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VAMOS  CON  TODO !

From: Mabel Morales Polo.
Date: 14 May 2001
Time: 06:30:37
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"Pudiera estar escribiendo sobre el final de “Betty la fea”, que no me gustó, (hubiera preferido que se quedara con el francés); del regreso de Maturana a la Selección Colombia. Es precisamente el desperdicio de tanto tiempo y energía en algunos programas deportivos, lo que me obliga regresar al tema que traigo desde hace un mes: Barranquilla, su presente y su futuro.

Tales espacios dedicados a hechos ajenos y extraños, a atacar a las autoridades, en los cuales los comentaristas se improvisan como terapeutas y sicoanalistas, así como la gran cantidad de mensajes recibidos desde diferentes lugares de Colombia y del exterior, me hacen insistir con la Cultura Ciudadana y preguntarme: ¿Es que no tenemos nada bueno?

Analizo y me doy cuenta que sí. ¿Quién puede desconocer por ejemplo, que en materia de amoblamiento urbano hemos avanzado? Como un granito de arena, en medio de la montaña de dificultades y caos, encuentro la oportuna y eficaz señalización reflectiva y la publicidad tridimensional, que nunca habíamos visto por aquí.

Recuerdo a la ciudad de la infancia. En el barrio Los Nogales la gente no dormía. Había que quedarse toda la noche pegados a la llave del jardín —la más bajita— para cuando llegara el agua, correr a llenar el tanque. En las aceras las basuras se podrían; no podíamos abrir la boca porque se nos llenaba de moscas y los niños morían víctimas de la gastroenteritis. En los puentes festivos nos quitaban la poquita agua que había y cuando regresaba venía con “sarapicos”.

¿Se acuerdan de las “Ollas podridas” de Juan Gossain, aquí en EL HERALDO? Afortunadamente desde hace nueve años el asunto cambió y sin ser neo-liberal, (por el contrario, prefiero los modelos propios, las fórmulas Cepalinas), celebro la aparición de la Triple A, así digan que sus tarifas son altas. Ahí están los españoles que manejan residuos sólidos, podas y escombros; atienden a los grandes productores de desechos y nos enseñan a no desperdiciar el agua.

Eramos —todavía seguimos siendo— expertos en lavar el carro de mañana y de noche, en barrer a punta de chorro de manguera. Ahora con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y Colciencias, la Triple A impulsa el Proyecto Scenario; con la Alcaldía y Gobernación hace realidad “Atlántico Verde”; construye el sur-Occidente la Estación Depuradora en Aguas Residuales y de esa forma le pone la cara al reto del Desarrollo Sostenible con verdaderas políticas medio-ambientales.

Esta empresa se va a Santa Marta con Metroagua y de manera osada se prepara para atender el mercado de los servicios públicos en Venezuela, Ecuador y República Dominicana. Veamos cifras: mientras en 1997 se recogieron y dispusieron 447 mil toneladas de basura, se proyecta que este año la cifra pase a 510 mil toneladas. Por eso no me extrañó cuando a la Triple A apareció en la relación que la revista Semana hizo de las empresas más importantes de Colombia. Por eso tampoco me extrañó encontrar a su gerente —en esa misma publicación—, como uno de los más exitosos del país.

El ingeniero Francisco Olmos Fernández Corugedo, que bien podría estar en cualquier gran Capital del mundo al frente de una multinacional, prefiere a Barranquilla. Se queda aquí, con su mujer, sus tres hijos y su perra “Lola” (¡que nombre tan español!), atendiendo a la gente del sur, llegando a su oficina a las 6:30 de la mañana y apagándole la luz a las 9 de la noche. “Paco” como le dice todo el mundo, es exigente, perseverante y después de seis años de haber llegado, se baila el Carnaval, come butifarra y bollo e’yuca y reconoce que lo mejor de esta tierra es su gente.

