Sur).

> Al tiempo, Powell anunció más recursos y fuerzas para la región Andina en materia militar, endulzándolo con la declaración de que "conversaremos sobre cómo el sistema de preferencias arancelarias andinas puede formar parte del esfuerzo". Es la política de la zanahoria y las balas del Plan Colombia de Clinton y la Estrategia Andina de Bush, que colocan como objetivos político militares a Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela y Brasil.

[_borders/Hablamos_aftr.htm]

Sueños nacionales a los pies de Europa.

From: Ana Palacio.
Date: 05 Feb 2003
Time: 19:23:13
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La celebración de elecciones a lo largo de 2002 en Portugal, Francia, Holanda y Alemania ha hecho que muchos presagiasen un año de parálisis en la Unión Europea. Sin embargo, en este primer semestre, la Unión sigue avanzando en ámbitos no precisamente fáciles, como las reformas económicas tras la introducción del euro, la creación de un espacio de libertad, seguridad y justicia o la histórica y compleja ampliación al Este. En vez del parón anunciado, las instituciones europeas están sobrecargadas de trabajo y la presidencia española funciona a buen ritmo. La razón de fondo no es otra que la europeización progresiva de la mayoría de las políticas económicas y sociales de cada Estado miembro. De modo que las elecciones nacionales cada vez están más influidas por los asuntos europeos, aunque con la paradoja de que todavía no se debaten como tales de forma expresa. Y los gobiernos nacionales elegidos, sean del signo que sean, resultan abocados a pasar gran parte de su tiempo ocupados con los asuntos de Bruselas, en los que la mayoría de las veces no tienen la última palabra. Por otra parte, sin la aportación decisiva del poder nacional, el poder europeo no goza de la legitimidad suficiente para llevar a cabo tantas tareas como asignan los Tratados a las instituciones de la Unión Europea. Las democracias nacionales fortalecen la democracia europea en la medida en que al tiempo permitan al proceso político europeo limitar y orientar los procesos nacionales. Con esta doble perspectiva se puede entender mejor cómo influyen las elecciones de la semana pasada en Portugal -o próximamente en otros socios comunitarios- en la marcha de la Unión. La llegada al poder del centro-derecha en Portugal no variará la excelente relación bilateral con España. La actual cooperación hispano-lusa es un logro histórico, conseguido en buena medida gracias a António Guterres, un visionario que, sin embargo, no ha sabido tomar decisiones difíciles en asuntos domésticos, por ejemplo, la reforma de la sanidad o el necesario aggiornamento de la Administración de justicia. Por otra parte, este cambio fortalecerá la línea liberal del Consejo Europeo. Durao Barroso tiene como referencia el programa económico de José María Aznar desde 1996 y está dispuesto a aumentar el entendimiento en asuntos europeos entre los dos países ibéricos. Así, en este contexto, las posibles victorias del centro-derecha en Alemania, Francia y Holanda en los próximos meses no modificarán sustantivamente las políticas europeas de sus Estados, sin perjuicio de aportar más dinamismo a las reformas económicas emprendidas, si se libran de tentaciones intervencionistas o populistas. Stoiber, canciller, será tal vez más liberal en lo económico, pero menos europeísta que en su actual jefatura bávara. Chirac, reelegido, tendrá que decidir entre promover la fórmula federal de Europa potencia, que acaricia Giscard, y la defensa de intereses nacionales desde una posición minoritaria en una Europa espacio. Así, por fortuna, en los últimos años la política en el sentido más noble del término, y con ella los valores y las opciones ideológicas, se abre espacio poco a poco en la Unión frente a los procesos burocráticos. Un buen ejemplo de esta tendencia ha sido el Consejo Europeo de Barcelona. A pesar de las resistencias de Gobiernos socialdemócratas en periodos electorales, la reunión ha marcado el camino de las reformas económicas a partir de una concepción basada en los valores de una sociedad abierta. La cumbre ha tenido el atrevimiento de desafiar el statu quo europeo y ha evitado caer en el seguidismo ciego del modelo norteamericano. Somos una Unión compleja y plural. Para insatisfacción de simplificadores o perezosos mentales, en esta comunidad política sui generis y posmoderna, el tándem franco-alemán ya no funciona, y tampoco los ejes, directorios o contubernios. El pacto de Barcelona ha sido posible gracias a una mayoría de jefes de Gobierno que, atentos a sus ciudadanos y al contexto internacional y apoyados en la Comisión, han dado una orientación liberal y pragmática a la Europa de la moneda única. En la inauguración de la Convención Europea, hace apenas un mes, el irlandés Pat Cox, presidente del Parlamento Europeo, citó a William Butler Yeats para decir que extendía los sueños europeos a los pies de los componentes de este órgano encargado de definir la próxima reforma del Tratado de la Unión. Pero podía haber dicho con aún más fundamento que estaba poniendo a los pies de la Convención tantos sueños nacionales, llamados a despertarse ante la pujante realidad europea. Ana Palacio es miembro del Parlamento Europeo, representante del presidente del Gobierno español en la Convención Europea y al día de hoy,Ministra de Relaciones Exteriores de España. ~Tomado de:<http://www.europarl.es/futuro/240302.htm>