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LA  LEY  DEL  EMBUDO.

From: "esto para tí,...y ESTO,para MI. - Ropacas,P.R.
Date: 07 Apr 2001
Time: 06:01:15
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En clara referencia a los que Reparten,lo:Ancho para Ellos y lo angosto para los demás.La Igualdad de Proporciones,no existe dentro de su verdadero Interés e Ingreso a sus bolsillos de lo Ajeno.

Sino,veamos como Ellos si pueden 'RASCAR' sus Pozos y unirlos a Otros,con el AVISO inicial de DESCUBRIMIENTO,para poder seguir explotando la ROCA de su YACIMIENTO inicial,con poca producción ECONOMICA hasta encontrar una Capa o 'Trampa' mejor y agotarla.

~Ellos si tienen ESE Derecho y con tecnisismos Legales tratan de impedir y circundar la Ley,como el Derecho Excepcional del Otro.Veamos sus experiencias al respecto: "Hace ochenta años, hacia finales de 1918, el país hervía de furor con los informes sobre el descubrimiento de un importante yacimiento petrolífero en inmediaciones de Barrancabermeja. Se trataba del campo Infantas, cuya confirmación la hizo la compañía Tropical Oil Company (Troco), en desarrollo de la Concesión De Mares, con la perforación de los pozos exploratorios Infantas-2 e Infantas-1, finalizados, en su orden, en abril y noviembre de ese año." "Ocho años después los trabajos propios de la concesión permitieron el descubrimiento de lo que se llamó La Cira, localizada al norte de Infantas. Desde entonces se conformó un solo campo: La Cira-Infantas, un yacimiento delimitado en forma de aguacate en un área de apróximadamente 160 kilómetros cuadrados en El Centro, al sur de Barrancabermeja, allá donde la Troco comenzó el desarrollo petrolero de Colombia en los años veinte." "Ahora, ocho décadas después, Ecopetrol se propone explorar las profundidades de La Cira-Infantas tras la búsqueda de las reservas de petróleo que puedan contener zonas del yacimiento aún inexploradas."

~Y la Versión completa: <http://www.ecopetrol.com.co/prin/review/carta/nov2/explo19.htm> Titulada:"Ecopetrol 'raspa' el fondo de La Cira-Infantas",en Carta Petrolera[" Desde hace *tres(*Hoy Seis) años, el sitio de Ecopetrol se instaló en la red mundial con el propósito de brindar información al público en general y de estrechar los vínculos entre las distintas entidades y personas que de alguna manera se relacionen con la Empresa."

~Loa ánimo a seguirnos educando y veran como se Nos Respeta,pues mientrás no expongamos sus Mentiras y Medias Verdades,seguiran pensando que son el Cocodrilo y el Leopardo;como seguiran aplicando su Ley de Conveniencias,que no se rige por ningún Cannon de Etica y no esta establecida en ningún País que se respete!

No te quejes,si no te Quejas!!!

Cien años de los Mil Días.

From: Editorial/ElTiempo.
Date: 21 Nov 2002
Time: 03:37:49
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Editorial-Bogotá, jueves 21 de noviembre de 2002.

Son interesantes algunas de las semejanzas entre aquella terrible guerra civil y el conflicto violento que hoy vivimos.

Cualquier lugar es bueno para acabar una guerra. Así lo demostraron liberales y conservadores al suscribir, hace exactamente cien años, un tratado de paz en una hacienda bananera del Magdalena -propiedad de un rico holandés-, Neerlandia; otro en una finca de Chinácota, y un tercero en un acorazado estadounidense en Panamá, el Wisconsin. Los acuerdos ponían fin a la guerra que se llamó de los Mil Días, iniciada por un ejército liberal rebelde el 17 de octubre de 1899 contra el gerontológico gobierno conservador de Manuel Antonio Sanclemente.