Por todo lo anterior y porque la gente lo pide, vuelvo al tema. El exgobernador y experto tributario Luis Carlos Quiñónez me advierte que a riesgo de parecer cursi la clave es aprender a amar y añade: “es hora de despertar y trabajar. Independientemente de toda esa bacanería que nos es propia, asumamos con berraquera la responsabilidad que nos corresponde...”

Benjamín, un barranquillero que escribe desde Medellín y que lee EL HERALDO por Internet les dice a todos ustedes: “Qué nos pasa a los barranquilleros, será que somos así? Miremos a La Habana: está limpia. Así hay muchas capitales en el Caribe”. Desde Filadelfia, EU., la politóloga Alexandra García me ordena: “Sigue dando lata con el tema, que así se desarrolla el sentido colectivo. Creo que el problema es el individualismo” Rubén, otro lector propone que la columna sea diaria y trabajar juntos buscando la dignidad e identidad. Reaccionan los muchachos, como Jaime y Néstor que escogen letra de comics para escribir sus mensajes.

Tengo sobre mi escritorio lo que dice el director de Edubar, “Nacho” Consuegra Bolívar: Mabel: “Cuánto nos alegra a los asiduos lectores de nuestro querido HERALDO tu regreso a las letras. Tu “no pasiva” columna, en tanto poco tiempo empieza a ser el eslabón que faltaba entre la comunidad y el mundo”. Me envía sus dos hermosos libros y añade, “Te invito a unir propósitos y esfuerzos, en pos de esta nuestra querida Curramba”,.

Asumo el compromiso de canalizar, a través de este oficio de comunicar —que es lo único que sé hacer— todas las inquietudes e ideas que tengan para “activar” nuestro sentido de pertenencia. Por eso, a los que me oyen y me leen y a los que ahora extrañan no verme, les cuento que regreso a TeleCaribe el próximo 28 de mayo. En Radio, Prensa y Televisión: ¡Vamos con todo por Barranquilla!

EL HERALDO / Mayo 14,2001 <mmorales2000@starmedia.com>

La llegada de los ciclistas al Cabo de la Vela.

From: KATRIN BOLAÑO-El Heraldo.
Date: 12 Jan 2003
Time: 19:31:54
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Barranquilla, Domingo 12 de Enero de 2003-Edición digital 3089.

Con lágrimas de emoción, maravillados por la belleza del paisaje y el misticismo de la raza wayúu, cruzaron una meta imaginaria que solo existía en el corazón de cada expedicionario, porque su carrera no era en contra del reloj, ni alcanzar una posición en una competencia deportiva; su reto fue cruzar el país pedaleando, para hacer patria y dar a conocer un sitio lejano de la geografía nacional.

Desafiando el terreno destapado, lleno de piedras y arena, la alta temperatura y al recalcitrante sol del desierto de la Alta Guajira, los 30 ciclo expedicionarios partieron del municipio de Uribia para recorrer los últimos 67 kilómetros de su corrido.

No importó el calor, las pinchadas - porque las llantas no eran las adecuadas para terreno destapado -, las crisis de cansancio, ni los otros inconvenientes que a lo largo del camino tuvieron que enfrentar estos 30 “héroes del pedal” el pasado 26 de diciembre partieron de Bogotá, para llegar al Cabo de la Vela.

~LA LLEGADA

Para Kike, el Pote, Juancho, Mapi, S. Arbeláez, Vita, Ivama, Nano, Papel, Calle, Jairo, Arango, Pampe, Morrales, Vergara, Pacho, Arobuin, Mar, Ospina y el resto de los integrantes de Tierra Nativa, ver el azul del mar fundirse con el cielo en el horizonte, fue el mejor aliciente para no dejarse vencer por el cansancio de una dura jornada. Por el el contrario, el panorama de cactus, mar e indígenas que veían a pocos metros de su meta, les permitió ponerle toda la fuerza de su corazón al pedal, apretar el paso y llegar a su destino.

Su emoción fue tanta que pasaron de largo por el lugar que Francisca Freyle Mengual, Directora de Turismo de La Guajira, y Cielo Redondo, Alcaldesa de Uribia habían dispuesto como meta.

Ni siquiera las notas del himno nacional, y menos el sonido del acordeón y la voz de un joven cantante que interpretaba “Benditos Versos”, los detuvo. Pero la inmensidad del mar del Cabo de la Vela los embrujó. En el primer espacio de playa que encontraron, sin proponérselo cada uno se detuvo bajando lentamente de sus bicicletas, mientras en sus rostros la emoción de haber culminado su sueño colectivo, estalló en llanto, risas, y enérgicos gritos de “viva Colombia”, “viva La Guajira”.

Con fuertes abrazos y besos, y ondeando una bandera de Colombia, se felicitaron por su logro, tomados de la mano ingresaron al mar en donde después de elevar una oración, brindaron con champaña por llegar ilesos a su meta.

~TIERRA NATIVA

Gonzalo Enrique Tejada, estudiante del Gran Politécnico de Bogotá, dijo a EL HERALDO que el objeto del proyecto “Tierra Nativa”, es la formación integral de jóvenes de escasos recursos, mediante la realización de actividades de servicio social con proyección católica, que fomenten los principios y valores cristianos, la participación, la protección del medio ambiente, la identidad nacional, el respeto por los derechos humanos y la ética.

“Esto se realiza a través de diferentes actividades como campos de verano, travesías de alto riesgo, conciertos, entre otras actividades”, agregó Gonzalo Enrique Tejada. Anotó que en esta oportunidad la ciclocaravana tiene como objeto traer a 20 niños de escasos recursos en la temporada de Semana Santa a conocer La Guajira y el mar.

Explicó que Tierra Nativa, es un proyecto que busca dar a conocer la realidad del país a través de excursiones y salidas a campo abierto, visitando lugares de interés histórico y turístico, en las cuales se practica una convivencia directa con los habitantes de cada región, aprendiendo el valor de ser colombianos y sembrando una semilla de paz en cada una de las localidades por donde pasa la excursión, al tiempo que se ataca a la indiferencia hacia el país y se promueve el patriotismo.

~LA PARTICIPACION DE LA MUJER

En la cultura wayúu, la mujer juega un rol importante. En sus manos y su mente recae la responsabilidad de preservar la costumbres de la raza. Por esta razón, la participación de femenina en la caravana se convierte en un gran atractivo, no solo para los guajiros, sino a nivel nacional.

“La mujer en el mundo actual, se ha convertido en líder, actúa de tú a tú con los hombres, demostrando capacidad e igualdad de lucha por lo se quiere y se propone”, precisó Ivama Sendales.

Ivama Sendales, anotó que los tramos más duros fueron en donde tenían que escalar. “Subir fue lo más difícil especialmente para las mujeres, porque pese a nuestra preparación no somos deportistas consagrados”.

“Para atravesar a Colombia, durante seis meses todos los fines de semana pedaleábamos 120 kilómetros por la Sabana de Bogotá, donde además trotábamos y regulábamos la alimentación”, contó Ivama.

Señaló que tampoco contaban con las bicicletas y que el otro reto fue conseguirlas, conseguir patrocinio. Agregó que existen una serie de retos detrás de la caravana, pero que lo más importante fue cristalizar ese sueño colectivo que terminó en la Alta Guajira.

El manejo del mal tiempo fue una de las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse durante la travesía, y destacó como lo más importante, despertar cada día en un lugar diferente donde la gente los aplaudía y los rodeaba de amor, solidaridad y ánimo para poder llegar a la meta: el Cabo de la Vela.

“Lo más importante de la caravana, fue la unión, el trabajo en equipo, gozarnos este país, mostrar sus bellezas naturales, aprovechar nuestras vacaciones haciendo cosas productivas y sobretodo llevar un mensaje positivo y de paz a toda Colombia”, precisó Gonzalo Enrique Tejada.

~Fotos:José Iguarán-Cabo de la Vela/Nacionales.

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