Desde que nació, nuestro país ha vivido en medio de guerras. Es larga la lista de conflictos y rivales: conquistadores y aborígenes, españoles y criollos, federalistas y centralistas, conservadores y liberales, rebeldes de distintos colores e inspiraciones contra el gobierno legítimo y, a veces, casi todos contra casi todos. El ex presidente Jorge Holguín esbozó un inventario de enfrentamientos violentos entre 1824 y 1908, que incluía ocho guerras civiles generales, dos internacionales, tres cuartelazos y, fuera de concurso, la guerra de los Mil Días. Esta última fue toda una carnicería. Hubo batallas, como la de Palonegro, donde, según afirmó en 1954 el historiador Gabriel Camargo Pérez, "sucumbieron 4.000 ciudadanos en la más cruenta batalla de la América Latina hasta fines de la pasada centuria". En una nación que en 1900 tenía 4'350.000 habitantes, la guerra dejó más de 100 mil muertos. La población bajó de 4'262.000 ciudadanos en 1898 a 4'144.000 en 1905. Si fuera dable una discutible extrapolación, equivaldría a que, en la Colombia actual, muriera un millón de personas en menos de tres años, rata 100 veces mayor que la que padecemos.

Al alborear el siglo XX, Colombia era un país quebrado y dividido. Todo lo había arrasado la guerra. Pocas familias salieron indemnes; el campo era una ruina; las nacientes industrias estaban estancadas; la deuda externa crecía; la educación se hallaba tan postrada que solo había 144.000 estudiantes, y el fantasma del inminente despojo de Panamá asomaba ya el hocico.

No entraremos en detalles sobre causas, hechos y consecuencias de esta guerra. Al respecto, este diario ha venido publicando una serie de informes que sintetizan tan vasto tema. Pero sí es interesante señalar que en todas las guerras colombianas aparecen, en dosis diferentes, ingredientes políticos, sociales y económicos. Es necio pensar que han sido meras luchas banderizas, aunque el sectarismo tenga mucho que ver con ellas. Por eso, no habrá solución al problema de nuestra endémica violencia si se limita a atacar los componentes políticos y no los socioeconómicos. De hecho, cuando estalla la Guerra de los Mil Días, el panorama muestra corrupción estatal en concesiones mineras, desocupación, negocios paralizados, baja producción agrícola, lucha entre caficultores y colonos por la apropiación de baldíos, alta inflación y erario público en quiebra.

¿Cuánto heredaron las siguientes guerras colombianas de aquella que inauguró el siglo? Mucho. Son interesantes algunas semejanzas entre los métodos de lucha de entonces y los de ahora. En aquel conflicto tuvo papel importante la guerra de guerrillas, belicosa herramienta conocida desde los tiempos de la Independencia. Numerosas mujeres tomaron parte, como hoy, en la contienda armada, y fue frecuente el reclutamiento forzoso de niños. Abundaron saqueos y pillajes de ambas tropas, e incluso se practicó el aberrante recurso del secuestro, pues la guerrilla liberal del 'Negro' Ramón Marín (otro Marín, como 'Tirofijo') cobró 100 pesos oro por el rescate del ministro plenipotenciario español, Manuel de Guirior. Gobiernos extranjeros intervinieron de modos diversos en el proceso -incluso como intermediarios de armas-; el ejército empezó a pelear poco preparado y hay reiterados relatos de atrocidades y actos bárbaros. A tanto se llegó que, ya firmada la paz del Wisconsin, el 30 de noviembre de 1902, pelotones del régimen seguían matando enemigos.

Aquella terrible contienda proyecta sus manes sobre las guerras que siguieron y que no acaban. Corresponde a un modelo de heroísmo inútil y atrocidades innecesarias que se repite en nuestra historia. Cuando estalló la Guerra de los Mil Días, un sector liberal pensaba que el liberalismo tenía más oportunidades de recuperar el poder con la paz que con la guerra. El resultado parece darle la razón, pues el conservatismo se reforzó con la guerra y mantuvo su hegemonía 30 años más. Del mismo modo, la decisión de la guerrilla en años recientes en el sentido de mantener una actitud beligerante con la idea de que así podría mejorar su posición de fuerza y la situación de los colombianos, ha producido el resultado contrario: más pobreza en el país y apoyo cada vez más fuerte de la población a las políticas de mayor autoridad. Con el agravante de que los volátiles elementos de entonces se han disparado por cuenta del narcotráfico, multiplicador de daños y corruptor supremo.

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